19 de mayo de 2014

Último tren



Mi rincón de lectura

Siempre era la primera en no poder sentarse en el juego de las sillas. Suele viajar de pie en el metro porque no le alcanza la rabia para pelear por un asiento. Cuando llega a casa no se atreve a apartar al perro del sillón bueno. A fuerza de estar de pie se le han vuelto fuertes las piernas. El próximo vendaval, se dice, arrastrará a todos menos a ella.

Fotografía de Javier Prieto

2 comentarios:

Manuel Montesinos dijo...

Srta Fraguel, muy bueno, contundente, cómo de la inseguridad se crece y va convirtiéndose el micro en una llamada a la valentía. Me ha encantado.
Abrazos

Rosita Fraguel dijo...

Muchas gracias Manuel, aunque más que valentía me da que la protagonista es un poquito vengativa :P

Un abrazo