19 de agosto de 2013

Los hipocondríacos también enferman


Lo peor de la hipocondría es la soledad. Los demás acaban por desentenderse de ti y, una vez que te han encasillado en tu aprensión, pasan a ignorar todas tus quejas. Pero hoy redacto estas líneas para dejar por escrito que lo mío no es una vulgar obsesión.

Era una persona normal hasta hace unos años, pero todo cambió a raíz de la muerte de mi perro. El pobre animalito se me fue en los brazos de un tumor en el pulmón que lo dejó sin aire poco a poco. Fue una experiencia traumática que superé sólo en apariencia. Al anochecer no podía dejar de recordar su lucha por respirar y me parecía que empezaba a faltarme el aire a mí también. Dilataba las aletas de la nariz, separaba los labios y se me quedaba el aire a medio camino en la garganta mientras mis nervios se crispaban. Estas noches infernales me persiguieron durante meses y no hubo médico capaz de dar con la raíz del problema.

A partir de entonces, me volví obsesivo con la idea de la muerte y empecé a padecer de esa atención enfermiza a uno mismo que caracteriza a todos los hipocondriacos. Si me daba dolor en el pecho, estaba seguro de estar al borde del infarto; si era la cabeza, un tumor o una embolia; si tosía, tuberculosis; y así todo. Leía cualquier libro o artículo médico que caía en mis manos y visitaba foros de internet haciendo la carrera paralela de medicina en la que nos acabamos licenciando los que padecemos esta fijación.

Estaba yo casi estrenando mis padecimientos imaginarios cuando a mi vecino tuvieron que operarle una hernia inguinal. Practicaba este vecino mío el culturismo y se pavoneaba en el gimnasio y fuera de él de su fortaleza extrema. Quizá por su misma vanidad, provocó que unos compañeros decidieran gastarle la broma de cambiar los suplementos de la barra de pesas y mi vecino, para que su imaginada reputación no se viera disminuida, hizo todo el esfuerzo necesario para levantar una y otra vez aquella carga. Volvió del gimnasio a su casa sin dar muestra alguna de cansancio, decepcionando así a los bromistas. Pero cuando cruzó el portal del bloque, se derrumbó y empezó a retorcerse de tal manera que medio barrio se arremolinó en la puerta. Alguien llamó a una ambulancia, lo llevaron inmediatamente al hospital y luego supimos que lo operaban de urgencia de una hernia impresionante. Entre saber de su operación y que me empezara a doler de forma insoportable la ingle, mediaron sólo unas horas. Y esta no sería más que la ordinaria historia de un aprensivo si no fuera porque, a los pocos días, tuvieron que llevarme a mí también, aullando de dolor, a cerrarme de urgencia mi correspondiente hernia.

Todos atribuyeron a la casualidad y la mala suerte la coincidencia. Venían las vecinas a visitarnos por orden de antigüedad: primero a mi vecino y luego a mí, obsequiándonos con todo tipo de postres caseros. Y claro, no hay mejor circunstancia para recitar un rosario de tragedias familiares que en la visita a un enfermo. Por suerte, solía ser mi madre la principal receptora de la excesivamente sugerente conversación, pero un día, fatalmente, María, la del cuarto derecha, comentó en mi presencia que su hijo estaba en cama con una otitis dolorosísima que le había producido la poca higiene de la piscina comunitaria. Desde el día siguiente mi madre me administraba gotas para los oídos cada ocho horas.

En el ínterin, yo seguía a vueltas con mis obsesiones y entre que me tiraban los puntos en la ingle y el dolor de los oídos se me reflejaba por todas partes, ahora en las muelas, ahora en las sienes, me daba ya casi por muerto e imaginaba a mi pobre madre sollozando tras el féretro en un lucido cortejo fúnebre. Además, solamente yo me daba cuenta de la relación causa efecto entre el saber y el padecer. Y como una cosa es ser un obsesivo y otra un insensato, no me atrevía a compartir con nadie mis miedos, con lo que aún se hacían mayores en el efecto bola de nieve tan trabajado de mi cabeza. Así, que cada vez que alguien nombraba una enfermedad, buscaba cualquier excusa para cambiar bruscamente de tema. Supongo que para muchos acabé pareciendo una persona fría que no quería saber nada del dolor ajeno, pero cómo explicar que corría un gran riesgo y que no podía, ni mucho menos, cargar con el de todo el mundo.

