11 de agosto de 2026

Remedios Varo, Presencia Inquietante, 1959.
Ahí
en el centro de mi indefensión
donde habita esa ternura
que niego tres veces cada noche
desprovista de simulacros
persiste lo que no encontró cómo crecer
balbucea
torpe y lamentable
ese vergonzoso rugir de tripas
un hueco
enigma irresoluble
sirena amordazada
luciérnaga impertinente
la justificación de toda máscara

porque lo avala
la jurisprudencia
la condena ganada a pulso
por esa ingenua esperanza
es que los cien latigazos
la piel cuarteada
las arrugas de clepsidra sin agua
la muerte inevitable

Ahí
escondido entre las excusas
ahí a pesar de todo
lo que permanece indomable

abierta

la herida mía.

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