21 de agosto de 2016
El límite inferior
Hace años que vengo reseñando algunos de los libros que leo en este blog. Y no, todos no, unos no los reseño porque me han gustado demasiado y me sueno demasiado fanática y excesiva y otros porque no me han gustado, bien tibiamente o nada de nada, y tengo por mala costumbre silenciar de entrada mis opiniones negativas sobre cualquier cosa –eso, en estos tiempos de redes sociales irritantes e incendiarias no es poca cosa, ¿eh?–. De todas formas, los dos supuestos anteriores tienen sus excepciones y me he propuesto que éstas sean tan frecuentes como sea posible. Primero porque una de las razones por las que una se monta un blog es para sentir que cumple con una extraña obligación autoimpuesta que a veces es lo único que nos rescata de toda una rutina que nos imponen otros. Y en segundo lugar porque un blog con reseñas en el que todas son positivas, abarata el conjunto y da la impresión de que no tengo criterio ninguno. Y esto sí que no, ¿eh? Mi fama de perfeccionista, exigente y tiquismiquis no puede permitirse un equívoco de este calado, ja.
Todo esto sirve para justificar(me) la reseña de El límite inferior, la última novela de Nere Basabe, que habría evitado en otras circunstancias. También en otras circunstancias lo habría leído con menos interrupciones y creo que esta lectura descabalada no le ha beneficiado mucho. Aún así tengo cierta confianza en mi propia objetividad (hacia mí misma, que otra no existe).
La novela parte de una idea interesante: así como la langosta en agua que se calienta poco a poco se acaba cocinando sin darse cuenta, existe para los seres humanos un punto de desbordamiento de la realidad que acaba por romperlos sin que el que se den cuenta o no sirva de mucho. Del otro lado se emerge más sabio o más desesperanzado, muerto por dentro o con intención de morirse por fuera, o más vivo si es que hay suerte.
A estas fuerzas se someten los cuatro personajes que atrapados en temporada baja en una fantasmal ciudad de vacaciones quedan aislados por un temporal que no sólo parece implicar al clima. En medio de estos tiempos de crisis económica y a merced de sus consecuencias aparecen estos personajes: un matrimonio en equilibrio inestable, un náufrago de la citada crisis que se ha reinventado como artesano de bibelots de conchas y souvenirs de playa y una autoexiliada, escondida en la piel de una guía turística para ancianos franceses que buscan la autenticidad de una prefabricada ciudad de vacaciones sobre el cementerio de un triste pueblo de playa. Los cuatro van a sobrepasar su límite inferior y se transformarán en otros, no mejores ni peores: distintos.
Como digo la idea es interesante pero la factura es dispareja: el perfil de los personajes es confuso, bordeando peligrosamente el arquetipo a veces, otras la medianía. Sus vidas se entrecruzan dentro de una trama global que no parece tener relevancia alguna y que no cautiva demasiado aún cuando pretende desentrañar ciertos misterios (la desaparición de un niño, la revelación del pasado de los personajes, la tensión sexual entre combinaciones de ellos...) o resultar incluso provocadora en algunos momentos sin provocar nada (infidelidades, ilegalidades urbanísticas, la violación de una anciana indefensa...). La prosa acumula muchos buenos aciertos dispersos a lo largo del texto: esos hallazgos del lenguaje que dan ganas de subrayar con lápiz a lo largo del libro. Pero estas perlas se pierden en una obra excesivamente introspectiva en la que lo que se quiere contar fagocita lo que se cuenta.