A menudo, sin embargo, me era inevitable saber de enfermedades ajenas que pronto se convertían en propias: tuvieron que operar a mi madre de un pie y mi cojera duró varios meses más que la suya. Otra temporada anduve a base de pastillas porque un compañero de trabajo estuvo de baja por ansiedad. Mi médico -dios lo tenga en su gloria- falleció de una pulmonía mal curada y yo la superé de milagro. Llevaba ya un tiempo libre de tragedias cuando al panadero le dio un infarto y me tuvieron que hacer un doble baipás. Y es que hasta con Chari, la del bajo izquierda, cuando tuvo los gemelos, estuve yo compartiendo dolores de parto.

Guardo como prueba de que no estoy loco, todos los certificados médicos que dan fe de que todo esto que cuento es rigurosamente cierto, al menos en sus efectos. De las causas pretendo dar testimonio en este escrito. Como podrá comprender cualquiera, mi vida se ha convertido en un verdadero suplicio y si no, párese a pensar el lector en cuántas enfermedades se comentan en los pasillos, en los cafés o en la cola del supermercado y será consciente de lo que tengo que sufrir en mi día a día.

Habrá quien piense que me hubiera bastado con esperar un poco para acabar por irme al otro barrio y dejar de soportar este suplicio pero, dentro de mi situación, doy muestras de una sorprendente resistencia. Me temo que si esto sigue su curso, mi vida no dejará de ser la tortura en la que se ha convertido y que llegaría a morir de viejo por muy lastimoso que quedara mi cadáver.

He decidido cortar por lo sano y suministrarme una dosis letal. Sirva esta carta de despedida y justificación para las conciencias de los que se quedan. Tuve una vida feliz, al menos hasta que se desencadenó mi desgracia, y nada tengo que reprochar a los que me rodean, ni siquiera su ingenua locuacidad sobre ciertos temas, al fin y al cabo, qué podían saber de sus consecuencias. Al término de esta carta me dirigiré a la Facultad de Medicina. Allí me quedaré escuchando cuantas clases sea necesario hasta que logre mi bien merecido descanso.

6 de agosto de 2013

Mujer de Barro. Joyce Carol Oates


En “Mujer de Barro” se cuenta la historia de una mujer que ha conseguido alcanzar un gran éxito profesional mientras que su vida personal sigue atascada en el abandono que sufrió en la infancia y en distintos traumas derivados de ello. La historia se centra en el desencadenamiento del conflicto entre la negación de su pasado y la necesidad de integrar quién es, su identidad, su historia, en una vida que hasta el momento ha transcurrido como una máscara.

Uno de los puntos fuertes es el uso del lenguaje, un uso literario, de exploración, trabajado, que la aleja la novela de cualquier producto McDonnald librero. El lenguaje es exquisito, limpio y cuidado pero lo suficientemente versátil como para permitir ciertos vuelos líricos, momentos de ruptura poética que golpean al lector y lo conmocionan. Se va preparando el momento de llegada de "la frase" y el lector la recibe con alivio y placer. Este mecanismo resulta adictivo porque el sonido del hilo narrativo te atrapa hasta estas pequeñas explosiones, estas paradas en las que la música vuelve a empezar.

Durante todo el libro se mantienen dos hilos temporales: uno que cuenta el pasado y otro que cuenta el presente de la protagonista. En ambos se dosifica muy bien la información. Esto, unido al uso del lenguaje, hace que la novela sea muy adictiva, imposible de dejar.

En distintos aspectos, Oates recuerda a Flannery O'Connor y a Goyen. La comparan con Faulkner y sí, dentro de que se puede notar la influencia del gótico sureño, me parece que tiene más de los dos primeros que de Faulkner. Por un lado, el vuelo del lenguaje, si bien no alcanza los paroxismos de Goyen, está emparentado con su forma de narrar.

Por otra parte Oates, como Flannery, explora, al menos en esta novela, el trauma, la convivencia con el conflicto, la vida en crisis. Le falta la epifanía final propia de Flannery, que en el caso de Oates – en este libro, repito – parece no llegar, pero se mueven en territorios similares. Tendría que leer más de Oates para confirmar todo esto.

Otra cuestión a resaltar es que el narrador equisciente elegido permite un juego que casi siempre sería imperdonable: a menudo, a lo largo de la historia, se recurre al "y esto no fue real/fue un sueño/fue una alucinación". En casi cualquier caso, este recurso sería inadmisible y dinamitaría la verosimilitud de cualquier historia. Sin embargo, en ésta en particular, atrae al lector al punto de vista de la protagonista, le hace partícipe de su confusión, de su zozobra personal y, si bien puede volver al lector desconfiado, no le hace dudar del narrador sino de los hechos narrados, de la realidad ficticia, convirtiéndose en cómplice así de las propias dudas de la protagonista. Lograr esto es complejo. Conforme se repite un par de veces el recurso y el lector lo aprende, se elimina la explicación final con lo que se apela al lector, se le pide que interprete, que trabaje, que colabore en la farsa y así no hay ofensa posible, no hay abuso por parte del narrador. Saltarse bien las reglas es difícil, está sólo al alcance de los buenos escritores.

