Levantarse un día para encontrar en el espejo
a alguien que no eres tú.
Buscarse entonces en los nuevos pliegues, en el puzle de la piel, en el color nuevo de los ojos y ese labio prominente que amenaza.
No ser capaz de descifrar la curva de la barbilla o la caída de las orejas.
Pasar las manos por las nuevas caderas y esas pantorrillas que siguieron caminos desconocidos.
Vestirse con cierta vergüenza y abandonarse sin nostalgia, como si no se perdiera gran cosa, como si no pasara nada.
Ajeno preguntarse adónde fue aquel que fuiste
y lavar esa cara de otro
y lanzarse a la calle a ver a los de siempre
que te reconocen enseguida
sin echarte de menos.
Rosa Yáñez. "El pergamino que contiene su nombre"
Cuadernito de poemas que ya mismito estará a la venta...
12 de marzo de 2012
25 de enero de 2012
15 de enero de 2012
Tangram. Juan Carlos Márquez.
No empiezo el año con el ingenuo propósito del pasado de volver a reseñar. Sé que el día a día me acaba pudiendo y que es imposible que mantenga un ritmo decente de reseñas -a su vez decentes, claro-, al menos por ahora. El caso es que entre mis encuentros literarios de los últimos tiempos hay algunos libros que sí que quiero destacar y comentar. Creo que merecen ser más conocidos de lo que son y que estoy en la obligación, como lectora agradecida, de impulsar el boca a oreja -si es que quedan orejas por aquí-.
El primer libro del que quiero hablaros es Tangram de Juan Carlos Márquez. Es un libro que promete ser novela pero que es en realidad una apuesta arriesgada entre géneros de esas tan difíciles de encontrar en las librerías. El título hace referencia a un juego tipo puzzle chino y, por algún extraño motivo, al librero que me lo vendió le sugirió que debía enviarme a la sección de esoterismo. Y aunque el libro se encontrara en novedades de narrativa, algo de razón llevaba el señor librero con su error, porque es un libro que lanza a un grupo de historias a conjurar una danza contra el lector en medio de un palacio de espejos. Vemos fragmentos, escorzos de estas historias e imaginamos el resto, pero nos queda siempre la certeza de que más allá debe de haber mucho más.
El autor, Juan Carlos Márquez, tiene una prestigiosa trayectoria en el género del cuento y si decir que Tangram es un conjunto de cuentos entrelazados es una desleal incorrección, también lo es decir que es una novela -o nouvelle si se quiere-. En el primer caso, estaríamos pasando por alto que la historia global sí que existe más allá de esos instantes que podemos curiosear a través de cada capítulo, es la música que bailan estos fragmentos y que está premeditada y destinada a ser descifrada por el lector. Y en el segundo caso, si dijéramos que es una novela, ignoraríamos la estructura de fotografías completas, de textos independientes capaces de expandirse, de cada uno de esos capítulos que, puestos a ser incorrectos, sólo pueden escapar de la cabeza de un cuentista o un buen fotógrafo.
La historia subyacente es un thriller contado con un refrescante humor negro, irónico y poético a un tiempo. Este aire desenfadado fue uno de los atractivos que me hizo acercarme al libro -la editorial tuvo a bien hacer público un capítulo- y otro de ellos, la precisión del lenguaje. Caigo en repetir y repetirme si digo que debería darse por descontado que un libro estuviera bien escrito, pero como todos sabemos ya que eso no es siempre cierto, pues digamos que lo bien escrito que está éste es su segundo gran punto a favor. El primer capítulo y sus personajes me parecen ejemplares en esta línea de maestría y humor y creo que es uno de los mejores fragmentos, capítulos, ¿cuentos?, del libro.
