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17 de febrero de 2015
Alquiler con opción a compra
Creo que el trato no es malo. Si lo piensas bien, ambos salimos ganando. Por su parte un alquiler con opción a compra es mejor que un alquiler a secas: lo que vas invirtiendo no lo pierdes. Además, si acabado mi tiempo ya no le interesa, no tendrá que quedarse con mi alma. Yo, por mi parte, obtengo los beneficios de este tipo de tratos pero sin condenarme a la vida eterna con un cien por cien de seguridad. ¿Quién sabe qué pasará de aquí a entonces? Cierto es que las prebendas de la venta del alma son mucho más atractivas que este quedarse siempre con la miel en los labios. Pero también me parece que casi alcanzar los sueños es, a la larga, más motivador para el día a día que traspasar las metas. Y si cambio de opinión, siempre puedo buscarle las vueltas al inquilino, tratar de forzar un desahucio o meterle en la habitación del fondo algún ángel caído de esos que molestan a deshoras con su cargante tic tac .
Fotografía de Javier Prieto
5 de noviembre de 2014
Luz al final del túnel
«La única forma de soportar la existencia es aturdirse en la literatura como en una orgía perpetua.»
Flaubert
Flaubert
Ni mi túnel era negro ni la luz al final blanca del todo. Más bien recordaba a una ciudad mitológica que reuniera los fantasmas alimentados en años de literatura: la aturdida hija bastarda de una orgía de palabras. Me veía a mí misma discutiéndome las ventajas e inconvenientes de asomarme al otro lado.
La oscuridad era un placentero remanso de abotargada estupidez.
Cuando tomé la decisión supe que era tarde: paleteé intentando corregir en vano el rumbo de mi chalana al tiempo que despertaba dentro de aquel extraño sueño.
Fotografía de Javier Prieto
26 de mayo de 2014
Un paraguas rojo
Abre su paraguas rojo y la ciudad se hace. Se encienden todas las luces, los peatones caminan, las bicicletas dibujan líneas efímeras en el pavimento mojado. El tranvía vocea el claxon en su habitual afán exhibicionista. Huele a café, a comida rápida, a donuts cargados de mantequilla y a sudor de ciudad: ese alquitranado vaho de las urbes.
Cuando llega al portal cierra el paraguas y la ciudad se deshace. El blanco y negro irrumpe en las calles y un silencio de tiempo congelado gotea en los aleros y ensordece el portal. Ni un paso queda vivo. Sube las escaleras hacia su piso en completo silencio, con el paraguas tiñendo de rojo los escalones.
Fotografía de Javier Prieto
19 de mayo de 2014
Último tren
Siempre era la primera en no poder sentarse en el juego de las sillas. Suele viajar de pie en el metro porque no le alcanza la rabia para pelear por un asiento. Cuando llega a casa no se atreve a apartar al perro del sillón bueno. A fuerza de estar de pie se le han vuelto fuertes las piernas. El próximo vendaval, se dice, arrastrará a todos menos a ella.
Fotografía de Javier Prieto
3 de marzo de 2014
Igual que siempre
La evolución de la costumbre es desconcertante: los pasos en el piso superior pasaron en muy poco tiempo de molestarme a resultarme familiares. Ahora, incluso me inquieta que se haga el silencio. Cuando callan, me veo suplicando que vuelvan pronto los crujidos de la madera, los cambios de humor en el ritmo de las pisadas, el tanteo de algo que se escurre y eso que cae en medio de la noche y ya no me sobresalta.
El piso superior de la casa en la que vivo es un desván donde se acumulan trastos viejos.
De todo esto sólo me lastima el capricho de la intermitencia y esta servil espera que soy incapaz de evitar. Bueno, concedo que también me molesta un poco que el gato haga como que no oye nada, que se siente impasible bajo cualquier rayo de sol en la escalera que lleva hacia arriba. Aunque, si me soy sincera, creo que lo que más me fastidia de todo es esta apariencia de las cosas: cómo fingen ser las mismas de siempre.