Me choca, eso sí, que el recurso haya sido explotado como final porque la historia para mí ha quedado incompleta. Podría afirmar, y no soy especialmente partidaria de los finales cerrados, que este final queda "demasiado abierto".

De hecho, hay cuestiones de ritmo a lo largo del libro que hubieran necesitado algún cuidado adicional: hay momentos de caída, repeticiones injustificadas de datos que ya tenemos, incluso vueltas obsesivas a lo mismo (capítulo 2) que no sé si tratan de poner en situación al lector pero que realmente sobrepasan la morosidad necesaria para ello. Y sin embargo, hay una precipitación final injustificada: una resolución alocada de algunos hilos narrativos que no tengo claro a qué se debe. Tengo que leer más de Oates pero se me ocurre que siendo una escritora tan exitosa en EE.UU. y tan prolífica debe de estar sujeta a presiones editoriales y puede acabar como Auster, por ejemplo, publicando de vez en cuando algún libro menos cuidado de lo que debiera.

Volviendo a la historia en sí, hay otra cuestión que no acaba de encajar: no acabo de entender la oportunidad de estallido del conflicto. Se supone que es un momento de alta presión laboral en la vida de la protagonista lo que desencadena el enfrentamiento a su pasado pero este dato no me parece suficientemente justificado.

Además, al no haberse preparado bien el ambiente para el cambio, no acaba de resultar verosímil cómo ha llegado la protagonista a alcanzar el éxito. Faltaría la descripción de decisiones acertadas e inteligentes, una demostración de sus capacidades. En la mayor parte del libro solo la vemos flaquear y cometer errores porque nos movemos siempre en el período de estallido del conflicto. Sin embargo, hay un hilo desarrollando el tiempo pasado que podría haber profundizado más en este aspecto.

Por lo demás, el personaje es soberbio, robusto, excelente en su construcción. Oates cuenta que soñó con el rostro de una mujer cubierto de un maquillaje oscuro cuarteado, como barro, y eso desencadenó la novela. Esta raíz es la más fuerte del libro: este personaje poderosamente humano, frágil, contradictorio, febril. Una maravilla.

Además, Oates es hábil y nos hace empatizar con la protagonista desde el primer capítulo cuando con sus ojos de niña cuenta de forma tan inocente la degradación en que vive y la soledad y falta de amor que aqueja. Buena forma de presentar al personaje: apelando a nuestra piedad.

Otro aspecto para la reflexión es la relación sentimental que la protagonista mantiene con un hombre casado. La justificación de esta relación (ella no se considera "digna de más", tiene miedo a la intimidad y busca un hombre inaccesible, él es dominador…) encaja perfectamente con el perfil de la protagonista. Sin embargo, como decía, no hay una epifanía clara ni en éste ni en otros aspectos de su vida. Ella concluye finalmente que "elige" a ese hombre y no "es elegida" pero parece un cambio insuficiente, semántico, sólo de forma y, tal como transcurre el final de la novela, hay margen para dudar de si la elaboración del conflicto ha sido o no completa.

En la reseña de New Yorker de la contraportada se afirma que la novela "sugiere que olvidar el pasado quizá sea el elevado coste que exige el éxito". No entiendo en absoluto qué tiene que ver eso con la novela. De hecho el éxito de la protagonista me parece tangencial en la historia (tan tangencial que la propia autora no se ha parado en describirlo). Lo que me parece que centra la narración es el conflicto, el trauma con el que cualquier ser humano tiene que aprender a convivir y cómo el olvido – siempre falso – es insuficiente para evitar el momento de enfrentarse a los propios fantasmas. Es una novela de una gran humanidad, de mucha perspicacia psicológica, no un libro para "emprendedores en ciernes" o "altas ejecutivas del siglo XXI" a los que parece apelar la reseña. Será que soy muy mal pensada...

La reivindicación política es también tema de base del libro: el progresismo en un amplio sentido, la denuncia contra las guerras de Irak y Afganistán, el cuestionamiento de ciertas prácticas de las instituciones más rancias de la sociedad americana, el ecologismo militante de la protagonista… La autora se posiciona y reivindica sin autocensura todas estas cuestiones.