Aquí es interesante parar. Reflexiones de aspirante a escritora: demos por bueno, reduciendo mucho las cosas, que todo texto tiene dos lecturas, la de lo que cuenta (la historia, los personajes, la trama,...) y la del mensaje que realmente esconde, la moraleja por así decirlo. Aunque lo más frecuente es que no haya conclusión, sólo preguntas, y que más que moral a lo Samaniego se concluya con una duda, siempre sin método. Dando esto por hecho, lo que es atrevido pero nos sirve, habría dos formas de crear una historia: sabiendo de entrada cuál es y descubriendo a posteriori qué reflexión andaba oculta tras ella (su subconsciente, podríamos llamarla) y otra es saber cuál es la reflexión, la idea, la pregunta, y construir una historia para ilustrarla. Esta segunda opción es casi siempre desastrosa y en el mejor de los casos artificiosa, robótica y contrahecha en algún grado. Así es para mí y me consta que para muchos escritores: la frescura de lo que se escribe para ir descubriendo de qué se trata no se encuentra en los textos controlados y con una intención tan clara de partida que no deja margen. Esa es la magia y la condena.
No lo sé, no puedo saberlo, si la novela de Basabe se escribió bajo este segundo paradigma (que ya digo que he reducido mucho las cosas) pero me da la sensación de que todos los elementos están ahí y sin embargo, la única forma en que puedo resumir el libro es como lo he hecho en el tercer párrafo: con la metáfora de la langosta, yendo directamente a la reflexión y no a la historia.
Hay muchos libros imposibles de resumir porque en ellos el cómo es más importante que el qué pero no es ésa la razón para esta novela, en este caso culparía a la ausencia de algo que enganche al lector: todo se pierde en una neblina que envuelve los elementos que podrían ser acertados por separado pero que se desdibujan juntos; como decía, los personajes se ablandan, la trama se pierde en un forzado exceso de metraje y todo esto ahoga los aciertos lingüísticos y los convierten en pirotecnia mojada.
Lo peor de todo esto es que si bien la reflexión es muy interesante, al contarla de este modo no hay implicación emocional del lector, o no la ha habido en mi caso, y no es que la novela me parezca mala, que no, no me parece mala, es que me ha dejado que ni fu ni fa. Creo que la peor de las conclusiones de un libro es esa tibieza. Así que no puedo recomendarla hasta que una futura relectura o la lectura de otro (para eso sirve hablar de los libros) me ilumine sobre qué me he perdido en este caso. Dejaremos en barbecho todo esto de momento.
29 de junio de 2016
Malos pensamientos
Como si de una plaga venenosa se tratara: creciendo con la saña del miedo a la extinción, destruyendo a cualquier competidor, sin doblegarse ante los remedios.
Lo único que le aliviaba en algo era abrirles camino a cuchilladas en los cuerpos de otros esperando una mudanza voluntaria.
Y con aquello sobrevivió hasta que el juez dictaminó sustituir la terapia por otra a base de píldoras y correas. La sentencia era cruel por lo inútil: cordura perpetua.
Micro escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.
16 de junio de 2016
El silencio de las sirenas
El silencio de las sirenas es la primera novela de Beatriz García Guirado.
A veces llegas a un libro porque ya conoces al autor, por una recomendación, una reseña o porque te gusta la portada. En este caso la serendipia es bastante curiosa: llevo años dándole vueltas a una historia que comienza con un varamiento masivo de ballenas y, por otra parte, las sirenas forman parte de mi imaginario (eso ya lo sabéis los habituales); con todo esto, una breve sinopsis de la novela fue suficiente para que me atrajera mucho y anduviera con muchas ganas de leerla desde su publicación.
Un varamiento masivo de ballenas atrae al protagonista y le conduce a sumergirse en el mar donde vivirá el encuentro (real o no) con una sirena y su canto... A partir de ahí, en la narración se entrelaza su pasado, las múltiples identidades de otros yoes que son él y no lo son, realidades alternativas y el ir y venir de una conciencia extraviada.
El desarrollo de la narración en torno a un protagonista equívoco y polifacético es densa, grumosa, se traza confusa e indefinida, dando forma a un canto de sirena que arrastra al lector al fondo de un mar de palabras. Se trata de un desarrollo complejo, lleno de imágenes de gran fuerza literaria. Por suerte, esta complejidad está acompañada por una gran solvencia técnica que hace que la confusión no derive en pérdida del hilo narrativo y el interés del lector. Y por otra parte la extensión es adecuada para minimizar las interrupciones que no favorecen la lectura: es una nouvelle que bien podría ser un cuento largo o un prisma de historias que se entrelazan.
