15 de marzo de 2011

Pequeñas resistencias 5. La revelación frente a la sorpresa.

"Pequeñas Resistencias 5" es una antología sobre el cuento actual publicada en 2010 por la editorial Páginas de Espuma bajo la dirección de Andrés Neuman. Me parece que tanto esta antología, como su complementaria en muchos aspectos "Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual", son imprescindibles para cualquier aficionado al cuento.

De esta lectura por supuesto, surgen otras, gracias al descubrimiento de autores y estilos. Por lo pronto, gana posiciones Cristina Grande entre mis autores "to read". Y algunos no me han gustado nada, pero juzgar a un autor por un solo cuento me parece demasiado atrevido, así que me reservo mis sospechas.

Además de los cuentos escogidos que dan la visión de una producción heterogénea en torno al, controvertido a veces, género del cuento, el libro incluye un cuestionario final en el que los autores antologados responden a diversas cuestiones sobre literatura y sobre el género. En este cuestionario, muchos autores hacen hincapié en algo que ya venía detectando: en el rechazo que entre la crítica y los mismos autores hay hacia los cuentos con final sorpresivo, lo que se llaman normalmente cuentos "redondos". Como para mí este rechazo tiene matices, me apetece concretarlos. Intentaré hacer una clasificación:

1) Cuentos en los que al final llega una sorpresa disparatada que no se adelanta en ningún momento en el texto anterior. Por ejemplo, cualquier deus ex machina o un "al final todo era un sueño y despertó".
2) Cuentos en los que al final se da un dato que completa a otros previos y que han venido adelantándose con lo que la historia se cierra la intriga.
3) Cuentos en los que al final se revela algo tan esencial que hace que se resuma todo el cuento obligando al lector a revivirlo pero desde un nuevo punto de vista.
4) Cuentos sin revelación alguna, que no son redondos, sino lineales. Digamos fotografían una mínima porción del discurrir de una historia insinuando al lector el resto.

Parece que la tendencia actual es a perseguir los finales tipo 4. En esta búsqueda detecto la misma picaresca que ya existió y existe en la pintura abstracta y la pintura pop: creo que, en ocasiones, se hace pasar por cuento lo que no es más que un texto más o menos bien escrito (del mismo modo en que a veces se hace pasar por arte cosas que no lo son, y evidentemente, esta es mi opinión, cómo no). La historia debe estar ahí, por muy mínimamente que se haya apuntado, para que podamos hablar de cuento. Como lectora, discrimino mucho entre lo que leo dentro de este grupo y lo que me gusta, me encanta y lo que no, lo detesto. Es decir, que encuentro grandes contrastes entre las obras que en principio se adscriben a este tipo de final. Como escritora, por otro lado, me parecen muy difíciles de conseguir.

Es evidente que por su grosería, los cuentos del grupo 1 son descartables y no creo que haya que explicarse más. Los del grupo 2, dentro de que puedan ser correctos, no me entusiasman como lectora (y sé que yo los escribo muchas veces).

Los del grupo 3 son los que me resultan más interesantes y los que satisfacen en mayor medida mis expectativas. Aquí no hablamos de sorpresa sino de revelación. No hay susto, pero sí la sensación del descubrimiento. Este es el tipo de cuento que aspiro a escribir. Creo que los del grupo 4, cuando son de calidad, no son más que una variante de este grupo 3, sólo que la revelación exige al lector algún esfuezo adicional.

Sobre esto de los finales, empecé a leer hace un tiempo una recopilación de todos los cuentos de Cristina Peri Rossi y si bien al principio me pareció que era fantástica, empecé a cansarme poco a poco de la sorpresa constante (digamos de tipo 2.5) que esperaba al final de cada cuento. Sé que le daré una segunda oportunidad a ese libro pero de momento acabé por cansarme de tantos sobresaltos.

Y sin embargo, hay un cuento de Cristina Fernández Cubas, que tengo como referencia porque me encanta, titulado "El mundo" que, sin parecerlo, pertenece al grupo 3. La revelación no está en una frase o en unas pocas palabras, no te pega un grito al voltear un renglón sino que la revelación está en cómo se desarrolla el cuento y cómo las acciones de los personajes hacen que comprendamos más profundamente su humanidad, su naturaleza contradictoria, su evolución y porqués.

Satisfecha mi necesidad de concretar todo esto que me ronda la cabeza, me quedo con la búsqueda de la revelación frente a la sorpresa pero también con la exploración de los territorios más vanguardistas, siempre tan interesantes...

20 de febrero de 2011

El concepto de cluster (3 de 3)

Del baúl de los recuerdos ha venido a aparecer la documentación de mi proyecto fin de carrera. Me ha sorprendido releer la introducción de mi trabajo (un framework para simulación de computadores aplicado a coherencia de caché en máquinas NUMA) y ver claramente lo que me dicen por ahí: que soy de letras y una infiltrada en el mundo tecnológico. Voy a publicar esa introducción en tres fragmentos. Para ponerlo en contexto, tengamos en cuenta que esto lo escribí allá por el 2005, que no he cambiado una coma y que probablemente entonces era mucho más inteligente que ahora...

La primera de estas soluciones sería superar las incapacidades de potencia de cálculo y velocidad del más rápido de los procesadores posibles de construir (y a menor costo) uniendo las capacidades de muchos procesadores más simples. Así, los clusters computacionales han permitido el tratamiento de volúmenes sorprendentes de información y dan respuesta a necesidades de potencia antes desatendidas. Tendríamos por ejemplo, los clusters que computan renderizados de imágenes, modelados meteorológicos o bursátiles. Y como versión más tosca de este tipo de clusters aparecerían los clusteres de balanceo de carga que reparten el trabajo entre varias máquinas de forma semiparalela. Por ejemplo en el caso de granjas de servidores web que se reparten la responsabilidad de atender las peticiones de los navegadores de los clientes.

Por otro lado, la redundancia de algunos de los sensores y procesadores de los organismos humanos inspiran otro tipos de clusters. Los clusters de alta disponibilidad o tolerantes a fallos, capaces de afrontar sus tareas con pérdidas tolerables de prestaciones aún después de haberse producido un fallo en alguno de sus elementos.

Pero ¿han conseguido los clusteres generar un nuevo modelo computacional comparable al de la máquina de Turing? La respuesta es no. Finalmente, se han conseguido mejoras (y no siempre) en la velocidad de ejecución de algoritmos complejos , pero en el plano teórico no hay nada que impidiese a una máquina de Turing llevar a cabo la misma tarea. ¿Quiere decir esto que esta línea de investigación está agotada y es inútil? Aquí cada uno de las partes en la controversia darían su propia versión de los hechos.

Los clusters como tecnología serían indiscutiblemente prácticos y útiles. Por un lado, independizan la capacidad computacional de las máquinas del avance en la construcción de procesadores con más capacidades y también de mayor coste. El poder resolver una tarea con elementos más económicos y con sistemas más escalables tiene obvias ventajas en el mundo real de aplicación de la informática. Así que en este sentido no parece probable que dejen de existir este tipo de máquinas o que se deje de investigar en esta línea.

Sin embargo, desde el punto de vista teórico ya hemos visto que este tipo de máquinas no ha revolucionado la ciencia como algunos esperaban ya que no aporta finalmente ningún modelo novedoso de computación. ¿Cuál ha sido el fracaso? La idea inicial basada en la observación del ser humano y de su complejo procesamiento paralelo no parecía equivocada, la pregunta es ¿son los clusters computacionales máquinas realmente paralelas o sólo dan una ilusión de paralelismo? Si los algoritmos ejecutados sobre un cluster computacional pueden teóricamente (sin limitaciones de tiempo y memoria) ejecutarse sobre una máquina de Turing, está claro que el paralelismo es inexistente y no es más que una ilusión de paralelismo equivalente a la que ya existía en las máquinas monoprocesador que ejecutan aplicaciones multitarea y multiusuario dando una impresión de paralelismo irreal. Sin embargo, la línea de investigación no debería ser abandonada como inválida, pues nada demuestra que sea errónea, son los resultados alcanzados los que aún no son satisfactorios.

Esta búsqueda de un nuevo modelo de computación realmente paralelo no se ha abandonado en absoluto. Los nuevos conceptos aportados por la relatividad en el campo de las ciencias físicas y experimentales han venido a abrir camino a nuevas hipótesis para este modelo paralelo novedoso. Los computadores cuánticos permiten abordar un nuevo modelo computacional en el que los estados de computación ya no serían 0 ó 1 binarios y excluyentes, sino que podrían coexistir simultáneamente. En este mismo sentido (avanzando paralelamente como no podría ser de otro modo) las más novedosas teorías en la ciencia psicológica empiezan a modelar los procesos mentales humanos de este mismo modo: con estados simultáneos. Es decir, con paralelismo real.

Así pues, en mi opinión la evolución de la informática como ciencia seguirá la actual búsqueda y materialización de este nuevo modelo computacional. Y por otro lado, la informática como tecnología seguirá abordando, dada sus ventajas, y por bastante tiempo la construcción y mejora de máquinas multiprocesador o clusters.