Por último, Oates tuvo que aclarar públicamente que la protagonista no estaba basada en una rectora universitaria real con nombres y apellidos. Parece ser que los personajes femeninos de éxito siguen sin poder verse como constructos literarios autónomos y tienen que basarse a la fuerza en la mujer de éxito que uno conoce (que al parecer sólo es una). Curioso…

27 de junio de 2013

Jabberwocky




Micro participante en la propuesta de este mes del blog-concurso "Esta noche te cuento". Tocaba Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll... :P

Puedes leer el texto más cómodamente en la web del concurso haciendo click sobre la imagen.

24 de junio de 2013

Orfeo y Eurídice


Juntos hasta el Cabildo


Una mano cuyo tacto empieza a desmoronarse, una promesa arañando la nuca, una negra silueta lamiendo la inmortalidad del túnel (…) las sombras, sólo las sombras (…) se repite en un canto interminable que no consuela ni forja verdad: sólo las sombras fueron las impacientes, sólo ellas se volvieron a mirar, no mis ojos, no yo, sólo nuestras tinieblas quedaron atrapadas al otro lado y nosotros, aunque incompletos, volvimos, se repite una y otra vez, a la vida.

Fotografía de Javier Prieto

17 de junio de 2013

Contar a medias


Molinillos para especias


Un número de quince cifras —que me cuesta recordar— marcó la caducidad de mi división: condenada a ser mitad y contar las vueltas de los molinillos —siempre la duda de discernir a medias, de llevar la cuenta equivocada—. Adivino por el rabillo del ojo mi fracción exiliada, deseando que calcule aunque sólo sea con la mitad de mi interés.

Los procesos industriales, los electrodomésticos, la vida inventada que comprime las horas y extirpa los rituales, todo se puso en nuestra contra. El cómputo adormecido se ahoga en los fondos de las alacenas y los mercados de souvenirs.

Me veo a medias —hoy, sea lo que sea el presente— en el zoco de Estambul tratando de girar con un fantasmal soplido la manija de un molinillo, haciendo torpe memoria de la cuenta de mi condena, sintiéndome —maldita sea como tantas veces— falsamente completa y olvidada de qué cuento y por qué.

Fotografía de mi fotógrafo de cabecera: Javier Prieto

26 de mayo de 2013

Rescate Torcido





Ésta es mi primera participación en el blog-concurso "Esta noche te cuento". El estreno viene de la mano de una princesa bastante moderna. Puedes leer el texto más cómodamente en la web del concurso haciendo click sobre la imagen.

14 de mayo de 2013

A cal y canto



Siempre tan celosos de su intimidad que acabaron por cegar a cal y canto sus vidas. Una casa de ventanas selladas y puertas con candado tras las que consumir su tiempo. Pero el discurso es siempre interminable y ellos, como todos, efímeros. La herrumbre hirió las puertas que resguardaban muebles cubiertos con sábanas blancas y restos de vidas que ya no eran. La casa se fue viniendo abajo, despacio, desbaratándose con la elegancia de un montón de plumas arrastradas por el viento.

Ahora sólo queda un cerrojo lastimado de orín, una puerta enmarcada en restos tristes de pared y una viga vieja: despojos que ya ni siquiera recuerdan cómo era aquello de separar mundos.

Fotografía de mi fotógrafo de cabecera: Javier Prieto

12 de mayo de 2013

De Antología. La logia del microrrelato



Como ya adelantaba hace unos meses, soy uno de los 69 (LOL) autores seleccionados para formar parte de "De Antología. La logia del microrrelato", una antología que presenta la editorial Talentura y que pretende dar cuenta de algunas de las voces actuales del género y de esta comunidad bloguera que se ha establecido entre algunos de nosotros.

Hoy tenemos ya la posibilidad de ver el booktrailer preparado para esta antología y hace pocos días vimos su carita...



También quiero aprovechar e invitaros a la primera de las presentaciones en Madrid, que tendrá lugar el próximo sábado 18 a las 13:00h en el Restaurante Casa de Leon (Calle Pez, nº6). Para los que no podáis asistir en esta ocasión, comentaros que habrá otra presentación en Madrid y varias en distintas ciudades de España (prometo informar de la de Sevilla, claro :P).

Hablar de ilusión ya me parece poco...

11 de mayo de 2013

Una visita a "Arte con Chinchetas"



Nos invitan a ocupar un espacio en el blog de Rubén Rojas Yedra: Arte con Chinchetas. Rubén es un excelente microrrelatista que he tenido la suerte de conocer gracias a estas magias de Internet. Es un honor formar parte de su espacio personal. Además de que visitéis su espacio por el micro inédito fragueliano, os recomiendo que os deis una vuelta por el resto del blog, merece muchísimo la pena.