Para los que disfrutamos con las formas, es un auténtico placer dejarse llevar por el ritmo narrativo, el transcurso del entramado surreal de historias, la dosificación de la información y el suspense. Todo esto deja un tanto de lado el foco en el fondo de una potencial historia resumible, que en este caso no existe, pero no resta carisma a ese protagonista que genera cierta empatía con su identidad extraviada.
El cierre de la historia sí que resulta un estorbo para los que hemos aceptado el trato de dejarnos llevar. Una historia surrealista, deslavazada e inquietante por la que a esas alturas hemos dejado arrastrar nuestro ímpetu lector, trata de repente de ser rescatada hacia lo racional con un pastiche final innecesario y decepcionante.
Dejando de lado el remate final, es una excelente primera novela (seguramente una falsa primera novela, como suele pasar) de una autora a la que habrá que seguir la pista.
28 de marzo de 2016
Dejarse flequillo
Hablar de un libro que ha escrito una amiga no es fácil porque te compromete en una lucha entre la sinceridad y el cariño y una misma no sabe dónde va a empezar una y acabar el otro (y viceversa). Pero creo sinceramente que hacerle un poco de promoción desde este rinconcito (pequeño pero mío) es de justicia porque el libro es bueno, sí que lo es.
“Dejarse flequillo” de Silvia Hidalgo viene editado bajo la etiqueta de “novela juvenil” y creo que sí, que puede tener acogida entre un público joven, pero como las buenas obras, cuenta con las suficientes capas de lectura como para que un lector adulto y exigente se sienta también muy satisfecho.
Quizá lo que más acerca la novela a esa categoría de “juvenil” es el lenguaje: totalmente transparente, aséptico, limpio. Como si eso fuera fácil, claro. No hay barrera entre la historia y el lector y a veces se agradece también una lectura cómoda que potencie más la historia que la forma (y sí, soy yo la que está diciendo esto, no me he vuelto loca, es que tengo mis momentos como todo el mundo). Y es que la autora se puede permitir el dejar todo en manos de la historia y los personajes porque son suficientemente atractivos como para sostenerlo todo.
La trama gira en torno a Jota, una chica de un carácter fascinante, madura hasta lo inverosímil pero que mantiene la “rabia insolente de su juventud” (Héroes del Silencio dixit) y eso nos acerca, con nostalgia o sin ella, a esos yoes nuestros que aplacamos (o lo intentamos) conforme nos vinimos haciendo adultos. Jota está jodida (es @JotadeJodida en twitter), jodida de realidad. Su lucidez es un tanto aterradora y su madurez para afrontarla podría poner en peligro la credibilidad del personaje si no fuera porque diría que una parte de Jota sigue deseando no estar jodida y eso equilibra todo: lo desea con todas sus fuerzas aún cuando sabe que nada va a cambiar y así lo exprese con descreimiento y algo de chulería (algo falsos después de todo). Y si bien sus propias perspectivas cambian poco, logrará que a lo largo de la novela las cosas cambien para quienes la rodean.