El concepto de cluster (2 de 3)

Del baúl de los recuerdos ha venido a aparecer la documentación de mi proyecto fin de carrera. Me ha sorprendido releer la introducción de mi trabajo (un framework para simulación de computadores aplicado a coherencia de caché en máquinas NUMA) y ver claramente lo que me dicen por ahí: que soy de letras y una infiltrada en el mundo tecnológico. Voy a publicar esa introducción en tres fragmentos. Para ponerlo en contexto, tengamos en cuenta que esto lo escribí allá por el 2005, que no he cambiado una coma y que probablemente entonces era mucho más inteligente que ahora...

Los defensores de la IA fuerte, herederos de la psicología asociacionista, basan su creencia en la fortaleza del modelo de Turing en que los algoritmos complejos que definen los procesos mentales humanos sólo han quedado fuera de las actuales realizaciones prácticas de máquinas de Turing por incapacidad tecnológica. Sería para ellos suficiente que aumentara la capacidad para crear procesadores más complejos y rápidos para que los algoritmos más complejos pudieran resolverse en tiempos humanos (suponiendo que esos algoritmos sean definibles).

Por otra parte, como hemos visto, otra línea de investigación negaría la completitud del modelo de Turing como tal y exploraría nuevas realizaciones prácticas de prototipos basándose en las tecnologías ya existentes. En este sentido se aborda la ejecución de algoritmos de forma paralela: del mismo modo que el funcionamiento de un ser humano se basa en la unión del trabajo de millones de miniprocesadores sencillos (las neuronas) que tratan pequeñas cantidades de información recibidas por sus sistemas de entrada/salida (órganos sensoriales), así el futuro modelo que completaría de forma correcta a la máquina actual estaría basado en la ejecución paralela de distintas tareas por parte de procesadores, no necesariamente complejos, y en el tratamiento final de toda esta información por un núcleo -no necesariamente nuclear, es decir, que podría estar distribuido en varias máquinas-, que haría las veces de cerebro en la máquina.

De esta forma surge el concepto de cluster que podríamos definir como un conjunto de computadoras que se reúnen para contribuir, en conjunto, a un mayor rendimiento computacional total. Podríamos referirnos a máquinas de alto rendimiento multiprocesador de un determinado fabricante o bien a conjuntos de computadoras construidos con elementos hardware comunes, típicamente ordenadores personales. Los clusters van a proporcionar desde el punto de vista tecnológico, desde sus orígenes, soluciones a problemas que habían quedado sin resolver.

El concepto de cluster (1 de 3)

Del baúl de los recuerdos ha venido a aparecer la documentación de mi proyecto fin de carrera. Me ha sorprendido releer la introducción de mi trabajo (un framework para simulación de computadores aplicado a coherencia de caché en máquinas NUMA) y ver claramente lo que me dicen por ahí: que soy de letras y una infiltrada en el mundo tecnológico. Voy a publicar esa introducción en tres fragmentos. Para ponerlo en contexto, tengamos en cuenta que esto lo escribí allá por el 2005, que no he cambiado una coma y que probablemente entonces era mucho más inteligente que ahora...

Desde el inicio de la informática como ciencia hasta la actualidad, pasando por su despunte como tecnología después de la segunda guerra mundial, su recorrido ha seguido dos caminos paralelos a menudo íntimamente relacionados: por un lado la ciencia informática aparece como un esfuerzo por modelar la desconocida mente humana y sus procesos haciendo uso de las herramientas que le ofrecían las matemáticas; se ponía así al servicio de las investigaciones en el campo de la psicología e ilustra en su modelado las controversias ya existentes en este campo. Por otra parte, se convierte al pasar en tecnología práctica en un medio de tratamiento de información que permite realizar tareas superiores (en cuanto a velocidad y volumen) a las que puede realizar un ser humano.

Somos herederos de la concepción inicial de la máquina que definió Turing, pero esta máquina se antoja en ciertos ámbitos científicos como insuficiente y torpe. Así, los psicólogos cognitivistas encuentran que el modelado de la mente humana que puede permitirse una máquina de Turing es parcial y tosco y deja sin explicación muchos de los procesos mentales más complejos y bellos de los seres humanos. Y por otra parte, para la inteligencia artificial aparecen como frustrantes obstáculos las limitaciones de este modelo para ejecutar algoritmos complejos que permitan a las máquinas aumentar sus capacidades hasta niveles humanos.

Es de suponer que este doble camino de desarrollo seguido por la informática siga siendo el modelo de evolución de esta disciplina. Así, conforme más avance el conocimiento sobre nuestros propios procesos mentales tanto más avanzará la tecnología, permitiéndonos crear mentes artificiales cada vez más similares a las de los seres humanos. Si la máquina de Turing aparece como insuficiente, deben aparecer nuevos modelos.

Last Request. Paulo Nutini

6 de febrero de 2011

La loca de la casa


"La imaginación es la loca de la casa"
Santa Teresa de Jesús


"La loca de la casa" de Rosa Montero es un libro de dudosa adscripción genérica a caballo entre el ensayo, la novela y la biografía fabulada, en el que la autora elabora un discurso informal en torno a la imaginación, la literatura y los límites entre realidad y ficción.

Este es un libro de límites imprecisos del que resulta más fácil decir qué no es: no es un tratado formal o una poética, no es un ensayo sobre el oficio de escribir, no es una novela y no es, o lo es en un mínimo grado, una biografía. En manos de la imaginación, la loca de la casa, la autora retrata los límites de la creación y la locura, de la naturaleza humana y su inserción en la realidad y los miedos y frustraciones del creador literario, en concreto del novelista.

Es un libro de calidad descompensada, en el que momentos de brillantez se alternan con pesadas digresiones que no añaden nada a lo ya sabido. Siento no haber sabido participar totalmente en el juego que se le propone al lector y haberme quedado en el camino del laberinto admirando algún detalle y perdiéndome el objetivo final, si es que lo había. Me quedo con los aciertos con los que construiría un más liviano libro paralelo.

Desconozco el resto de la obra de Rosa Montero así que mi opinión se circunscribe exclusivamente a esta obra vista de modo aislado. Creo que puede resultar de interés a personas atraídas por la literatura, aficionados a escribir y la teorización ligera.

En mi libro paralelo no faltaría el que considero el pasaje más brillante del libro y que justifica plenamente su lectura. Empieza así:

"-Hoy quería escribir, tenía todo el día para escribir, y lo he tirado por la borda contestando e-mails.
-¿Por qué?
-No sé. A veces evitas ponerte a trabajar. Es una cosa extraña.
-¿Por pereza?
-No, no
-¿Por qué?
-Por miedo.

No se lo supe explicar, pero anoche en la indefensión extrema de la noche, en la claridad alucinada de la noche, mientras daba vueltas en la cama, comprendí exactamente lo que quería decir. Por miedo a todo lo que dejas sin escribir una vez que pasas a la acción."

4 de febrero de 2011

Para leer al anochecer


Todos tenemos prejuicios, quien esté libre de pecado que se lo haga mirar. Y tras la lectura de este libro he de admitir que mi imagen de Dickens ha cambiado completamente.

En este volumen que fue publicado recientemente se recogen una serie de cuentos que mantienen el factor común de que encuentran en los fantasmas la excusa de la trama. La prosa de Dickens, el ambiente y la atmósfera, nos trasladan inmediatamente a la exquisitez decimonónica y al arte de la escritura como oficio. Me han apasionado los inicios en los que me parece un maestro, capaz de situar al lector con poquísimos recursos, capaz de crear una atmósfera tan atractiva como la que nos mantenía de niños pegados a un libro. Ni que decir tiene que es una lectura imprescindible.

Y empiezo hablando de prejuicios porque mi descomunal ignorancia me tenía atrapada en la imagen de un Dickens inocente. Le tenía por un autor con poco riesgo y con poco que ofrecer, pero es innegable su capacidad de seducción -por algo fue uno de los best-sellers de su época- y también su irónica visión de la realidad, su sensible perspicacia al dosificar el ritmo, las escenas, las pequeñas digresiones.

Me fascina enfrentarle a Poe, como su antítesis en tantos aspectos y mucho más cuando este volumen habla de fantasmas y se acerca al terror que su coetáneo tan bien elaboraba. Dickens, sin embargo, lo aborda desde la luz, desde el humor, desde una lucidez de hombre de éxito al que le sonrieron los hados en vida. Ambos son grandes escritores, pero no puedo evitar inclinarme con ternura hacia el americano y su demoledora realidad personal. Dicen que se conocieron y me parece que ese encuentro es tan literario como sus obras. Imagino perfectamente la situación: Dickens hombre de éxito, que viaja a EE.UU. para hablar de los derechos de copia ante el pirateo de sus libros por editoriales estadounidenses. En resumen: el escritor en la cumbre. Y no me cuesta nada imaginar a Poe, ya preso del alcoholismo y de la crudeza de un fracaso personal que tenía que parecerle injusto a la fuerza. Un frente a frente de ambos, tan sugerente y que al final resulta tan poco fructífero, porque se vieron, pero no hubo encuentro.