Fotografía de Javier Prieto
18 de febrero de 2014
Hola de nuevo
Los problemas empezaron cuando al cruzar los puentes quedaba siempre del mismo lado. Luego, las puertas que devolvían a la habitación de partida. Pronto, la vuelta en el colchón que lo retenía en aquella postura: víctima del rayo de luz en los ojos. El pedaleo de una bicicleta que lo conducía siempre al portal del que salía. Pero a todo se adaptó sin una queja. Sólo lamentó cuando los adioses se volvieron hola de nuevo.
Fotografía de Javier Prieto
18 de diciembre de 2013
Aguja en un pajar
Te buscaba entre la fiesta, como una aguja afilada escondida tras la gente feliz. Al otro lado del puente, la ciudad amenazaba con su calma ceniza. El sol caía despacio arrancándome recuerdos en sudor y me secaba con un pañuelo que quizá me diste alguna vez. Los feriantes cerraban filas herméticas. Yo recorría el puente de lado a lado, sin terminar de decidirme, casi olvidando qué buscaba.
Fotografía de Javier Prieto
18 de noviembre de 2013
Deshacer la casa por el tejado
Entretejidas se sostienen y basta extraer una para desmoronar el castillo de naipes. Entretejidas se sostienen, precarias en equilibrio: casi se puede sentir su tintineo de copas en bandeja. Entretejidas estaban justo antes de que con dos dedos deslizara una ante mis ojos. Sólo una y todo se avino a formar una montaña de píldoras, un cóctel de falsa paz, camisa de fuerza, encierro. Tras las columnas de hierro de esta cárcel blanca.
Fotografía de Javier Prieto
14 de noviembre de 2013
Pecado ordinario
Y dijo Dios: con el sudor de tu rostro escalarás los peldaños empinados, saldrás de los baches del camino, sobrevivirás desgastado a las montañas de hielo y cruzarás tus fronteras de hijo de la tierra. Lucharás por ser ala y soñarás el aire. Y justo antes de volver a ser el polvo que fuiste, elevarás tus ojos a mí y yo te concederé el entendimiento que te prohibí morder. Sólo entonces sabrás que nunca saliste de tu cueva de techos inclinados.
Fotografía de Javier Prieto
6 de octubre de 2013
"Este es un mundo como otro cualquiera"
Mi hermano Iván ya masca regaliz al otro lado. Busco un charco como el suyo, capaz de tragarme sin mordisco. Los días de lluvia, mis botas de plástico verde y yo reanudamos la misión. Echo de menos a Iván y su olor a orozuz. Algún día, en uno de mis saltos no habrá suelo tras el espejo y por fin viajaré hacia abajo, cayendo como si volara. No me rindo nunca: mamá insiste en que no desespere y siga buscando.
Fotografía de Javier Prieto.
29 de septiembre de 2013
Fashion Victims
Los funámbulos desaparecieron cuando la moda aquella de pasar el alambre con los cordones atados.
Fotografía de Javier Prieto.
27 de septiembre de 2013
Equivocarse de cuento
«El
gigante se escondió muy quieto, detrás del molino.»
María
José Barrios
Alicia odiaba aquella sensación de estar en el cuento de otro. Pero es que, además, era aquel cuento impertinente, obstinado en incumplir todas las normas. Un hidalgo y su escudero se le habían cruzado en el maravilloso camino y le habían hablado del gigante. La narrativa imponía que apareciera más tarde. Pero allí estaba, en el más tarde y sólo veía un molino muy quieto a pesar de la zozobra de los árboles. Un molino tímido que quería pasar desapercibido. Una calma que –pensó Alicia– parecía ocultar algo o tener miedo.
Y sigo apalabrando fotografías de Javier Prieto :)
24 de junio de 2013
Orfeo y Eurídice
Una mano cuyo tacto empieza a desmoronarse, una promesa arañando la nuca, una negra silueta lamiendo la inmortalidad del túnel (…) las sombras, sólo las sombras (…) se repite en un canto interminable que no consuela ni forja verdad: sólo las sombras fueron las impacientes, sólo ellas se volvieron a mirar, no mis ojos, no yo, sólo nuestras tinieblas quedaron atrapadas al otro lado y nosotros, aunque incompletos, volvimos, se repite una y otra vez, a la vida.