Gracias Rubén por la invitación :)

5 de mayo de 2013

Yo quería un gato



Yo quería un gato pero mamá no. Al final, para callarme, trajo esta carpa aburrida que da vueltas y vueltas en la pecera que parece un balón pero que ni siquiera lo es. Yo, en venganza, me he dedicado a insistirle en que es un gato -"eres un gato, eres un gato, eres un gato…"- a medias rabioso contra la realidad a medias hastiado de su absurda compañía. Ahora me siento un poco mal, la he visto frotarse contra el cristal, mirar con interés al canario y me parece que ya no le gusta estar dentro del agua.

Ilustración de Marta González Villarejo

4 de mayo de 2013

El salto perfecto



La vida a veces nos concede el privilegio de cruzarnos con personas extraordinarias que hacen cosas extraordinarias. Una de estas personas es Marta González Villarejo, inquieta artista gráfica que me ha hecho este regalazo: ilustrar mi micro "El salto perfecto". Es una joya que guardaré con mucho cariño y que además, pronto tomará forma física... ;D

Millón de gracias Marta :*

El salto perfecto

Tiene un cuerpo hermoso que ha sometido en entrenamientos infinitos y que ahora le obedece por completo. De pie al final de la escalera, los ojos fijos en el borde de la tabla, repasa músculo a músculo el salto, desgranando la lista de acciones, de tensiones y movimientos que debe encadenar. Su objetivo es el salto perfecto: siempre el próximo. Es consciente de que su afán es imposible, pero rendirse también lo es.

Suena el silbato, avanza decidido por el trampolín, se impulsa lejos de la tabla que se vuelve mortalmente peligrosa en cuanto está en el aire. Cierra los ojos, pliega su cuerpo, lo gira, una, dos, tres veces. Perfecto como una brizna que vuela. Tensión y se convierte en un alfiler. Se concentra. Sabe que no habrá impacto contra la superficie y que no debe temer, que el agua le acogerá dulcemente. Aprieta los párpados esperando el abrazo. El aire le eriza la piel y le hace sentir frío.

El final no llega.

Él no abre los ojos.

Florencia, 1349



Al fin ha venido el médico a ver a Madre. Trae una máscara con unos agujeros tan pequeños que no se le ven los ojos y con un pico, como de ave, que le tapa la nariz y le distorsiona la voz cuando dice "¿dónde?". Tras ver a Madre, niega con la cabeza en un gesto que ni la máscara amortigua. Hermana y yo somos las últimas en la casa y cada vez hay menos vecinos. ¿Se va a quedar el mundo sin gente? Antes de cerrar los ojos, Madre me hace prometer que le cepillaré las alas al ángel. No sé qué quiere decir pero se lo prometo de todas formas.

El impresionante dibujo que ha inspirado este micro es del ilustrador Wichy Gómez que me lo ha cedido amablemente. Gracias Wichy.

29 de abril de 2013

Volvemos a visitar Enhebrados



Como comentaba en nuestra anterior colaboración con Enhebrados, éste es un proyecto colaborativo en el que se trabaja la relación entre imagen y texto y en el que ha publicado, por ejemplo, mi querida y admirada Esther Cross.

Con el microrrelato "Telarañas" vuelvo a colaborar con Javi Prieto que es el autor de la foto y me parece que no va a ser la última vez que nos veamos las letras y las luces ;)

Gracias Paco y César por acogernos de nuevo.

Abróchense los cinturones

Chaleco salvavidas debajo de su asiento

Procuras no equivocarte de asiento porque intuyes que hay un juego de intercambio acechando. Te concentras en memorizar en qué portamaletas dejaste tu bolsa, no por miedo al robo sino porque es el ancla de tu identidad en vilo. Te alienas en el acto gregario del viaje en avión, observando una vez más en la tripulación esa sonrisa de saber algo que desconocéis todos: quizá que ese espacio no es inofensivo, que el desembarco es una amnistía, que bien pudiera ser que otro pise tierra en tu lugar.

Fotografía de mi amigo Javier Prieto

21 de abril de 2013

"Verdadera Magia" ilustrado



El ilustrador Wichy Gómez me ha hecho un regalo de esos que no se olvidan fácilmente: ha ilustrado mi microrrelato "Verdadera Magia". No puedo más que darle las gracias por esa visión que ha tenido de algo que sólo existía en mi mente. Esto sí que es verdadera magia Wichy :)

El micro se puede leer más cómodamente entre los que me publicaron cuando Rosita Fraguel embarcó en la Nave de los Locos

18 de abril de 2013

Fin de fiesta


Cuando acabó la fiesta apagamos los farolillos y, sin embargo, seguían viéndose encendidos, absurdos y siniestros, al otro lado del espejo. Alguien tomó la iniciativa, lo descolgó y lo hizo pedazos.

No volvimos a hablar de ello pero creo que, en el fondo, nos alegra saber que la luz ha sobrevivido en algún sitio.