¿Pero qué es lo que tiene tan jodida a Jota? Jota es una chica normal, de barrio obrero, una de tantas, que pasa del colegio de monjas al internado gracias a alguna gamberrada sobredimensionada por unos padres que esperaban que fuera una dulce princesita, sumisa y obediente, que ella nunca va a lograr ser. Con esta capacidad mía para hermanar libros siguiendo criterios bastante personales y cuestionables, pensaba que de alguna forma había parentesco entre Jota y las tres protagonistas de la Trilogía del Mar de Esther Tusquets (toma ya, ¿eh?). Me explico: ninguna de las tres protagonistas de Tusquets tiene motivos físicos y reales sean de tipo económico, moral, de salud… para justificar para un lector poco sensible sus neurosis excesivas, su hiperestesia y su dolor y, sin embargo, ahí están sufriendo. El lector más sensible y maduro sabe que el sufrimiento se justifica de otras formas muy sutiles y todos tenemos nuestra ración que por ser nuestra será siempre única. Bien, el caso es que si los personajes de Tusquets viven en medio de su neurosis, Jota ha sobrepasado el otro lado de la depresión o la autocompasión (aparte de que las extracciones sociales de estos personajes serían diametralmente opuestas: de lo burgués a lo obrero) y ha resurgido del otro lado con la lucidez de que el daño ya está hecho, que nunca será la persona que podía haber sido y que no hay otra que seguir adelante del modo que sea. Sus carencias, las que la han jodido de verdad son unos padres ausentes, una soledad instalada a fuego dentro de ella misma y ese pellizco en la autoestima que queda para siempre tambaleándose en el niño que no se ha sentido nunca querido plenamente. Jota busca y teme el cariño en los otros, pide poco de las relaciones con los demás, se alegra con lo que obtiene y mantiene a raya el que podía ser su delirio natural sobre relaciones perfectas compensatorias (quizá su amistad con Mario se pueda haber convertido en esa compensación, aunque quizá sólo lo sea por idealización póstuma). Su futuro es incierto porque ella misma no sabe qué puede hacer con su vida, sobrevive en el día a día y trata de avanzar como puede en medio de lo que se espera de ella y lo que ella debería esperar y no sabe ni qué es.
En el transcurso de la trama Jota se enfrentará a la figura de esos padres a los que siente como a unos desconocidos, descubrirá que como seres humanos que son tienen sus secretos, sus propias carencias, sus errores inevitables. Y aunque no sé si se reconcilia realmente con la imagen que tiene de ellos, al menos alcanza otro punto desde el que avanzar. Se produce un cambio de punto de vista y propiciará también un cambio radical en las circunstancias de todos. Sacar a la luz un secreto puede ser a veces un acto revolucionario.
Vengo quejándome a menudo de que hay un nicho no cubierto suficientemente en las librerías: el libro entretenido que no insulta tu inteligencia, que te hace pasar un buen rato, que te hace reflexionar pero no te lleva a la tortura dramática que parece haberse puesto de moda entre las grandes obras (igual porque si no lo hacen no las consideramos grandes obras). Este libro está en ese punto y me alegro. Es una muy buena primera novela y espero que no sea la última. La recomiendo vivamente y si tenéis un sobrino o sobrina en esas edades de enfadarse con el mundo de pura incomprensión (esto te puede pasar a los quince o a los cuarenta años, según cada cual) no dejéis de regalárselo que os convertiréis en el tío o tía preferido. También os dejo ser vuestros propios sobrinos, Jota no os defraudará.
4 de mayo de 2015
Entrevista a Iván Teruel para la Internacional Microcuentista
Podéis encontrar en la revista Internacional Microcuentista mi entrevista a Iván Teruel al hilo de la reciente publicación de su libro El oscuro relieve del tiempo. Un diálogo que espero que os resulte tan interesante como a mí :)
22 de abril de 2015
Sentido figurado
Hubo que sortear las viviendas en el edificio más alto jamás construido. Los afortunados inquilinos sonreían a las cámaras mientras se cerraban las puertas del ascensor y la humanidad envidiaba al unísono aquel vecindario en las alturas dotado de tantos servicios como para no tener que volver a bajar nunca.
Durante el ascenso han nacido nuevos arrendatarios mientras que otros ya no nos acompañan. Sumamos pisos entre crisis y motines pero aquí seguimos, capaces aún de leer con veneración la frase grabada en nuestros llaveros: «elevamos sueños para tener un lugar al que dirigirnos».
Este micro participó en el I Premio de Microrrelato IASA Ascensores que proponía incluir el lema «elevamos sueños»
8 de abril de 2015
Colaboración en Internacional Microcuentista
Hoy inauguro la que espero que sea una larga lista de colaboraciones con la revista Internacional Microcuentista. Esta revista digital se ha convertido en referente, tanto aquí como al otro lado del charco, para los que amamos el género hiperbreve. Así que, como podréis imaginar, me hace mucha ilusión forma parte de este proyecto.
