Recital Poético en Ateneo de Mairena
Lo siento, aviso a toro pasado. Fue el pasado miércoles 21 de Enero en el Ateneo de Mairena. Y aviso tan tarde porque mi intención era que el acontecimiento fuera fugaz y sencillo, que no os comprometierais a ir, que nadie lo notara. Reconozco que inicialmente accedí movida por las ganas de participar con mi querida Fígaro en un acto poético, que ya pasa mucho tiempo sin que nos unamos en los versos y pensé, equivocada, que me iba a sobrar todo el mundo. Después lo que me sobraron fueron nervios, que aunque los controle en muchas otras situaciones, no olvidaron que aquello era un desnudo público. Y si no, que alguien sea completamente sincero delante de una sala llena de desconocidos y me diga que no se siente algo desnudo. La sinceridad es condición necesaria (ojalá fuera suficiente) para llegar a la poesía. Así que allí anduvimos desnudas.
Y sí, anduvimos digo, porque fuimos cinco viejas conocidas. Creí que me iba a sobrar todo el mundo decía y al final lo que me faltaban eran brazos para dar y recibir cariño. Qué alegría encontrar a Fígaro, a mi Rosa Desastre, a Anabel, a Esperanza. Y Paco, entre el público, haciéndonos el honor de escucharnos, qué sorpresa más feliz. Javi acallándome los nervios desde la primera fila, gracias por tu apoyo, sabes bien cuánto vale para mí.
Allí nos desnudamos las cinco: cada una con su voz, cada una con su tono. Siendo consciente de que hubiera preferido que los nervios me permitieran oírlas más despacio. Echando de menos a Ángel, aunque estuvo allí de muchas maneras. Pronto nos veremos también y espero tener brazos suficientes para ti.
Con esta voz que se me anda silenciando, estuve allí y fui sincera, ese orgullo guardo. Con esta voz que cada vez me cuesta más sólo quería daros las gracias amigas por vuestra desnudez y por vuestros abrazos.
Y sí, anduvimos digo, porque fuimos cinco viejas conocidas. Creí que me iba a sobrar todo el mundo decía y al final lo que me faltaban eran brazos para dar y recibir cariño. Qué alegría encontrar a Fígaro, a mi Rosa Desastre, a Anabel, a Esperanza. Y Paco, entre el público, haciéndonos el honor de escucharnos, qué sorpresa más feliz. Javi acallándome los nervios desde la primera fila, gracias por tu apoyo, sabes bien cuánto vale para mí.
Allí nos desnudamos las cinco: cada una con su voz, cada una con su tono. Siendo consciente de que hubiera preferido que los nervios me permitieran oírlas más despacio. Echando de menos a Ángel, aunque estuvo allí de muchas maneras. Pronto nos veremos también y espero tener brazos suficientes para ti.
Con esta voz que se me anda silenciando, estuve allí y fui sincera, ese orgullo guardo. Con esta voz que cada vez me cuesta más sólo quería daros las gracias amigas por vuestra desnudez y por vuestros abrazos.
Etiquetas: personal

Descargas en pdf