Fotografía de Marta González Villarejo

11 de abril de 2013

Colaboración en Enhebrados


Enhebrados es un proyecto colaborativo en el que se trabaja la relación entre imagen y texto. Los resultados son sorprendentes y es un orgullo colaborar con ellos con esta aportación. El microrrelato es mío y la fotografía de mi amigo Javier Prieto.

Gracias a Paco Borrego y César Cerón por incluirnos :)

5 de abril de 2013

Tánato

Que se arrime un poco más al borde de la cama que pueda verle esos ojos tan oscuros y esa piel blanca, que no me alcanza la vista a disfrutar de su sonrisa cuajada de dientes. Dile que la piedra de amolar está en la caseta de los aperos pero que no creo que le vaya a hacer falta: el tiempo también corta.

Micro participante en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio

31 de marzo de 2013

De antología. La logia del microrrelato

Estoy MUY contenta de ser uno de los autores que participarán en esta antología de Editorial Talentura (yuhuuuu!). La presentación está a la vuelta de la esquina y mientras tanto, la antología sigue en construcción en el blog que la editorial ha preparado para "De antología"

La selección corre a cargo de Manu Espada y Rosana Alonso. Y se incluyen en ella autores a los que admiro y con los que es un honor compartir espacio.

Según el propio Manuel Espada, De antología es lo que sigue:

"Talentura ha creado un blog para ir siguiendo todas las novedades sobre la antología de microrrelatos que hemos coordinado para la editorial Rosana Alonso y yo mismo. En el blog se irán publicando los nombres de los antologados y todas las noticias relacionadas con el libro. Finalmente el título elegido es De antología, ese comentario que se suele poner en los blogs cuando un escritor publica un microrrelato muy bueno, digno de ser publicado en papel. Si alguna vez alguien te ha escrito en la caja de comentarios que tu texto es De antología, seguramente estés entre los seleccionados, y si no, pues puede que también. El subtítulo, "La logia del microrrelato" es un guiño a la secta secreta que han formado los microrrelatistas que se reúnen en un lugar fantástico para sacrificar dinosaurios una vez al año, vosotros sabéis dónde, porque lo peor de la mafia es no pertenecer a ella. En definitiva es un guiño irónico a algunas referencias críticas que señalan a los escritores de microrrelatos como "secta" o "lobby". Quizá estén en lo cierto. Pero quedaba más elegante y enigmático "logia" que otras acepciones quizá también acertadas. El subtítulo "Generación Blogger", aunque sobrevuela sobre esta antología, tuvo que ser descartado porque se nos adelantaron los poetas en otra antología."

30 de marzo de 2013

Hablar en la oscuridad

Hipermetro

A veces dan ganas de subirse en el que pasa fuera de hora. Uno, desvaído y frágil, que abre las puertas con un chirrido agudo que araña la estación vacía. En el interior del tren las luces están apagadas, pero cada noche adivino una cerilla rascada encendiendo un cigarro en la oscuridad del vagón.

Dan ganas de dejar el cubo y la fregona aquí, bajo esta luz insoportable que apenas deja pensar, que te ilumina por dentro para enseñártelo todo. Apetece poder cerrar los ojos y no ver esta penumbra rojiza. Y es que hay cosas que uno sólo puede contarse en la oscuridad y quizá haya otras que sólo puedan hablarse dentro de ese tren que pasa fuera de hora.

Fotografía de mi amigo Javier Prieto

29 de marzo de 2013

Funámbulo


Funámbulo

Nadie se imagina lo que me cuesta mantener el equilibrio.

Caminar sobre el cable es lo único que me relaja: sólo hay un camino y el peligro está claro.




Este funámbulo me lleva acompañando mucho tiempo, ya era hora de hacer algo especial con ella:

16 de marzo de 2013

Otro Sísifo

No importa hasta dónde alcance el desconsuelo
o lo profundo de mi miseria
que el universo arranca una caricia
que se queda en promesa apenas dibujada
pero suficiente
delicada, sutil, misteriosa
a punto de creerse sólo imaginada
bastante
para que la esperanza se redondee de nuevo
y pueda acarrearla hasta la cima
con una tímida sonrisa y algún canto.

11 de marzo de 2013

First Lego League Sevilla 2013

Este año -por si alguien aún no se ha enterado, que mira que soy pesá-, me ha tocado implicarme un poco más en las tareas de coordinación de First Lego League Sevilla (Face:Fll Sevilla Etsii, twitter: @fllsevilla/#FLLSevilla).