La primera reseña se la dedico a El oscuro relieve del tiempo de Iván Teruel. Echadle un vistazo pero, sobre todo, leed el libro que merece mucho la pena.
17 de febrero de 2015
Alquiler con opción a compra
Creo que el trato no es malo. Si lo piensas bien, ambos salimos ganando. Por su parte un alquiler con opción a compra es mejor que un alquiler a secas: lo que vas invirtiendo no lo pierdes. Además, si acabado mi tiempo ya no le interesa, no tendrá que quedarse con mi alma. Yo, por mi parte, obtengo los beneficios de este tipo de tratos pero sin condenarme a la vida eterna con un cien por cien de seguridad. ¿Quién sabe qué pasará de aquí a entonces? Cierto es que las prebendas de la venta del alma son mucho más atractivas que este quedarse siempre con la miel en los labios. Pero también me parece que casi alcanzar los sueños es, a la larga, más motivador para el día a día que traspasar las metas. Y si cambio de opinión, siempre puedo buscarle las vueltas al inquilino, tratar de forzar un desahucio o meterle en la habitación del fondo algún ángel caído de esos que molestan a deshoras con su cargante tic tac .
Fotografía de Javier Prieto
5 de noviembre de 2014
Luz al final del túnel
«La única forma de soportar la existencia es aturdirse en la literatura como en una orgía perpetua.»
Flaubert
Flaubert
Ni mi túnel era negro ni la luz al final blanca del todo. Más bien recordaba a una ciudad mitológica que reuniera los fantasmas alimentados en años de literatura: la aturdida hija bastarda de una orgía de palabras. Me veía a mí misma discutiéndome las ventajas e inconvenientes de asomarme al otro lado.
La oscuridad era un placentero remanso de abotargada estupidez.
Cuando tomé la decisión supe que era tarde: paleteé intentando corregir en vano el rumbo de mi chalana al tiempo que despertaba dentro de aquel extraño sueño.
Fotografía de Javier Prieto
26 de octubre de 2014
Los últimos cien días de Jindra Hertam
Los últimos cien días de Jindra Hertam es la tercera novela del autor Juan Antonio Hidalgo y la primera en el catálogo de la nueva editorial sevillana Maclein y Parker. Jindra nace de un proyecto personal del autor: escribir cien textos narrativos en cien días. Los textos se publicaron en un blog que hoy es inaccesible y ahora, tras el cumplimiento de una gesta que demuestra una disciplina casi heroica, componen este volumen.
Se me ocurre que el tono general de la novela podría asimilarse al de La ventana indiscreta, el clásico de Hitchcock. Y uso este símil cinematográfico porque el autor es, además, experto conocedor del séptimo arte. Digo que ése podría ser un buen punto de referencia por dos aspectos: uno es el suspense irónico de la historia y otro el voyeurismo que se produce en los distintos puntos de vista (nunca mejor dicho).
Por un lado, la historia se basa en la persecución de un macguffin que es la revelación a Jindra de la vida secreta de Ángela, una chica que ha conocido al coincidir repetidamente con ella en el mismo autobús. Ángela oculta su nombre a Jindra etiquetando así el conjunto de secretos que se guarda. En torno a estos dos personajes aparecen un grupo nutrido de vecinos, compañeros y transeúntes que conviven en su mayoría en dos bloques de pisos enfrentados (las ventanas son importantes en esta historia) y que entrecruzan sus secretos y sus vidas en una obra coral que obliga al lector a reconstruir el cuadro completo.
Tanto el punto de vista del narrador como el de los personajes es fundamentalmente visual. Los personajes son observados por el narrador y se observan entre sí. También les espía el lector que es el último voyeur de la cadena. La descripción cumple a rajatabla el «mostrar y no contar» dejando fluir las escenas, los movimientos y los diálogos. El punto de vista es el de un narrador omnisciente que narra en tercera persona este fluir del relato excepto cuando es Jindra el que nos habla desde el que sería su propio diario en primera persona.