Y por último, aunque sea un asunto extraliterario, no puedo evitar dejarme llevar por mi lado más esnob y admirar la edición en sí: el papel y el formato lo convierten en un libro especial. Y sí, soy de esas personas que cuando abren un libro lo primero que hacen es inclinar la nariz sobre las páginas y aspirar el olor de imprenta. Una tontería como cualquier otra, ¿no?

31 de enero de 2011

Abandono

Puedo aceptar que apenas me dirija la palabra. También que me ponga la comida delante sin mirarme siquiera, cumpliendo por orgullo, más que por vocación, la obligación de cuidar de mí. Puedo incluso aceptar que ya no me acaricie como antes y asumo este papel de mendigo de cariño que me impulsa a revolotear a su alrededor olvidándome de mi dignidad. Ella, centro de todo, mi diosa, la dueña de mi universo, apenas recuerda que una vez éramos dos en el paraíso. Puedo con esta situación aunque a veces me desmorone y me dedique a consumir las horas dormitando la tristeza, dejándome arrastrar por el profundo tedio de estar solo. Sin embargo, por mucho que lo intente, soy incapaz de adaptar mis esfínteres a su nueva costumbre de sacarme a pasear una sola vez al día.

25 de enero de 2011

¿Futuro incierto?

Hace unos días una persona me contó una historia que me ha dado mucho que pensar. Esta persona trabaja en una cadena industrial en una pyme, se encarga de adaptar ciertos parámetros de la producción a las necesidades del momento. Hasta ahí todo bien, salvo porque lo hace manipulando levas.

Esta persona no tiene formación especial como ingeniero o similar, simplemente ha aprendido su oficio y lo ha hecho bien. Es capaz de recalcular con rapidez las adaptaciones necesarias y hasta ahora era reconocido y apreciado en su trabajo. El problema es que desde hace un tiempo el control de la cadena se hace vía computador, lo ha instalado una empresa extranjera y las adaptaciones se hacen desde remoto vía módem. Por muy rápido que haga sus cálculos y la manipulación de la maquinaria, esta persona es incapaz de competir con los procesos automáticos que ahora realizan bajo demanda los cambios.

Y por otro lado, para esta persona es imposible adquirir formación en esta nueva forma de trabajar. Esta empresa, que es fabricante, no da formación porque sólo le interesa establecer canales comerciales. Y, por otro lado, no hay empresas similares en Andalucía y probablemente tampoco en España donde pudiera reubicarse laboralmente.

Bueno, un trabajo más que se queda obsoleto, andaréis pensando. Cosas del progreso, ¿no? Pero esto me ha llevado a una inquietante pregunta sobre el futuro del sector informático: ¿cómo debería orientarse el tejido empresarial local para maximizar nuestra competitividad de cara al futuro?

No me resulta difícil imaginar que esa empresa extranjera que lo lleva todo vía módem y nos deja sin trabajo es una Oracle o una SAP o una IBM... Estamos volviendo al equipo de grandes prestaciones con software cerrado y soporte de pila completa o a la suscripción de un servicio en un sistema remoto mantenido por otros, lo que al final se resume siempre en un "tú no toques que ya lo llevamos nosotros".

Cosas de la ley del péndulo y de que estos han sabido manejar el lenguaje de la alta dirección y otros no tanto. ¿Qué pasará con los que no trabajamos en esas empresas? ¿Habrá sitio para nosotros? ¿Oscilará el péndulo hacia el otro lado antes de que se hagan con todo?

De momento, me reafirmo en mi creencia de que hay que potenciar la competencia, que sólo así se progresa y se sobrevive equilibrando ambas cosas medianamente: si no lo crees así, pregúntate por qué IIS tiene virtual servers, por qué nació android, por qué Microsoft ha lanzado Windows7... El problema es que se creen monopolios, que se elimine la competencia, ¿por qué qué pasará en la empresa de la persona que decía al principio cuando el control de la producción sea magia oscura y quienes lo llevan decidan cobrar el doble por ello? Y si el servicio no es bueno, ¿seguirán existiendo alternativas?

Y otro punto en el que me reafirmo es en que hay que huir de ser aprieta-botones o tira-líneas-de-código y que es imprescindible que entendamos realmente qué estamos haciendo, cómo funciona lo que tenemos bajo los dedos. Sólo así nos aseguramos la capacidad de reconvertirnos, de adaptarnos al imparable progreso. Sólo así nos ganamos el derecho a participar de la siguiente revolución tecnológica.

9 de enero de 2011

Porta Coeli. La orden de Sta. Ceclina


Sigamos reseñando.

"Porta Coeli" de Susana Vallejo ha sido otro regalo más de mis sabios reyes. Tenía miedo de que me decepcionara tanto como lo hizo en su tiempo "Memorias de Idhún" (no enlazo aquella reseña porque no me reconozco a mí misma en ella...) pero afortunadamente estamos hablando de ligas distintas.

"Porta Coeli" es una tetralogía cuya primera entrega es "La orden de Santa Ceclina". En él se narra la historia fantástica de la Orden de Santa Ceclina, cuyo monasterio atesora un libro prohibido, el Porta Coeli, que permitirá a los protagonistas hallar explicación a las apariciones de seres fantásticos que han empezado a aumentar...

Entre sus aciertos, se encuentra un ritmo habilmente sostenido, una prosa correcta, clara, sencilla, sobre la que se pasea el lector cómodamente y va dejándose llevar de la mano de la historia. En ningún momento decae el interés gracias a que la información se dosifica prudentemente y las escenas se suceden con rapidez. La trama es impecable, el final se extrae de ella sin artimañas o engaños y el lector se sorprende sin asustarse. Un libro redondo y muy divertido.

Otro valor añadido es que la historia transcurre en tierras españolas, que el contexto es agradablemente familiar. Un riesgo, asumido con valentía por la autora, el de alejar al lector de sus prejuicios, llevado a cabo con maestría y sin complejos. Una baza más para este libro.

Sin ser un desacierto general, su principal debilidad está en la construcción de los personajes. El narrador omnisciente que da el tono correcto a este relato de aventuras y viajes, se vuelve en ocasiones demasiado introspectivo y deja ver sentimientos y pensamientos poco verosímiles en algunos personajes. Por ejemplo y principalmente, Bernardo, uno de los protagonistas, resulta poco creíble en sus emociones y acaba por pasar de petulante a cursi sin estadios intermedios. La relación que mantiene con Yebra, otra protagonista, discurre de forma poco creíble, excesivamente ingenua y estereotipada. En los momentos en que se describen las interacciones entre estos dos personajes, uno recuerda estar leyendo un libro juvenil, cosa que no ocurre necesariamente en el resto del libro.

Los aciertos superan a las debilidades en todo caso, resultando un relato más que digno y sobre todo, muy divertido. Una lectura recomendable para niños grandes y para jóvenes con imaginación. Algún día me haré con las tres siguientes entregas a la espera de pasar otros tantos buenos ratos.

Por los tiempos de Clemente Colling

Uno de mis propósitos para el año nuevo es recuperar las reseñas de este blog. Este no es un propósito sencillo pero me apetece hacer este pequeño esfuerzo. Además, quiero "pillarme los dedos" en las reseñas mucho más de lo que lo he hecho hasta ahora. El porqué es sencillo: como más se aprende sobre escribir es leyendo concienzudamente. Así que al lío...

"Por los tiempos de Clemente Colling" de Felisberto Hernández fue un acertado regalo de Reyes que me llegó un poquito antes para que pudiera aprovechar las vacaciones en su lectura. No conozco más obras de Felisberto de momento, aunque esto va a cambiar de aquí a unas semanas porque sus majestades han tenido a bien darme más material de lectura. De momento y de entrada, éste, considerado por algunos la mejor obra de Felisberto, resulta un relato exquisito. El objeto del discurso es una remontada compleja por los devaneos del recuerdo, la remembranza de una infancia hiperestésica, la reconstrucción de unas memorias que se iluminan ahora con la madurez del protagonista.

Parece que es autobiográfica: salpicada de recuerdos colaterales, el narrador protagonista, Felisberto, nos cuenta su relación con la música, la ilación de ésta en sus recuerdos y sobre todo, construye y destruye en un ciclo infinito al personaje que fuera su profesor de piano, Clemente Colling.

Casi inmediatamente, por la hiperestesia, por la exquisitez, por la batalla contra el olvido, la obra recuerda inevitablemente a Proust. Parece que el francés se encontraba entre las lecturas predilectas del autor y es evidente su influencia. El discurso, sin embargo, resulta más vanguardista en las formas que el de Proust; sin llegar al monólogo descabalado de Joyce, sí se interna en los vaivenes de nuestros más íntimos pensamientos y se atreve con el collage de las remembranzas que se asocian entre sí sin una lógica aparente. Además, hay pasajes, como la descripción de las longevas, su loro disecado, etc. que se internan, siquiera superficialmente, en el realismo mágico cuyo testigo recogería Gabriel García Márquez entre otros. Éste declaró admirarle y también lo hizo Cortázar, si bien en este último la influencia parece moverse más en términos de forma: en esa construcción de un lenguaje aparentemente descuidado en el que ni una sola palabra puede eliminarse sin dejar caer el castillo de naipes.