La FLL es un evento de robótica para niños basado en robots construidos con Lego NXT que cada año propone un reto científico; el de este año era "Senior Solutions", es decir, cómo ayudar a los mayores desde la robótica y la ciencia. El espíritu es el de una competición amistosa que tiene por objetivo motivar a los niños e interesarlos en la tecnología y el conocimiento científico. Este es el tercer año que se organiza en la E.T.S. de Ingeniería Informática (Etsii) la final local en Sevilla. Ayer tuvo lugar la de este año. Hemos tenido 21 equipos de niños entre 10 y 16 años y 4 equipos de la Junior League de 6 a 9 años que también nos han propuesto interesantísimos retos científicos.

Para los que quieran saber más sobre la competición os dejo un enlace al video conmemorativo de FLL Sevilla 2012

Pero no escribo este post para hablar de la FLL sino de las personas y la experiencia de ayer y lo escribo en plena borrachera de emociones, porque participar en este proyecto es algo alucinante. También tengo que aclarar que ésta no es la visión de la organización como tal y que sólo hablo a título personal de cómo he vivido yo, particularmente yo, la participación y la competición. Cada uno de los que estuvimos allí tendrá su historia y estoy segura de que me he perdido muchas otras heroicidades grandes y pequeñas.

  • Hablemos de los voluntarios: han sido más de 75 personas los que han trabajado para que este evento sea posible. Vamos a pensarlo otra vez: ¡75 personas! Que son 75 personas individuales, con sus circunstancias, sus obligaciones, sus motivaciones, sus problemas… que han venido a trabajar días antes del evento y que se han levantado temprano un domingo para estar a las 7'30 como un clavo y no parar de trabajar y muy duro durante toda la mañana. Es simplemente MARAVILLOSO. Sois muy grandes

  • Quiero hacer mención especial de los jueces, voluntarios también, que este año han ido en hora, cosa harto difícil y se han enfrentado a nuevos retos a la hora de valorar a los chicos y a un montón de incidencias durante la mañana. A las asistentes de jueces Mónica e Irene, mil gracias por el curro de ayer. Y en especial a Reme Martínez de Marigorta, nuestra Jefa de Jueces que hizo un trabajo más allá de brillante en la coordinación y gestión del tiempo y las tareas. Sois estupendos, eres estupenda Reme.

  • También, por supuesto, hablar de mis compañeros en el equipo de coordinación. Llevamos dos meses trabajando en esto: Pablo Íñigo, Víctor Ferrer, Paco Martínez, nuestras speakers, Juanlu, Manu, Rafa, Javi, Fran,… a todos. A los que han montado mesas: Javi, Raouf, Ignacio, José Luis, Dani, María José, Carolina… es un lujo teneros cerca. Y a Sátur, director del evento, agradecerte su apoyo siempre siempre siempre. Buah, cómo sois…

  • Tengo que hablar también de los patrocinadores y aunque fueron muchos, tengo que hacer unos agradecimientos particulares: primero a Almazaras de la Subbética porque lo fliparon con vuestros premios, tanto los niños como el entrenador que se llevó ese fantástico pack de aceite que a punto estuve de quedarme :P Y a "mis niñas": a Taller de Palabras y Planeta Cookie, porque han hecho suyo el evento, porque han preparado, ofreciendo generosamente su tiempo y su trabajo, unos premios personalizados, únicos, especiales, cargados de cariño e ilusión. Personas como vosotras, que aman lo que hacen, que se entregan y siguen ilusionadas a pesar de todo, son las que hacen falta para que este mundo sea un poquito mejor. Gracias de corazón.

  • A Clara Grima, agradecerle su sonrisa, que la lleva siempre puesta pero que además ayer no se la dejó en casa. Y su libro dedicado, que tengo antes que nadie y que me hace una ilusión bárbara.

  • ¡Y qué ilusión me hizo reencontrarme ayer con mi amiga del instituto Claudia Salado! No podíamos tener mejor Jefa de Prensa. Tenemos pendiente un café, ¿eh? Que ayer sólo nos pusimos al día a medias.

  • A nuestros fotógrafos, Luis Santiago y Cintia que estuvieron al pie del cañón y nos han dejado unas fotos maravillosas del evento FLLSevilla 2013 darles la enhorabuena y mil gracias

  • Agracedimiento también al personal de la escuela, al de cafetería, que estuvieron ahí, siempre atentos y sonrientes.

  • A todos los que tuitearon y feisbuquearon el evento, gracias.

  • A los entrenadores que se han esforzado tanto, que iban tan motivados y tan atentos a sus chicos, gracias también.

