20 de noviembre de 2018

De estranjis


Cuando prohibieron los libros pusieron un ultramarinos donde la librería. Allí Consuelo, la antigua librera, te vende las legumbres a granel y los huevos en cartuchos de papel de periódico. Pero a los antiguos clientes, cuando nos ve languidecer demasiado, nos entremete páginas clandestinas que guardamos en los dobles fondos de los cajones y leemos a escondidas entre suspiros de alivio.

Micro escrito para el 4º Premio Gusanito Lector de microrrelatos que marcaba el tema: la librería

It’s a wonderful life


La librería del barrio echa el cierre. Pero las deudas son tantas que no es suficiente con que deje de existir en el futuro: los auditores han decretado que debe cerrar con carácter retroactivo.

Así que cuando la persiana metálica toca el suelo desaparecen los libros que quedaban, después las estanterías, el mostrador, hasta el cartel en la calle se desdibuja. La librera, aún clavada en la acera, se estaba secando una lágrima cuando se ha disuelto en una niebla con olor a jazmín. Los lectores —cada uno en su modesto piso, de camino al trabajo o comprando el pan—, olvidan sin dolor alguno todas las lecturas, los personajes que conocieron y los lugares que su imaginación creó para que transcurrieran todas las historias que les habían venido habitando. Además del desahucio de fantasías, también olvidan, claro, el tacto de las encuadernaciones cuidadas, el olor a tinta y papel y el característico crujido del suelo de madera del piso superior de aquella modesta librería que ya no.

En otro orden de cosas, en primavera se convocan nuevas oposiciones de acceso al cuerpo de auditores. Este año no se prevé que vayan a faltar candidatos.

Micro escrito para el 5º Premio Gusanito Lector de microrrelatos que marcaba el tema: la librería

14 de mayo de 2018

Poema sin título


Soy una riada
De la decepción por cada mota de polvo
La quemadura de cada luz
Cada contra el tiempo
Si no hay piel se duele todo

Pero también soy
Un asombro que restalla
El milagro de algunas suertes
El abandono repentino de la carne
Sobrevolando el pantano

Porque las arenas movedizas multiplican:
Uno se ahoga y sobrevive al mismo tiempo

Soy un cúmulo tal de contradicción
Y contraindicaciones
Que si las aguas vuelven a su discurrir carcelario
Me encuentro capaz
—no sé de dónde nacen las fuerzas—
de oler la sonriente tierra mojada
(2017)

5 de marzo de 2018

Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado


Deep Blue

Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado y aún resistía. El otro porfiaba: que si los reinos del mundo y la gloria de ellos, que si dos por uno, que si te resistes someto a tu pueblo, que si la industria armamentística es un gran negocio… Y Él enrocado en que su padre y que la palabra.

Las almas más brillantes y las más oscuras, se las ofreció en vano.

Ahora con la singularidad, el exterminio en curso de los hombres —a su imagen y semejanza— y ésta fría fe de silicio creo que estamos en mate. Y lo tiene complicado con sus milicias arrancándose las alas.

Microrrelato escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.

19 de febrero de 2018

Con los pies a remojo mientras pescaban...


Simulacros

Con los pies a remojo mientras pescaban atunes de videojuego se sumergían en la pantomima de un domingo junto al lago. En silencio masticaban unas barritas energéticas con sabor a tortilla sin apartar la vista de la caña virtual. Cuando sonó la alarma de fin de tarea se hicieron un selfie al que aplicaron un fondo de bosque para mandarlo a la familia con muchos emoticonos. Recogieron el salón sin mirarse y siguieron con sus rutinas: el chico subió a su cuarto y el padre se regaló unos minutos de abulia. Miró un momento el móvil pero no, no había sonado, sólo se lo había parecido.

Microrrelato escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.

12 de febrero de 2018

Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá...


Empresa de mudanzas

Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá con los dedos morados del esfuerzo y las rodillas flexionadas como aprendieron en el curso. Tiraban hacia un lado, hacia el otro, los rostros enrojecidos de argumentar sin argumentos y en los sobacos el sudor traspasaba el mono azul.

Así fue un tiempo hasta que el dueño de la casa, harto de esperar, se colocó las pantuflas y se sentó en el sofá a leer el periódico.

Sus piernas se bambolean en el aire con los zarandeos pero se limita a poner mala cara y ni siquiera se queja: ya se cansarán estos obreros.

Microrrelato escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada...


Fugit

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada por los desvalijos temblarán con cada bomba y acaso acabarán desmoronándose si hay puntería. He sobrevivido, me repetiré muchas veces. Sobre todo cuando recuerde el trofeo de natación, la foto enmarcada de los abuelos o la medalla de oro. No hay tiempo, me repito ahora mientras meto mi supervivencia en un hatillo y dejo, como una torpe fianza, mi vida aquí atrás.


Revelación

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada se empezaron a llenar de grillos tan pronto como empezó la lluvia. El tejado roto deja pasar una columna de ortópteros negros que frotan las alas enloquecidos en un celo convulso y, a fin de cuentas, inútil. En tan poco ha quedado el apocalipsis: una casa medio derrumbada y una lluvia de grillos macho que morirán sin encontrar una hembra, como todos nosotros.


Protección de las especies

Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada se cubrirán de guano y plumas viejas. Invadirá la habitación del bebé ese inconfundible olor a azufre y carne muerta y nuestra habitación quizá sea la elegida para acumular la basura que suelen comer. Arranco el coche y me aferro al consuelo de que estamos juntos y a salvo pero no puedo evitar indignarme ante tanta injusticia. Nos invadieron la casa y lo único que proponen las autoridades es que nos vayamos. No pueden hacer nada, dicen, los ángeles están en peligro de extinción.

Microrrelatos escritos para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.

8 de enero de 2018

Bucear en el lago que había al lado de la casa...


Aviso: osiva

Bucear en el lago que había al lado de la casa sólo entrañaba un riesgo: el de chocar con alguna de las paredes del reflejo o colarse sin querer por alguna ventana invertida. Nos lo advertían mucho y nos recordaban aquel verano en que el primo Blas, desde dentro y al revés, no pudo encontrar la puerta.

Ausencia ficción

Bucear en el lago que había al lado de la casa era la única forma de perder de vista un rato el horrible paisaje: allí se podía uno figurar el encuentro con algún pez o imaginar el bosque que hubiera debido verse al salir a la superficie. Pero al final, los extraños líquenes naranjas, el agua amarilla y la ausencia de toda vida hacían imposible olvidar que aquella casa solitaria sólo estaba rodeada por la tierra yerma del planeta equivocado.

Microrrelato escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.

Microrrelatos con cachava y boina


Hace unos días participé en un concurso que convocó la editorial Cerbero: relatuits en torno al tema "cachava y boina", que es muy a grosso modo lo rural mezclado con lo fantástico, scifi, terror...

El tema me encanta y participé encantada. No me he llevado ni el reintegro, claro. Pero os invito a leer los relatuits ganadores que son buenísimos: éste, éste y éste.

Y aquí los míos:



18 de diciembre de 2017

Piterpanes en la memoria de sus papás


Su padre también le dejaba conducir la furgoneta los domingos siempre que no lloviera y no se acordara de los suspensos, así que finalmente tenía que reconocer que eran más ventajas que inconvenientes. Lo peor eran las tiranas expectativas de esa memoria anciana y tener que seguir, a sus años, comportándose como un niño.

Microrrelato escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.