Es interesante también conocer la biografía de Felisberto Hernández, casado sin saberlo con una espía de la KGB que alcanzaría más fama y honores que su inocente esposo. Una vida digna de ser novelada.

Una lectura conveniente y provechosa, alejada de mi interés en el fondo pero no en la forma. Recomendable para amantes de la exquisitez y la delicadeza.

"un escritor que no se parece a nadie: a ninguno de los europeos y a ninguno de los latinoamericanos, es un francotirador que desafía toda clasificación y todo marco, pero se presenta como inconfundible al abrir sus páginas"
Italo Calvino


(Gracias Joaquín por recomendármelo)

22 de diciembre de 2010

¡Felices fiestas!



Pues eso, que ojalá paséis unas felices fiestas bien acompañados, queriendo y siendo queridos. Disfrutad mucho y sed felices.

2 de diciembre de 2010

Primer premio en el V Concurso de relatos hiperbreves Movistar


Pues sí, pues sí, soy la "primen". ¡Estoy muuuuuyyyyy contenta!

El concurso lo organizan Telefónica, la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) y la editorial Bubok. El jurado estaba presidido por José Ángel Mañas y compuesto por Juan Aparicio Belmonte, Ignacio Fernández, y Norma Dragoevich.

Se han presentado como ochocientos relatos de los que, en un caso de enajenación mental sin precedentes, el jurado ha decidido elegir el mío como ganador:

"Dejé de ser niño el día que el canario escapó de la jaula y se quedó junto a ella buscando la entrada."

El martes estuvimos en Madrid en el acto de entrega de premios. Pasé muchos nervios pero la charla de después hizo que mereciera la pena el mal rato y el frío en Madrid. Fue estupendo charlar con Joaquín, Silvia, Norma, ...

Y la competición estaba reñida. Las finalistas fueron:

Rosana Alonso Fernández-García con: "Vigilancia. Esa noche el astrónomo tuvo la sensación de estar siendo observado" y "Revelación. Ayer, cenando sopa de letras, descubrí el secreto del universo. Me apresuré a devorarlo antes de que mi madre trajera el segundo."

María del Carmen Guzmán Ortega con: "Noé desde su arca se preguntó quién sería el remitente cuando la paloma trajo una carta en el pico."

Y Marina Hernández García con: "Acabamos de llegar a Marte. El paisaje es precioso, con arena roja como la de las playas de Menorca. Tenéis comida en la nevera. Portaos bien. Besos"

Próximamente, se editará un libro electrónico con una selección de los relatos que han participado en el concurso que se podrá descargar de forma gratuita. Avisaré cumplidamente.

Y bueno, dije unas palabras en la entrega de premios. Tenía la intuición de que debía aclarar que esa frase no era fruto de una casualidad y parece que acerté ya que era una duda que había flotado en el aire. Publico el discursito en un post aparte para no hacer este más largo.

Gracias a todos los que me estáis felicitando y os alegráis conmigo por esto. Como ya he dicho, las buenas noticias lo son mucho más si tienes con quién compartirlas. Me estoy sintiendo muy querida y ese es un gran premio.

Discurso entrega de premios V Concurso Hiperbreves de Movistsar

Buenas tardes. Lo primero que querría hacer es, cómo no, dar las gracias al jurado por haber considerado mi hiperbreve merecedor de este premio. Es una gran satisfacción llegar al lector, que aquello que has escrito le alcance aunque sea reinterpretado, disfrazado o diluido. Pero son aún mayores la satisfacción y el orgullo cuando se consigue llegar a lectores expertos, como es el caso. Me siento desbordada, sorprendida, conservo, sin poder librarme de ella, la sensación de vértigo que se apropió de mí cuando me dijeron que se me concedía el primer premio. Y es que jamás pensé que pudiera ganar un premio literario. Los descreídos, aunque soñemos muchas cosas, nunca esperamos nada, lo que nos hace quedarnos atónitos cuando el destino nos sonríe un poco. Insisto en mi profundo agradecimiento.

No quería dejar pasar la oportunidad de hablar del microrrelato. No sólo he escrito un texto hiperbreve para participar en este concurso sino que me aficioné al género hace tiempo. En palabras de Ana María Matute: “no escribo para que me den premios, pero me dan premios porque escribo”. Mi amor por este género nace de la fascinación que me producen como las miniaturas detalladas y complejas que son. El ingenio, la maquinaria, la relojería de un microrrelato es de una belleza sobrecogedora. Con placer, me bombardeo a menudo con la lectura de buenos relatos hiperbreves y me enredo en intentar descomponer su estructura para comprenderla, aunque casi siempre acabe con la mesa llena de engranajes que ya no soy capaz de encajar de nuevo.

El microrrelato es, si se prefiere, como una pompa de jabón llena de humo: cuando la hacemos estallar el humo se expande llenando toda la habitación, lo respiramos y ya es parte de nosotros para siempre. También podemos dejarnos llevar por el entusiasmo y compararlo con una supernova. Pero lo que es seguro es que es un género que, como la poesía, exige al escritor disciplina y pericia, oficio además de sensibilidad para ver las caras ocultas del prisma que es la realidad. También la rebeldía del vanguardista del lenguaje que se mueve por sus ambigüedades y dobleces con la naturalidad de un niño que se divierte. Menudo reto, ¿no?

Ojalá algún día yo consiga emocionar a un lector tanto como me han emocionado Hipólito G. Navarro, Cristina Peri Rossi, Ángel Olgoso... Y no puedo hablar de relato, breve o no, sin nombrar a Borges y Cortázar, pero también a los nacionales Cristina Fernández Cubas y Medardo Fraile. De todos ellos -y tantos otros que no tengo tiempo ni memoria para nombrar- no sólo obtengo el provecho del placer de leer sus obras sino también el de poder aprender de grandes maestros.

Por otro lado, el encuentro del autor con un microrrelato nunca es fortuito. Es producto de una búsqueda. Y me alegra que Soledad Puértolas haya incluido en su discurso de ingreso en la RAE estas sabias palabras: “La indagación literaria parte de la incertidumbre y el riesgo, y no persigue conclusiones ni resoluciones”. Y es que en estas palabras describe, mejor de lo que yo lo hubiera hecho nunca, un convencimiento profundo que mantengo como ingeniero de profesión, ejecutora de los descubrimientos de la ciencia, dedicada a otros saberes a los que el arte no da acceso. Pero es un hecho, cualquier disciplina artística -más allá de la ciencia, las humanidades, las ciencias sociales...- es un medio de acceder a otro tipo de conocimiento, el de las incertidumbres, los equívocos, el de nuestras propias sombras. Siento recompensada con este premio esa inmersión en lo desconocido y no el mero encuentro fortuito con una buena frase. Esto quiero pensar.

Si me permitís que me remonte, mi primer cuento lo escribí con siete años, era una historia sobre una gata que en un cementerio de automóviles encontraba un lazo azul. Desde entonces he devorado incansable cientos de libros, he recorrido sus líneas intentando desentrañar el misterio de este juego. He iniciado la escalada que lleva a los “hombros de gigantes” de la que en ciencia hablaba Newton pero que también existe en literatura. Este es un recorrido que solapa nuestros pasos a las pisadas de los maestros que ya hicieron camino y que aspira al sencillo mérito de dar un liviano pasito un poco más allá. En esta escalada, debo de andar yo a la altura de los tobillos de esos gigantes, remontando apenas los talones. Pero es suficiente esta altura para que lo que ya veo me motive.

Y para seguir escalando, además de escribir hay que seguir leyendo. Lo sigo haciendo con la misma pasión, con el mismo entusiasmo con el que abría los libros de mi infancia. Intento conservar al escribir la misma inocencia que me llevaba a hacer cuentos con gatos y pájaros, me parapeto ahora en técnicas, aprendo, me aúpo. Si el resultado no es perfecto siempre quedará la recompensa del placer y la curiosidad de ver hasta dónde puedo llegar en la próxima línea.

Yo, como todos hacemos alguna vez, también vi al pájaro escapar y quedarse junto a su celda, pero no dejé que se llevara mi infancia. Aquello sólo me sirvió para hacerme el propósito de no quedarme junto a la jaula si la providencia tenía un día a bien abrir la puerta.

Muchas gracias.

9 de noviembre de 2010

Participación en "Microrrelatos Electrónicos FNAC"


Sí, ya sé que abuso. Pero bueno, yo lo pongo y si alguien se aburre, que me vote. Este concurso tiene una modalidad mixta: por un lado se darán premios por parte de un jurado y por otro, los cinco microrrelatos más votados también tendrán premio. Como siempre, el microrrelato no va a pasar a la historia de la literatura, pero ahí está. La entradilla que proponían en el concurso, por otro lado, no me resultaba demasiado sugerente.