Pero creo que los primeros capítulos también resultan ser los mejores -al menos en una primera lectura, que no he repetido aún, que conste- porque cuenta a su favor con la novedad. Y es que a lo largo de la lectura empecé a tropezar con las explicaciones y un cierto ritmo de parada en los matices que me fatigaba un poco. Lo que en un principio era ingenioso y refrescante como he dicho, acababa por cansar y a veces me perdía en un exceso de metáforas y subordinadas y echaba de menos -y en esto me hago eco de otras críticas- un cambio más radical de voz para cada personaje, un ejercicio más extremo de diferenciación entre sus lenguajes y alguna aproximación más directa al meollo del asunto. Creo que también me impacientaba la intriga por desvelar el misterio, todo sea dicho.
Es un libro que hay que leer, sobre el que hay que pensar, que hay que disfrutar. Uno de esos hallazgos literarios cuya reflexión es más larga que su lectura y no digo poco. Así que, señores, cómprenlo, léanlo y recomiéndenlo.
4 de enero de 2012
23 de diciembre de 2011
Felices fiestas

No tengo ganas de ponerme trascendente aunque me revoloteen ante la frente seis años de blog, un montón de amigos virtuales y de carne y hueso y mis propios cambios fraguelianos... No, no quiero ponerme trascendente. Sólo quiero desearos unas felices fiestas, que las disfrutéis con vuestras familias, con vuestros amigos, con alguien que os coja la manita con cariño. Una paradita sólo para desearos muchas sonrisas :)
¡Ah! ¡Claro! Y también... Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn!
15 de diciembre de 2011
La cura para la erotomanía
"O en mi loca imaginación irrumpe una chica de nombre Elsie por quien estuve al borde del suicidio durante un mes, en 1916.
—¿Qué tal si fuera yo? —dice Elsie—. Estoy segura de que maldices muchas emociones de aquel pasado, ¿o ya se te olvidaron?
—No, Elsie, no se me han olvidado.
—Bueno, entonces escribe un cuento acerca de mí. Hace doce años que no me ves, así que no puedes saber lo gorda y aburrida que suelo parecerle a mi esposo.
—No, Elsie, yo...
—Anímate. Bien valgo un cuento. Lo digo porque regresabas a decirme adiós con una cara tan triste y cómica que pensé que me volvería loca antes de que lograra deshacerme de ti. Y ahora tienes miedo hasta de empezar un cuento sobre mí. Tus sentimientos deben de haber sido muy débiles si no logras revivirlos durante unas cuantas horas.
—No, Elsie, no me entiendes. Escribí acerca de ti docenas de veces. La curva graciosa de tu labio, como de conejito, la usé en un cuento hace seis años. La manera en que te cambiaba la cara cuando estabas a punto de reírte —le di esa característica a una de las primeras chicas sobre las que escribí—. La forma en que alargaba mis despedidas, sabiendo que correrías al teléfono en cuanto la puerta se cerrara tras de mí. Todo eso está en un libro que escribí hace mucho tiempo.
—Ahora me doy cuenta. Sólo porque no te hice caso me despedazaste para usarme poco a poco.
—Me temo que sí, Elsie. Mira, nunca me diste en realidad un beso, excepto aquél como con un empujón al mismo tiempo, de modo que de hecho no existe ninguna historia."
—¿Qué tal si fuera yo? —dice Elsie—. Estoy segura de que maldices muchas emociones de aquel pasado, ¿o ya se te olvidaron?
—No, Elsie, no se me han olvidado.
—Bueno, entonces escribe un cuento acerca de mí. Hace doce años que no me ves, así que no puedes saber lo gorda y aburrida que suelo parecerle a mi esposo.
—No, Elsie, yo...
—Anímate. Bien valgo un cuento. Lo digo porque regresabas a decirme adiós con una cara tan triste y cómica que pensé que me volvería loca antes de que lograra deshacerme de ti. Y ahora tienes miedo hasta de empezar un cuento sobre mí. Tus sentimientos deben de haber sido muy débiles si no logras revivirlos durante unas cuantas horas.