Pero la omnisciencia de este narrador no parte de un recurso forzado a la manera decimonónica sino del superpoder del creador. Jindra crea todas las historias de este libro ya que él mismo es escritor. Y sus personajes también son en algunos casos escritores y narran otras historias dentro de las primeras en un juego de matrioskas que corona la ironía de que Jindra no es más, al fin y al cabo, que un personaje de Juan Antonio Hidalgo y también lo son, por tanto, el resto de muñecas rusas. Esta estructura multinivel se fuerza hasta romperse cuando los personajes reales en unos planos e imaginarios en otros se entrecruzan poniendo en cuestión la propia realidad del lector.
Es ésta una novela profundamente posmoderna (o quizá pos-posmoderna) en la que hay una conciencia clara de la propia creación, del propio hecho literario. Diversos juegos metaliterarios que interpelan al lector ironizan sobre la ficción y aumentan la sensación de voyerismo en dicho lector y lo obligan a adoptar una posición externa en la que empatizar o no con los personajes o «vivir la historia» al más puro estilo bestseller carece de sentido.
Lo que Ana escribe en la novela y acaba por sucederle convirtiendo la creación en invocación; los nombres de los personajes que se cruzan en los distintos planos (por ejemplo, el gato Tomás en un nivel es el ser humano Tomás en otro y lo mismo con la gata Virginia); los actos de voyeurismo que se incluyen en la diégesis (gatos que miran el interior de la casa encerrados en el balcón, Javier espiando y tomando fotos de Virginia desde su ventana mientras Alexandra lo observa a su vez y otra vecina envidia ser objeto del espionaje…); los secretos que guarda cada personaje y que aportan un nivel más en la narración sólo revelado al lector; los múltiples escritores que se crean entre sí y los diarios, cuadernos, notas que aparecen en la vida de los personajes uniéndolos en torno al hecho escrito; las mujeres que marcaron la vida de Jindra y que comparten nombre, Raquel, jugando de nuevo con las etiquetas y su valor; los saltos en el transcurrir del tiempo novelado; todo ello viene a formar una deconstrucción poliédrica en una historia coral, multifacética, inasible que obliga al lector a un cierto esfuerzo constructivo, a seguir la pista de los distintos hilos narrativos para crear un conjunto que deja suficientes cabos sueltos como para forzar su propia imperfección lejos de la «historia redonda».
Pero todo este entramado no resulta especialmente confuso, lo que es sin duda un gran acierto técnico. La suficiente redundancia ayuda a que el lector no se pierda y también el hecho de que la historia narrada no es, en sí misma, excesivamente compleja. Lo que se cuenta se podría ubicar en el género del suspense y el erotismo, tratados ambos de una forma ligeramente inverosímil pero coherente acercándose a las maneras del pulp. La prosa es ligera, directa, limpia.
Si bien este tipo de deconstrucción no es novedosa ni en las vanguardias literarias ni en la revisión irónica que trae la posmodernidad, lo que puede resultar especialmente atractivo en este caso es que muchos textos, sobre todo al inicio, podrían funcionar como relatos independientes y es en la presentación conjunta donde cobran un nuevo significado. Esto probablemente se debe al propio proceso creativo ya que el autor, Juan Antonio Hidalgo, reconoce que al inicio de su proyecto no tenía intención de crear el conjunto de una obra y que los personajes y sus historias se fueron enredando más tarde. Sin embargo, también reconocen editores y autor que la obra que se presenta está alterada respecto a la original que se publicó en Internet. Me quedo con la duda de si estas modificaciones han cambiado o no sustancialmente los textos independientes y sobre todo, si la labor de edición (entiendo que no sólo a cargo de los editores) ha aportado a esta novela un plus de calidad que puede que antes no tuviera. Me cuesta confiar en que toda esta estructura se haya armado durante la creación de cien textos en cien días consecutivos sin revisión posterior por lo que la publicación en el blog debe de ser sólo una fase en el proceso de creación de esta novela como obra final. Me hubiera gustado poder acceder al estado intermedio y analizar la evolución hasta el conjunto acabado pero, como decía al principio, el blog se cerró.