Bueno, lo dicho, que si alguien se aburre que me eche un voto en Factoría FNAC en la sección de Microrrelatos Electrónicos FNAC, en el relato Llegada

(El concurso de TheLunes sigue en curso y en este momento estoy la primera. ¡Yuhuuuuuu! )

12 de octubre de 2010

Finalista concurso de relatos TheLunes


Pues eso, que he quedado finalista en este concurso de relatos. Ahora se abre un período de votación popular por lo que os quería pedir que, si os parece, si os apetece, si consideráis que merece la pena, me votéis. Sólo tenéis que registraros y echarme un votito. El premio es la publicación en papel en una revista que se distribuye gratuitamente en Madrid.

A los que les suene el relato, es una revisión de http://rositafraguel.blogspot.com/2006/10/sonrisa.html, un relato antediluviano que ya estaba publicado en el blog. El resultado final está algo forzado por las prisas con la fecha del concurso, pero creo que sin llegar a lo que debiera, ha mejorado bastante desde la primera versión.

Bueno, lo dicho: ¡¡¡¡VOTADMEEEEEEEEEE!!!

Actualización 13/10/2010: Para votar el relato hay que registrarse en la portada de la web. Te mandan un correo de confirmación del registro con un enlace que tienes que seguir. Después, buscas el relato y haces click sobre las estrellitas que están bajo el título (tantas estrellas como bueno os haya parecido el relato). Te indicará que has votado. Al día siguiente puedes volver a votar.
Vamos, superfácil :S

4 de septiembre de 2010

"Poemas Cuadros" y "Pinturas Poéticas"



Ayer se celebró la presentación de los libros "Poemas Cuadros" y "Pinturas Poéticas" en la Sociedad Argentina de Escritores. En ellos se incluyen pinturas de Ángel Leiva con poemas de distintos autores, la mayoría sevillanos. Parece que ha sido un éxito, cosa que hay agradecer al trabajo de todos los que lo han hecho posible y a la iniciativa y empuje de Esperanza Guerrero.

Se han incluido poemas de los siguientes autores : Ángel Leiva, Rafael de Cózar, Antonio J Sánchez, Francisco Lira, Carmen Ramos Pérez, María Ruíz Faro, Esperanza García Guerrero, Lautaro Ernesto Leiva, Pedro Luis Ibáñez Lérida, Daniel Fernández Rodriguez, Marta Prono, Rosa Yáñez Gómez, Bernardo Santos Ramos, Maria José Collado.

Es para mí un honor y una alegría rendir este pequeño homenaje a mi maestro y que se me haya incluido en la obra. Os dejo el poema en cuestión para el cuadro Mystic2 de Ángel Leiva.

Acodado en la ventana,
aturdido por el galope feroz de la linterna mágica,
trenza un hilo invisible de recuerdos
que se sobrepone al tránsito.

Es seguro que sus dedos laboriosos,
perdidos en la urdimbre
serían capaces de trazar cualquier camino.

En realidad, su estupor lo provoca la certeza
de que el único requisito
es un tiempo ilimitado
que a ningún hombre se concede.

1 de agosto de 2010

El menor espectáculo del mundo


Llevo debiendo esta reseña desde hace meses pero, como observaréis, últimamente este blog cría telarañas y es que mi vida me absorbe con (demasiada) intensidad.

Tuve la suerte de que Félix J. Palma me firmara el libro en la Feria del Libro de Sevilla. Dudo que el virtuosismo que alcanzo a veces en mi torpeza social lo iguale mucha gente: allí estaba yo agotada, recién llegada de un congreso en Granada, tímida e intimidada, haciendo todo aquello que uno nunca piensa que hará al encontrarse con alguien al quien no conoces pero a quien quieres causar buena impresión. Creo sospechar que se produce un choque de timideces que desemboca en el embarazoso descubrimiento de que ninguno sabe realmente qué hacer. Y es que los tímidos reconvertidos funcionamos perfectamente en cualquier situación salvo cuando nos encontramos delante de otro tímido reconvertido que, a la fuerza, conoce nuestro secreto.

Y cuento todo esto, aireando mis poco conocidos defectos (ejem), para introducir el tema central del libro. Hablan las reseñas y el propio autor de que el tema central es el amor y los malabarismos a los que nos obliga, pero creo adivinar que podría abstraerse aún más el hilo conductor de los nueve relatos del volumen. El mínimo factor común es ese estupor que nos produce la realidad a veces, la sensación de ridículo a la que nos sobreponemos ante ciertos retos surrealistas de nuestra vida, los ejercicios de destreza que nos vemos obligados a ejecutar con una maestría inventada sobre la marcha. Y dicen que dios aprieta pero no ahoga y sin embargo vamos mendigando balones de oxígeno por las esquinas. Es cierto que este extrañamiento del ser humano ante la realidad es representado sabiamente por el autor bajo el complejo prisma del amor en sus múltiples formas, pero será que de un tiempo a esta parte, me desquicio tan fácilmente en mi vida que me parece posible elevar el asombro a forma de vida. Y para que esta conmoción sea máxima nada mejor que elaborarla desde el género fantástico, desde la irrupción de lo extraordinario en nuestras sólo aparentemente vulgares existencias; género, además, dominado a la perfección por el autor.

Como siempre, despliega un lenguaje salpicado de metáforas, a veces tantas que cuesta digerirlas si se quieren saborear en profundidad. Un lenguaje preciso pero selvático a cuyo paso tuve que acostumbrarme recién salida como estaba de la desértica Catedral de Carver. Un hilván en una tela de apariencia infinita que gusta seguir con los dedos. Juegos con las palabras. Y lo mejor, esa ironía bajo el texto que te convierte en el feliz partenaire del lanzador de cuchillos.


De todos los relatos del libro me quedo, como ya lo han hecho otros, con "Margabarismos" en el que recuperar el amor de la esposa requiere la intervención de lo insólito. Y añado "Una palabra tuya" por compasión a su protagonista forzado a sufrir calamidades divertidas y espantosas a un tiempo.


Os lo recomiendo a todos, pero en particular a los que no hayáis leído nada de Félix J. Palma para que disfrutéis descubriéndolo. Los grandes logros de este autor son la empatía con el lector, la capacidad de conseguir que se divierta y el halago a su criterio; y es que la calidad y el juego no están reñidos por mucho que se empeñen algunos, conseguir su equilibrio sólo es cuestión de cierta infrecuente habilidad circense.

Venga va, caeré en la frase obligatoria en las reseñas de este libro... ¡Pasen y lean! ;)

31 de julio de 2010

Fuel fandango



Si te gusta, descárgate la maqueta de Fuel Fandango

Gracias a Felipe y Fernando por el descubrimiento y la referencia al disco respectivamente ;)

Ganadora I Concurso de Microrrelatos Tinta al Sol

Con algo de polémica alrededor del concurso, finalmente se hacen públicos los ganadores del I Concurso de Microrrelatos Tinta al Sol y yo estoy entre ellos.

Insisto en lo que le comenté a la organizadora: mi premio ha sido que ella, como lectora que es, haya elegido mi microrrelato (el único que envié) entre ciento veinticinco presentados; mi premio ha sido que os hayáis volcado votándome porque me tenéis aprecio, porque no os costaba nada o incluso porque os ha gustado un poco lo que he escrito. Gracias a todos por echarme una mano, si queréis os presto el libro del premio oficial ;)

23 de julio de 2010

Aún a vueltas con el estupor

en el estado intermedio de la mudanza

sorprendida
funámbula entre el fracaso y el triunfo
me d
          e
             s
                l
                   i
                      z
                         o
                            entre el miedo y la alegría
revuelvo los cajones, abro las ventanas, oreo los colchones
poniendo en orden la casa para la nueva estación
cansada
                y
                   tan joven de nuevo
meto el fracaso en bolsitas pequeñas
guardo apenas tres o cuatro sonrisas que me regalaron
                                                                               y un pájaro
ausente
de tanto llanto
                               salado mar
libre
al fin

                                      convaleciente

12 de julio de 2010

Finalista Concurso Relatos Tinta al Sol

Hoy os quiero pedir un favor, y es que he quedado finalista en el Concurso de Microrrelatos de Tinta al Sol y ahora se abre un período de votaciones en el que serán los lectores quienes decidan quienes son, finalmente, los cinco ganadores.

Así que me hago un poco de autopromoción para que, si os parece que lo merece, le echéis un voto a mi microrrelato. Está bajo mi pseudónimo Rosita Fraguel (fácil de identificar).

Gracias por adelantado :P





Actualización: podéis votar hasta el 30 de Julio a las 22:00h.

22 de mayo de 2010

Los suicidas

Él siempre estuvo menos seguro de aquel paso. Pero al final ella le convenció o el creyó estar convencido, lo que llevaba a lo mismo: allí estaban los dos. Algo nerviosos, claro. Pensando en cómo sería el después y en qué dirían todos. Ponderando si las circunstancias exigían que se dieran la mano y así cumplieran su dramático papel romántico. Ella sonreía y él sabía que ahora dudaba. Pero ya era decisión tomada y uno no puede andarse contradiciendo. Habían leído sobre otros amantes que habían dado el paso y ahora sentían su apoyo invisible. Fue ella la que finalmente tomó la iniciativa y le agarró fuerte la mano. Alargó la otra hacia el borde de aquel abismo mesa y firmó, con mal pulso, al pie de la hipoteca.