Fotografía de Javier Prieto
17 de junio de 2013
Contar a medias
Un número de quince cifras —que me cuesta recordar— marcó la caducidad de mi división: condenada a ser mitad y contar las vueltas de los molinillos —siempre la duda de discernir a medias, de llevar la cuenta equivocada—. Adivino por el rabillo del ojo mi fracción exiliada, deseando que calcule aunque sólo sea con la mitad de mi interés.
Los procesos industriales, los electrodomésticos, la vida inventada que comprime las horas y extirpa los rituales, todo se puso en nuestra contra. El cómputo adormecido se ahoga en los fondos de las alacenas y los mercados de souvenirs.
Me veo a medias —hoy, sea lo que sea el presente— en el zoco de Estambul tratando de girar con un fantasmal soplido la manija de un molinillo, haciendo torpe memoria de la cuenta de mi condena, sintiéndome —maldita sea como tantas veces— falsamente completa y olvidada de qué cuento y por qué.
Fotografía de mi fotógrafo de cabecera: Javier Prieto
14 de mayo de 2013
A cal y canto
Siempre tan celosos de su intimidad que acabaron por cegar a cal y canto sus vidas. Una casa de ventanas selladas y puertas con candado tras las que consumir su tiempo. Pero el discurso es siempre interminable y ellos, como todos, efímeros. La herrumbre hirió las puertas que resguardaban muebles cubiertos con sábanas blancas y restos de vidas que ya no eran. La casa se fue viniendo abajo, despacio, desbaratándose con la elegancia de un montón de plumas arrastradas por el viento.
Ahora sólo queda un cerrojo lastimado de orín, una puerta enmarcada en restos tristes de pared y una viga vieja: despojos que ya ni siquiera recuerdan cómo era aquello de separar mundos.
Fotografía de mi fotógrafo de cabecera: Javier Prieto
29 de abril de 2013
Volvemos a visitar Enhebrados
Como comentaba en nuestra anterior colaboración con Enhebrados, éste es un proyecto colaborativo en el que se trabaja la relación entre imagen y texto y en el que ha publicado, por ejemplo, mi querida y admirada Esther Cross.
Con el microrrelato "Telarañas" vuelvo a colaborar con Javi Prieto que es el autor de la foto y me parece que no va a ser la última vez que nos veamos las letras y las luces ;)
Gracias Paco y César por acogernos de nuevo.
Abróchense los cinturones
Procuras no equivocarte de asiento porque intuyes que hay un juego de intercambio acechando. Te concentras en memorizar en qué portamaletas dejaste tu bolsa, no por miedo al robo sino porque es el ancla de tu identidad en vilo. Te alienas en el acto gregario del viaje en avión, observando una vez más en la tripulación esa sonrisa de saber algo que desconocéis todos: quizá que ese espacio no es inofensivo, que el desembarco es una amnistía, que bien pudiera ser que otro pise tierra en tu lugar.
Fotografía de mi amigo Javier Prieto
11 de abril de 2013
Colaboración en Enhebrados
Enhebrados es un proyecto colaborativo en el que se trabaja la relación entre imagen y texto. Los resultados son sorprendentes y es un orgullo colaborar con ellos con esta aportación. El microrrelato es mío y la fotografía de mi amigo Javier Prieto.
Gracias a Paco Borrego y César Cerón por incluirnos :)
30 de marzo de 2013
Hablar en la oscuridad
A veces dan ganas de subirse en el que pasa fuera de hora. Uno, desvaído y frágil, que abre las puertas con un chirrido agudo que araña la estación vacía. En el interior del tren las luces están apagadas, pero cada noche adivino una cerilla rascada encendiendo un cigarro en la oscuridad del vagón.
Dan ganas de dejar el cubo y la fregona aquí, bajo esta luz insoportable que apenas deja pensar, que te ilumina por dentro para enseñártelo todo. Apetece poder cerrar los ojos y no ver esta penumbra rojiza. Y es que hay cosas que uno sólo puede contarse en la oscuridad y quizá haya otras que sólo puedan hablarse dentro de ese tren que pasa fuera de hora.
Fotografía de mi amigo Javier Prieto
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