Los parentescos de este libro me resultan más cercanos al cine que a la literatura (y espero que esta creencia no sea un prejuicio por mi parte al saber de las filias del autor) pero es indudable que también está hermanado con las novelas fragmentadas de la posmodernidad y con otras más actuales como, por ejemplo y por nombrar una, Tangram de Juan Carlos Márquez.
Como conclusión, Los últimos cien días de Jindra Hertam es una grata sorpresa. La cuidadísima edición de Maclein y Parker convierte este libro en un fetiche para bibliófilos pero el contenido también está a la altura, no defrauda y abre por fin las puertas de la gran literatura que se produce (es imposible que no ocurra así por mucho que los más pesimistas se empeñen en afirmarlo) entre autores noveles que necesitan sólo un modo de llegar a lectores como yo, ávidos de calidad y buen hacer. Mi enhorabuena al autor y a la editorial. Por mi parte quedo a la espera de lo que esté por venir.
23 de octubre de 2014
El libro del Microconcurso
Ya tengo el libro del III Microconcurso de la Microbiblioteca de Barberà del Vallés. En él aparece mi micro La autopsia de la sirena. Estoy muy bien acompañada en él y muy contenta de haber quedado finalista en este concurso :)
15 de octubre de 2014
Del blog al papel. Encuentro sobre escritura y nuevas tecnologías
El próximo viernes 17 de octubre a las 20h me invitan a participar en este encuentro que tendrá lugar en mi querida Casa Tomada (Sevilla). En palabras de las organizadoras: acostumbrados a las nuevas tecnologías y a la evolución “natural” de los acontecimientos en el mundo literario (los formatos electrónicos, las redes sociales, etc.), nos plantearemos justamente el paso inverso. Ese proceso en el que se va desde Internet, los blogs o las redes, a la edición en papel.
En el encuentro participarán la editorial sevillana Maclein y Parker; Juan Antonio Hidalgo, autor de la novela Los últimos cien días de Jindra Hertam, Pablo Fernández Barba, escritor y periodista; Paola Fernández Zurbarán, fundadora de Al este de Ekaterimburgo; María José Barrios, profesora de Casa Tomada y autora del libro Cuentos Mínimos y yo, el fraguel que escribe por aquí.
Seguro que el rato es más que agradable y muy interesante. Invitados quedáis :)
Publicación en Cuentos para el Andén
Con algo de retraso vengo a contar por aquí que mi microrrelato El escritor fue incluido en el número 30 de la revista Cuentos para el Andén (página 18). El escritor ya apareció en el libro De Antología. La logia del microrrelato.
La revista Cuentos para el andén se publica desde 2011. Es gratuita, está orientada a géneros breves y empezó su distribución en formato papel en el metro de Madrid. Actualmente es accesible en formato electrónico, tanto vía apps para móviles como en su web.
Y no hace falta que diga que es un placer entrar a formar parte de sus páginas :)
11 de junio de 2014
La aparente seguridad de las cosas
Se ovilla sobre las baldosas frías y comienza a temblar al ritmo del suelo, las paredes, las estanterías y las lámparas. El terremoto arrecia un momento antes de parar. Sin embargo, su cuerpo mantiene una sísmica vibración que hace tintinear los siete platos en la bandeja. Pronto estarán de vuelta los enanitos. Mientras termina de poner la mesa, Blancanieves reflexiona: «La vida no es un cuento de hadas». Espera con la mesa puesta y las manos temblorosas. Llaman a la puerta.
Micro escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio y que no llegué a enviar (a medias porque no termina de convencerme, a medias por puro despiste).
27 de mayo de 2014
La vuelta al libro
Tengo el placer de colaborar en el número 2 de la revista La vuelta al libro con un cuento titulado Funerario al que, además, acompañan fotos de Javier Prieto.
La revista La vuelta al libro forma parte del proyecto Atacama Press que nace con el objetivo de ofrecer actividades de promoción de la lectura, creación literaria y servicios editoriales en el área de Dallas, Texas, Estados Unidos. Con una amplia población de habla hispana en la zona, este proyecto nace como punto de encuentro cultural en torno a la lengua española.