(Al fin literariamente desbloqueada... ¡fíuuu!)

15 de abril de 2010

A la conquista del superhombre objetivo

Siguiendo en la línea de mi post del otro día sobre nuestra profesión y ya que me apetece torturaros compartir mis hipótesis con vosotros, voy a escribir sobre otro talón de Aquiles de la TI. Este es más genérico y ampliable casi que a la vida misma.

Sigo analizando por qué se fían tan poco de nosotros nuestros clientes y por qué no llegamos a despegar como Ingeniería. De momento, no voy a hablar de los problemas derivados de la incapacidad. En realidad, esos problemas me interesan menos; al fin y al cabo hay mediocres en todas las profesiones y eso no puede ser en lo que fallamos. Precisamente, me preocupa lo contrario: me parece que de hecho la proporción de gente capaz en nuestra profesión es muy alta y sin embargo, algo no va bien cuando generamos tanta desconfianza y se nos valora tan poco.

El otro día hablaba de la falta de metodología, pero hoy quiero hablar sobre cómo se toman las decisiones a nivel táctico* en TI. De la estrategia** ni hablo, donde yo trabajo estas decisiones se basan en razones políticas totalmente insondables para mí y en la empresa privada deberían guiarse por criterios económicos, aunque dudo que sea siempre así.

Algunos ya sabéis como yo, grosso modo, de qué va la teoría de juegos. Para lo que quiero argumentar, baste saber que una conclusión global es que sería mucho más beneficioso para los jugadores colaborar. La solución sería más satisfactoria para todos y, sin embargo, cada jugador tiende a elegir la que cree que es la mejor opción para sí mismo, llegando a un resultado total peor (ver el dilema del prisionero, como un ejemplo muy gráfico). Cuando se forma un equipo de trabajo en TI, se marcan unos objetivos, estamos en un proyecto, todos juntos para alcanzar una meta determinada. Por tanto, las decisiones deberían ser tomadas en pro de conseguir este objetivo. Buscar la mejor solución global, ¿no? O sea, colaborar.

A la hora de tomar decisiones en un equipo, existirá una jerarquía que define una escala de autoridad. Sin embargo, las decisiones, tácticas siempre, a un cierto nivel, aún cuando haya quien tenga la última palabra, deberán presentarse a exposición y consenso. Cada uno presentará sus argumentos y se tratará de llegar a un acuerdo sobre cuál es la mejor solución.

Bien, a la hora de enfrentarse a un problema y buscar una solución, cada uno debería presentar argumentos meramente objetivos. Después, como si fuéramos robots, asignaríamos mentalmente pesos y elegiríamos la opción cuyos argumentos suman más peso (metodología). Por desgracia a los seres humanos se nos da muy mal ser objetivos. Y para colmo, nuestra subjetividad no será inocente: tenderemos a defender la solución que es mejor para mí bajo algún criterio, cuando todos deberían colaborar para alcanzar la mejor solución para el proyecto***.

Partamos de una situación en que la mejor decisión supone un coste adicional y un esfuerzo añadido para el equipo. Probablemente el jefe de proyecto se negará porque no querrá asumir más coste ni presionar más a su equipo. Estos son condicionantes lógicos, el jefe de proyecto sigue actuando dentro de la objetividad. Quizá no puede plantear esas razones abiertamente, pero son adecuadas y lógicas a su rol. No es este tipo de condicionante el que busco analizar.

Me interesan los condicionantes que hacen perder la objetividad y que son difíciles de entender por un tercero. Aquellos que hacen imposible comprender por qué alguien está defendiendo una postura que perjudicará el proyecto y que aparentemente no le reporta ningún beneficio personal. Voy a apuntar algunos.

Un condicionante que se entrelaza a menudo en las argumentaciones volviéndolas subjetivas, son las inseguridades del que argumenta. A menudo no estamos realmente dispuestos a escuchar y valorar las soluciones que aportan los demás, sino que el objetivo principal es que la opción elegida sea la nuestra. Así alcanzamos un extraño logro personal que confundimos con un logro profesional. No creo que haga falta ahondar más en esto: somos subjetivos a causa de nuestros problemas de autoestima, nuestros miedos a lo que piensan los otros, etc. Somos humanos y estas influencias de lo personal en lo profesional son difíciles de evitar. Pero sí deberíamos tratar de ser cada vez más conscientes de cuándo influyen estos condicionantes en nuestros razonamientos y tratar de evitarlos. No conducen al éxito del proyecto. Estaríamos apoyando la mejor decisión para nosotros bajo el criterio de la satisfacción personal a muy corto plazo. Nuestro éxito profesional debe medirse por el del proyecto y no por lo convincentes que seamos a la hora de justificar soluciones.

Otro condicionante en la toma de decisiones es lo que en jerga llaman FUD (Fear, Uncertainty and Doubt). Da igual de qué se hable, siempre habrá personas que tenderán a lanzar mensajes confusos sobre el particular indicando su inviabilidad, sus riesgos, su dificultad... pero sin concretar nunca nada. Este tipo de argumentos pueden ser usados, a falta de otros, para defender intereses objetivos; por ejemplo, el jefe de proyecto que no quiere que una tarea se haga porque se empequeñece el margen de beneficios que tiene que defender. Pero hay generadores de FUD que no son tan fácilmente justificables. Por supuesto, personas con incapacidad y poco conocimiento, tenderán a alarmarse injustificadamente cada vez que se propone una solución mínimamente compleja. Pero ya decía antes que no son estos los que me interesan. Me preocupa cuando personas capacitadas y que podrían argumentar objetivamente, optan por generar FUD. Habitualmente, son trabajadores que a lo largo de su vida laboral han perdido ilusión, que están cansados y quemados. Esto es muy negativo para el proyecto y para la TI, porque se está perdiendo un capital humano importante. En el ámbito que nos ocupa, además, son muy peligrosos ya que su prestigio profesional da peso a argumentos que son completamente subjetivos.

Y por último, algo que observo que también condiciona las argumentaciones. No es un secreto que me gusta usar el lenguaje, me gusta la literatura, intento expresarme con corrección y con la mayor economía de recursos posible. Y por tanto, no es difícil adivinar que me gustaría que se le diera más importancia a estas materias en los planes educativos. Esto no es ninguna tontería, hay un número tristemente grande de personas que no sabe expresarse correctamente. Esto es un problema social, no de TI. Pero es que a la hora de argumentar y consensuar una decisión en un diálogo, es imprescindible saber dosificar el tono, suavizar lo que pueda resultar controvertido, decir exáctamente lo que se quiere decir y no otra cosa. A menudo no prevalece la solución más viable sino la mejor defendida y a veces, la diferencia es una simple cuestión de forma y no de fondo. Si a esto se une el poco interés que tenemos en escucharnos unos a otros, la falta de entendimiento estará siempre estorbando en nuestro proyecto.

Además de estos que comento, seguro que a vosotros se os ocurren más condicionantes que hacen que perdamos la objetividad a la hora de argumentar y tomar decisiones. ¿Queréis compartir alguno?


* ** Táctica: Arte de disponer, mover y emplear la fuerza bélica para el combate. Estrategia: Arte de dirigir las operaciones militares. Es decir, las primeras, a diferencia de las segundas, son las decisiones en el campo de batalla, que deberán estar alineadas con las directrices marcadas por los superiores.
*** Actualmente, los científicos defienden que se debe prestar atención a la siempre poco valorada intuición a la hora de tomar decisiones. Os propongo que hagáis el ejercicio de contrastar si lo que os sugiere vuestra intuición y vuestra visión subjetiva es lo mismo o no. Seguramente haya sorpresas.

1 de abril de 2010

Mamá, quiero ser Ingeniero

Ingeniería es, básica y burdamente, una disciplina que trata, a base de ingenio, de resolver problemas del ser humano aplicando los descubrimientos científicos que haya en el momento. Y ser Ingeniero es tener la capacidad fundamental de resolver problemas aplicando cualquier conocimiento que tengas a tu alcance. No encuentro ningún texto que respalde lo que, además, creo que es condición imprescindible para que esta resolución de problemas tenga lugar: metodología. Si alguien encuentra literatura sobre este tema, por favor que me lo haga saber.

Un Ingeniero no resuelve un problema de cualquier forma sino lo que hace siguiendo unos pasos determinados. Y esa metodología acaba por arraigar tan profundamente en tu cabeza que todo, y digo todo, será abordado de la misma manera.

Mi padre no realizó estudios de Ingeniería. Fue y es autodidacta, pero resuelve problemas de Ingeniería Industrial y su cabeza funciona de la misma extraña manera que las cabezas de los Ingenieros que conozco. No es una cuestión de títulos, sino de deformación profesional, aptitudes y actitud.