—No, Elsie, no me entiendes. Escribí acerca de ti docenas de veces. La curva graciosa de tu labio, como de conejito, la usé en un cuento hace seis años. La manera en que te cambiaba la cara cuando estabas a punto de reírte —le di esa característica a una de las primeras chicas sobre las que escribí—. La forma en que alargaba mis despedidas, sabiendo que correrías al teléfono en cuanto la puerta se cerrara tras de mí. Todo eso está en un libro que escribí hace mucho tiempo.
—Ahora me doy cuenta. Sólo porque no te hice caso me despedazaste para usarme poco a poco.
—Me temo que sí, Elsie. Mira, nunca me diste en realidad un beso, excepto aquél como con un empujón al mismo tiempo, de modo que de hecho no existe ninguna historia."
Afternoons of an Author. A Selection of Uncollected Stories and Essays.
Francis Scott Fitzgerald.
Francis Scott Fitzgerald.
5 de diciembre de 2011
Los artistas son vagos pero no todos los vagos son artistas.
"El arte es un mullido lecho para los que nos sentimos vagos de profesión. Cuando uno comprende esta verdad, se proclama a sí mismo solemnemente artista, escritor o pintor, músico o poeta.
Luego, los demás, empezando por la familia y por los amigos, no aceptan casi nunca esta solemne proclamación individual que les parece subterfugio, un buen pretexto para no trabajar.
Pasado el tiempo, si el vago por casualidad resultara un artista estimable, la vagancia no se toma en cuenta, es, en algunos casos, una belleza más, un gracioso lunar; en cambio, si el supuesto artista no produce nada que valga la pena, entonces su vagancia se pone al descubierto y se convierte ante los ojos de sus conocidos en algo criminal, desagradable y repelente.
En esto, como en todo, el éxito establece la ley"
Luego, los demás, empezando por la familia y por los amigos, no aceptan casi nunca esta solemne proclamación individual que les parece subterfugio, un buen pretexto para no trabajar.
Pasado el tiempo, si el vago por casualidad resultara un artista estimable, la vagancia no se toma en cuenta, es, en algunos casos, una belleza más, un gracioso lunar; en cambio, si el supuesto artista no produce nada que valga la pena, entonces su vagancia se pone al descubierto y se convierte ante los ojos de sus conocidos en algo criminal, desagradable y repelente.
En esto, como en todo, el éxito establece la ley"
El mundo es ansí.
Pío Baroja
Pío Baroja
24 de noviembre de 2011
II Relato en cadena con José Ángel Mañas (2)

Nada, sólo contaros que he vuelto a resultar seleccionada en la penúltima continuación del relato en cadena de José Ángel Mañas en el portal leoyescribo.com La verdad es que no pensaba volver a participar pero le he cogido cariño a los personajes y a la historia y el reto es muy divertido.
Dentro de unos días supongo que recibiré el premio, pero la diversión ya compensa la participación.
En la web del relato en cadena con José Ángel Mañas podéis leer mis dos continuaciones: la dos y la diez.
17 de noviembre de 2011
13 de noviembre de 2011
26 de octubre de 2011
II Relato en cadena con José Ángel Mañas

Soy la primera ganadora de este año del relato en cadena que organizan en el portal "Leo y Escribo" con la colaboración del escritor José Ángel Mañas.
La idea es continuar un relato que ha comenzado el autor para ir encadenando el fragmento del participante elegido como ganador de la semana con fragmentos escritos por el propio José Ángel Mañas. La única condición es ser universitario (de algo me tenía que servir la vuelta al cole) y el premio, un lote de libros.
Os dejo el enlace al II Relato en Cadena. Mi fragmento es el número dos y firmo como "Puntos_suspensivos" y es que el relato va dedicado a Sabina...
"Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos…"
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos…"
:)
16 de octubre de 2011
8 de octubre de 2011
10 de agosto de 2011
26 de julio de 2011
19 de julio de 2011
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