La fundadora de Atacama Press, Andrea Amorson, explica el por qué del nombre de la publicación:
«El nombre de la revista surge del juego que el escritor argentino, Julio Cortázar, hizo, a su vez, del libro de Julio Verne La vuelta al mundo en ochenta días. Cortázar publicó en 1967 La vuelta al día en ochenta mundos, una colección de relatos y reflexiones sobre su labor escritural. A partir de allí, nosotros decidimos volver a jugar con el título y llamarle a la revista La vuelta al libro porque sentimos que esto resume nuestra intención: promover la lectura entre el público general. De esta manera, el título de nuestra revista es una invitación a volver a leer, por un lado, y, por el otro, un recorrido por el vasto mundo literario.»
Es una revista para no perder de vista y, por supuesto, estaré encantada de recibir comentarios acerca de mi cuento :)
26 de mayo de 2014
Un paraguas rojo
Abre su paraguas rojo y la ciudad se hace. Se encienden todas las luces, los peatones caminan, las bicicletas dibujan líneas efímeras en el pavimento mojado. El tranvía vocea el claxon en su habitual afán exhibicionista. Huele a café, a comida rápida, a donuts cargados de mantequilla y a sudor de ciudad: ese alquitranado vaho de las urbes.
Cuando llega al portal cierra el paraguas y la ciudad se deshace. El blanco y negro irrumpe en las calles y un silencio de tiempo congelado gotea en los aleros y ensordece el portal. Ni un paso queda vivo. Sube las escaleras hacia su piso en completo silencio, con el paraguas tiñendo de rojo los escalones.
Fotografía de Javier Prieto
19 de mayo de 2014
Último tren
Siempre era la primera en no poder sentarse en el juego de las sillas. Suele viajar de pie en el metro porque no le alcanza la rabia para pelear por un asiento. Cuando llega a casa no se atreve a apartar al perro del sillón bueno. A fuerza de estar de pie se le han vuelto fuertes las piernas. El próximo vendaval, se dice, arrastrará a todos menos a ella.
Fotografía de Javier Prieto
18 de mayo de 2014
El empleo
Cortometraje de animación / animated short film
Dirección / Direction: Santiago 'Bou' Grasso
Idea: Patricio Plaza
Animación / Animation: Santiago 'Bou' Grasso / Patricio Plaza
Diseño de títulos / Titles design: Natalia Acosta
Productora / Production company: Opusbou.
23 de abril de 2014
Eterno retorno y Tejo
Eterno retorno
Mientras la impía lluvia borraba la rayuela, se preparaba el sol tras las nubes para succionar el agua de los charcos. Ya se hacían a la idea las varias capas de cielo para el viaje en ascenso de los nuevos vapores. Incluso retenía el agua memoria de sus próximos cambios de estado. Repiqueteaba alegre por la futura condensación y la implacable caída que la llevaría, una vez más, a la casilla de salida.
Tejo
Mientras la impía lluvia borraba la rayuela, jugaba a simular lágrimas sobre las mejillas del huérfano. En la bañera rebosante, el goteo del grifo formaba ondas escarlata y la madre aceleraba su sueño. Vuelta tempestad, el agua sacudía con violencia el crucero mientras él le pedía matrimonio. Desbordaba el cauce del río que hundía la casa de su infancia. Lamía su frente en bendición y ella repetía un llanto indescifrable en la iglesia silenciosa. Fría y mezclada en jabón insistía en el chapoteo de la matrona borrando de su piel el recuerdo del paraíso. La misma agua la envolvía sumergiéndola en un remanso cálido. Y luego, nada.
Micros participantes en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio
2 de abril de 2014
Alter ego
Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero. Libre al fin de aquella carga, le apeteció un paseo despreocupado entre la gente. Una ducha y a la calle. Pero los inconvenientes se presentaron enseguida: es muy difícil afeitarse sin nadie al otro lado del espejo.
Micro participante en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio
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