La forma en que resuelve un problema un Ingeniero se basa en la abstracción, en ser capaz de moverse mentalmente alrededor del problema visualizándolo a distintos niveles, desde arriba a grandes rasgos, desde abajo a gran nivel de detalle. Pasar de un nivel a otro manteniendo el enfoque, agrupar y comprender, dividir y vencer.

Y toda esta reflexión sobre qué es ser Ingeniero viene al hilo de que me sigue chirriando que los que lo somos en el área TIC en etiqueta (de nuevo, titulados o no) no lo seamos ni remotamente en la práctica. Ya me aburre escuchar aquello de que la informática es una disciplina joven, a este paso nunca dejará de serlo. El sector TIC es ya horizontal a cualquier negocio, es el soporte para casi todos los fines, es clave en el éxito de una empresa. ¿Por qué siguen confiando tan poco en nosotros? Porque no hemos aprendido de nuestros compañeros de otras áreas (industriales, electrónicos, aeronáuticos...) lo que es ser disciplinados. Seguimos trabajando como artistas y divos, a base de ideas felices y golpes de suerte. Actuamos como bomberos que no paran de apagar fuegos y que por ello se sienten héroes y superiores al resto de los mortales. Entendámoslo: cada vez que apagamos un fuego, hemos fracasado; nosotros no tenemos que apagar fuegos sino evitar que se produzcan. Pero es que eso es aburrido, ¿verdad?

Y aquí estoy, la menos burocrática de los informáticos, defendiendo el ser metódicos, disciplinados, el adoptar claras estrategias top-down o bottom-up para abordar los problemas. El seguir una metodología que se conozca que funcione, de las muchas que se han documentado ya. Y oye, que muchas de ellas se heredan de nuestros compañeros ingenieros en otras áreas. Si es que la estrategia y la táctica es la misma, aunque sea otro el producto. No somos distintos. Nuestra disciplina científicamente puede que sea nueva, pero la Ingeniería como tal no lo es.

La Revolución Industrial se produjo gracias a que a alguien se le ocurrió la fantástica idea de hacer cadenas de montaje. Nadie confiaría en este método si no permitiera controlar los niveles de calidad. Esa es la medida del éxito de una metodología: sé qué calidad obtengo, puedo medir y dosificar. Sé qué tipo de producto quiero vender y lo obtengo. La Revolución de la Información la lograremos cuando sepamos controlar nuestros niveles de calidad. Cuando se sepa qué servicio TI quiero obtener y pueda medir y dosificar. Sé qué tipo de producto quiero vender y lo obtengo. Y aquel cuyo producto a su vez se basa en el mío, porque pocas veces un producto TI es el fin de una cadena de producción, podrá saber qué calidad obtiene, medir, dosificar, alcanzar sus objetivos de negocio.

Seguramente, sería más provechoso para todos que los genios que trabajan actualmente en la producción de servicios TI, que son muchísimos, lo hicieran en departamentos de I+D, en el mundo científico y no en Ingeniería. No creo que haya muchos responsables de Recursos Humanos que sean conscientes de cuánto daño hacen estas personas mal dirigidas, en los equipos de trabajo en que se integran. En Ingeniería no hay lugar para el individualismo, para el ego, para el héroe, para el futbolista carísimo que se desmarca de todos e ignora a sus compañeros para marcar un gol (¿Cuántos goles puede marcar uno solo durante una temporada? ¿Cuántos puede marcar un equipo? ¿Y si se lesiona? ¿Cuántos tienen que lesionarse para que no exista equipo?). En Ingeniería trabajan equipos de personas y personas que saben trabajar en equipo. La famosa sinergia de la que nos hablan los consultores encorbatados, no es más que conseguir trabajar en equipo y que la suma sea siempre mayor que la simple adición de las partes.

Envidio a nuestros compañeros de otras áreas. Quizá sea una cuadriculada mental y por supuesto, yo no soy un genio, pero así es como veo este asunto, ¿y tú?

6 de febrero de 2010

La marca de Creta

Fantástico libro de relatos de Óscar Esquivias en el que da buena muestra de su habilidad como narrador y de su ojo sensible. Cada relato es una pequeña joya que se devana con maestría y buen hacer.

Una muestra de la ley que enuncia que lo importante no es el qué sino el cómo. Y es que el áspid y la abeja usan el mismo material para el veneno y la miel y es su labor lo que los distingue.

Explora variadas temáticas: la huida de la opresión familiar, la perturbación de la realidad por lo inesperado, la desquiciada normalidad de lo cotidiano. Mantiene al lector en una placentera sorpresa, en el deleite que produce un trabajo bien hecho.

Una maravilla, léelo.

31 de enero de 2010

Lectura de Ángel Leiva




Para los sevillanos, lectura de Angel Leiva en la Biblioteca Pública Infanta Elena, este próximo martes día 2 a las 20:00h.

30 de enero de 2010

Todavía

Escribir aquí es un acto solitario, el lanzamiento de un mensaje embotellado lo más lejos posible en el mar. El culto a la encogida esperanza de encontrar quien aborde esta soledad hecha isla. El saboreo salvaje del dolor. Como la llaga en la encía que analizas una y otra vez con la punta de lengua, sin poder ignorar el escozor, sin dejar de disfrutarlo un poco. Es el gesto extrañado de un escéptico que ya nada cree pero que aún late y sueña, inevitablemente, con aquello que no se atrevería a reconocer.

Y la espera que nada aguarda sólo ve la subida y bajada infinita de las mareas. El sinsentido de la cuenta atrás implacable. El sol que envejece. La pupila aterida en una ola de calor.

Y si llega a vislumbrarse el espejismo de una nave fantasmal que recorta brevemente el horizonte, no puede el solitario más que arrebujarse en los fragmentos de su esperanza, plantarse orgulloso dentro de su coraza de incredulidad, cincelarse un rostro impertérrito que no demuestre inquietud alguna. Amarrarse los pies para no correr mar adentro con los brazos abiertos rogando piedad.

Sin notar que quizá
el rescoldo de la hoguera está
transmitiendo
a escondidas
tímidas
señales
de humo.

El manuscrito de piedra



"El manuscrito de piedra" de Luis García Jambrina, está a medio camino entre la novela negra, la histórica y la más pura narrativa de aventuras. Se situa en el siglo XV y corre el no pequeño riesgo de tomar como personaje principal a un joven Fernando de Rojas.

El autor se arma de erudición y se adentra en el terreno de la novela lúdica, pero sólo consigue profundizar plenamente en el ritmo que esta requiere y enganchar al lector a partir de la segunda mitad. Es entonces cuando las licencias creativas se anteponen al rigor histórico y tomando la leyenda de la cueva de Toledo elabora escenas ricas en sugestión y situaciones que mantienen la tensión y el interés.

Mezclando hechos y personajes históricos consigue crear una trama elaborada y cuidada que es llegando al final cuando más notable se descubre.

Es una novela para leer, para regalar y sobre todo, para divertir.

Las visiones de Lucrecia


Las visiones de Lucrecia, es una novela de 1996 de José María Merino.

En el Madrid del siglo XVI, una joven de origen humilde se verá rodeada de todo tipo de personajes pintorescos y atravesará no pocas vicisitudes, a razón del don que le ha sido dado: el de tener sueños acaso proféticos.

Podría categorizarse dentro de la novela histórica. Destaca su excelente contextualización y la abundancia de datos rigurosamente intercalados. Y si bien la primera mitad puede pecar de ahondar más en el documental que en la historia, la segunda mitad es sencillamente genial (así se anota en la contraportada por cierto, «El último tercio de esta novela, en el que se describe la kafkiana circunstancia de las mazmorras, pertenece ya al virtual libro antológico con lo mejor de la narrativa de fin de siglo»). Los personajes se construyen desde el histrionismo y la caricatura y las situaciones se dibujan desde un acusado surrealismo que engaña al lector y le sumerge en una realidad paralela que asume como más que posible.

Recomendada, cómo no.

Frente a frente

10 de enero de 2010

Jerjes conquista el mar


A través de la antología Perturbaciones (de la que no he comentado nada por aquí pero no porque no lo mereciera), me ha picado la curiosiodad sobre un buen grupo de autores actualísimos que no conocía. Entre ellos Óscar Esquivias, del que SS.MM. los Reyes Magos de Oriente han tenido a bien regalarme su primera novela.

Empecemos por situarnos: cuando Óscar Esquivias escribió esta novela tenía treinta años, es decir, que ya voy tarde. La edición de 2009 tiene correcciones de estilo que no sé en cuánto habrán pulido esta novela (y cuánto me permiten consolarme), pero el resultado final es exquisito. Confiesa el autor que "no quería que tuviera ninguna frase innecesaria, me gustaba imaginarla como un edificio de cristal que se desmoronaría si se le arrancaba una sola palabra". Aspiración a construir la Sainte Chapelle; no es poca cosa y es una meta muy bien elegida. Tras las correcciones el autor se siente más cerca de alcanzar ese objetivo. Y yo, conociendo sólo el resultado final, también creo que debe sentirse así de vencedor: es un castillo de naipes en el que se ejecuta la nunca más cierta sentencia "menos es más".

Un chico especial (quizá sólo infrecuente) en circunstancias cotidianas que se giran en un caleidoscopio que las convierte en extraordinarias. Madrid vestido de sencillez. Lo cotidiano sublimado por la alegría de vivir.

Una familia, un trabajo, travesuras, personajes que lanzan puentes desde sus respectivas soledades. Vida.

Una novela que se lee rápido pero que se digiere despacio. Una deliciosa lectura, que, como siempre por estos lares, os recomiendo encarecidamente.

Tais toi mon coeur

31 de diciembre de 2009

Fin de año

Según mandan los cánones, en estas fechas toca hacer balance del año pasado y llenar el saco de los buenos deseos y propósitos para el que viene.

Este ha sido un buen año. Nos ha cambiado la vida para mucho mejor, así que no hay quejas. Por otro lado, quedan muchos "to do" para el año que entra; aunque esto tampoco tiene por qué ser negativo necesariamente, ¿verdad?

Por fin publiqué mi libro, he vuelto a cambiar de situación laboral pero no de trabajo y he superado la barrera de tiempo límite que he permanecido en el mismo sitio y encima estoy bastante bien allí (raro, debo de estar haciendome más vieja de lo que sería capaz de reconocer). He creado nuevos vínculos y roto otros. He dado pasos hacia delante, hacia atrás, hacia los lados.

Planes... muchos :)

Como el hielo de Punset derritiéndose en el vaso de su nieta: todo avanza y todo rueda y aquí seguimos...

Ni el pormenor simbólico
De remplazar un tres por dos
Ni esa metáfora baldía
Que convoca un lapso que muere y otro que surge
Ni el cumplimiento de un proceso astronómico
Aturden y socavan
La altiplanicie de esta noche
Y nos obligan a esperar
Las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
Es la sospecha general y borrosa
Del enigma del Tiempo;
Es el asombro ante el milagro
De que a despecho de infinitos azares,
De que a despecho de que somos
Las gotas del río de Heráclito,
Perdure algo en nosotros:
Inmóvil,
Algo que no encontró lo que buscaba.

Jorge Luis Borges

24 de noviembre de 2009

Exposición fotógrafos sevillanos

Casi fuera de plazo, transmito esta importante información: el grupo fotógrafos sevillanos tiene una exposición en Sevilla en el Colegio Oficial de Médicos. Estáis a tiempo hasta el 30 de Noviembre en horario de 9'00 a 21'00 de lunes a viernes. No os la perdáis.


Exposición FS en Colegio de Médicos from Ganso on Vimeo.



24 de octubre de 2009

Esto no es un libro de poesía


Quien quiera la explicación del título (al menos una), que vaya al prólogo por favor. Sin darle muchas vueltas filosóficas, es un libro en el que recojo los textos que he considerado publicables. Algo que algunos sabéis que llevo tiempo preparando y que no me he decidido hasta ahora a hacer, no sé muy bien por qué motivo.

Espero haber hecho un trabajo de edición decente. Prometo que el libro es mucho más bonito en las manos que en la web, que yo ya lo he tocado y retocado. Es indescriptible la ilusión que me ha hecho.

Está para descarga gratuita en lulu y lo dejaré también en mi desconocida columna derecha en la zona de pdf's.

Quien considere que merece la pena pues por favor que lo compre y quien quiera hacer un regalo a un amigo (o a un enemigo) que también.

Ahí queda eso :)

(Gracias Ana por dejarme usar la foto de contraportada, eres un sol)

Dirección de Lulu para comprar el libro

21 de julio de 2009

zzzzzZZZZZZZZ



Como dice el (supuesto) proverbio africano: todos los blancos tienen reloj, pero ninguno tiene tiempo.

(Gracias a Penyaskito por compartirlo)

28 de junio de 2009

Melancolía dominical

En estas pesadas tardes de domingo
recuerdo el fósil tras la piel y la aciaga ceniza
y suspiro de puro pesar (d)el tiempo.

24 de junio de 2009

Algunas cosillas

Un pastel y un par de acuarelas fruto de un curso que he hecho hace poco.





(Y sí, las fotos son muy malas, pero a estas horas ya no doy para más)

17 de junio de 2009

La hormiga que quiso ser astronauta


"La hormiga que quiso ser astronauta" es la primera novela de Felix J. Palma, autor del ahora ya famoso "Mapa del tiempo". Publicada por primera vez en el año 2001, acaba de ser reeditada. Su argumento y tono tienen poco que ver con el de el "Mapa..." y según los comentarios del propio autor también se aleja del estilo y objeto del resto de su producción literaria. Sin embargo, la trama se mueve igual que en el "Mapa..." en el terreno de lo fantástico, aunque con rescate final.

"La hormiga..." es una novela cargada de humor, lúdica, espontánea, surrealista que acaba convirtiéndose en una reflexión sobre un universal: la aceptación del paso de la infancia a la madurez. Divertidísima y ácida, somete al protagonista al papel de víctima de su propio creador quien acabará apiadándose de él como lo hiciera Cervantes con su Quijote. Y la comparación no es casual. Este Quijote actual se debate con la ceguera de otro tipo de locura, un síndrome de Peter Pan que arrastra al protagonista de Dulcinea en Dulcinea buscándose a sí mismo. Porque el amor romántico puede interpretarse como un síntoma más de la inmadurez. O no.

El rescate final que antes apuntaba y que no desvelaré, es probablemente el punto más débil de la novela. Quizá porque aquejada del mismo mal que el protagonista no he sabido aceptar sumisamente el viraje del argumento o quizá porque este no es lo suficientemente diestro. La disparada tensión de toda la trama, en línea recta fluida y fresca, se retuerce de repente e introduce al lector en un laberinto de curvas inesperado. Pero que nadie se engañe, se trata de la novela de un escritor maduro y ágil en el oficio, capaz de satisfacer la perspicacia del lector entrenado.

Dice Juan Bonilla en la introducción: "Quien no lea por mero placer, no tiene mucho que hacer aquí". No creo que yo pudiera expresarlo mejor. Así que para los que tengan algo que hacer aquí, quede esta invitación a su lectura.

Esta reseña intenta torpemente saldar una deuda sin conseguirlo. Hay agradecimientos inmerecidos que convierten en merecida la gratitud que les responde.

14 de junio de 2009

Lensbaby Composer

Hoy por fin he podido estrenar uno de mis regalos de cumple: una lensbaby composer. Me resulta difícil de manejar, además de que con estos calores casi que era de noche cuando he salido, pero es una experiencia divertidísima y recomendable.

Estos son los resultados...






Hasta Curro ha acabado "lensbeibeado"

7 de junio de 2009

30 años y un día

Y no, no es una condena, ni mucho menos.

Un día después, toca hacer la reflexión que ayer sólo quedo en el ámbito privado de mi cabecita. Entre otras cosas porque no tuve tiempo de hacerla -parcialmente- pública. La reflexión, como siempre, gira en torno a lo aprendido, lo ocurrido y lo vivido en este último año.

De repente, esa antigua idea de que la gente de treinta era vieja se ha transformado en la idea de que la gente de treinta está en la mejor juventud. ¡Lo que cambia la perspectiva! Y sí, ya dije por aquí que creo haber encontrado una forma de vivir más satisfactoria. Aquello del "ver, oír y callar": aprender con más base, con más experiencias previas, a conocer a los demás y a mí misma. No está mal.

Por desgracia, este año se ha despertado un dragón. Uno bastante horrible del que creí ingenuamente que ya no tenía que volver a preocuparme. De momento ahí está enjaulado y furioso. No tengo intenciones de alimentarlo, pero a veces uno mismo llega a ser bastante retorcido.

Y esto me lleva a la idea principal que resume este último año, mi vida y creo que la de todos: el "a pesar de todo". La fuerza, el optimismo, la alegría de ser y de sentir, al final no es más que una decisión. Esto me lo enseñó hace tiempo alguien muy valiente, pero ahora lo veo aún más claro. DECIDIR VIVIR, así con mayúsculas. Con plenitud. A pesar de todos los reveses, que siempre los hay. Un decisión que parte precisamente de la maravillosa capacidad que tenemos para tomarlas. El no dejarse llevar y ser un héroe anónimo que es capaz de blandir un "a pesar de todo" contra la fortuna. Admiro a mucha gente así a mi alrededor y aspiro a ser como ellos. Ya que estamos aquí, disfrutemos, ¿no?

Quiero agradecer a todos los que convirtieron mi cumpleaños en un día especial, su compañía (física o no) y su cariño. ¡Cuánta buena gente junta! ¡Qué bien vienen estos momentos para atesorarlos y abrir la cajita de los recuerdos en los momentos bajos! Gracias por los regalos, estoy alucinada porque cubristeis todos los palos sin pisaros... sospecho que ahí ha habido un curro de coordinación, ¿me equivoco? ¡Increíble!

Gracias a la otra mitad de mi mejor yo, por estar ahí, por aguantarme, por quererme a pesar de mí misma, por compartir esta VIDA conmigo.