  • Y gracias, sobre todo, a LOS NIÑOS que son los PROTAGONISTAS, que nos transmitieron sus nervios, su ilusión, sus ganas. Me quedo con esa imagen viéndoles correr por el pasillo del Salón de Actos dando saltos porque iban a recoger algún premio. Y nadie se fue sin nada: como digo siempre, todos sois ganadores, os lleváis el haber estado ahí, el haber llegado, el habernos sorprendido y maravillado. Sois el futuro, de verdad, no cambiéis, ¿eh?

Espero no haberme olvidado de nadie, aunque seguro que es así (perdón por adelantado). Todos hemos hecho un gran esfuerzo pero en particular, a mí, me ha merecido la pena y si ha sido así es gracias a todos vosotros, así que ¡GRACIAS!

8 de marzo de 2013

El relato de Sergio Barrejón.

Me encantaría que mis alumnos leyeran esto, me encantaría haberles escrito algo así. Ellos estudian Ingeniería pero también deberían comprender que el mundo real ya es ése en el que viven.


El relato. Sergio Barrejón.

"Todos somos personajes de un relato. De varios relatos, de hecho. Nos han asignado un papel a cada uno, y se espera que lo desempeñemos según un guión establecido. Y nos pasamos la vida interpretando obedientemente esos papeles, como si realmente tuviéramos que hacerlo. Como si hubiéramos pedido que nos asignaran ese rol.

Pero no es así. Cualquier relato en el que te hagan participar sin preguntarte antes es, por definición falso, y sirve a intereses ajenos.

Sé que esto suena muy abstracto. Pongamos un ejemplo. En esta clase, en la disposición de los muebles de esta clase, hay un relato. Un relato bastante claro. Veamos: tengo todo este espacio abierto para moverme, tengo una mesa grande y tengo un ordenador conectado a un proyector. Todo indica que el protagonista del relato soy yo. O el narrador, si queréis. ¿Y vosotros? Bueno, todas vuestras sillas son iguales y sólo tienen una pequeña mesita plegable, así que todo indica que sois poco más que figurantes. Y todas vuestras sillas están dispuestas mirando hacia mí, así que parece claro que en este relato yo soy el que habla, el que tiene algo que decir, y vosotros estáis interesados en eso, porque os sentáis ordenadamente a escuchar. Según este relato, yo sé cosas que vosotros ignoráis y debéis sentaros a aprenderlas. Pero eso no es necesariamente cierto.

¿Os dais cuenta de lo diferente que sería el relato si las sillas estuvieran dispuestas en círculo, y yo me sentase en una de ellas, exactamente igual que vosotros? ¿Verdad que las relaciones entre personajes cambiarían bastante?

También me parece significativo que toda la primera fila esté vacía. Todos os sentáis a partir de la segunda. Y ocupáis cuatro filas, aunque cabríais en sólo dos. A mí eso me habla de un cierto escepticismo hacia el relato de esta clase. Aceptáis el rol, pero no os convence del todo. Podría ser peor.

Vamos a ver más relatos que os afectan. Antes, un compañero vuestro me pedía que os hablase de “la selva” que os espera ahí fuera cuando terminéis vuestros estudios, y cómo sobrevivir en ella. Otro relato falso en el que os han asignado un papel muy concreto.

No existe esa selva. Al menos, no como estadio opuesto al que vivís ahora. No existe una separación, ni de espacio ni de tiempo, entre la escuela y el mundo real. Ya estáis en el mundo real. ¿Sabéis lo que pasa con las escuelas de arte? Y ojo, no estoy hablando de esta en concreto. Hablo del propio concepto de “estudiar una disciplina artística durante equis años”. Pasa que muy frecuentemente se crea un relato falso según el cual vosotros, durante esos años, sois pupilos-aún-no-preparados para desenvolveros en el mundo real. Necesitáis primero formaros, antes de salir a “la selva”.

¿Y qué ocurre si aceptáis ese papel? Que vosotros mismos construís esa selva. Es una profecía autocumplida. Os habéis convencido de que no seréis artistas hasta que no os hayan ungido, hasta que no hayáis superado el rito iniciático de “la graduación”, “el proyecto de fin de carrera” o como lo llamen aquí. Consecuentemente, no os atrevéis a comportaros como profesionales, porque se supone que todavía no ha llegado el momento. Y de manera natural, encontráis confort en esta etapa en que la negligencia es aceptada.

De esa manera, levantáis un muro entre el microclima híper protegido de la escuela (donde os movéis siguiendo a un guía, donde todo está estructurado, donde tenéis derecho a equivocaros porque habéis pagado por ello) y “la selva” del mundo laboral, donde cada uno tiene que encontrar su hueco, sin una equis que marque el lugar del tesoro, y donde el derecho a equivocarse se cambia por la obligación de solucionar problemas.

Es una dinámica muy parecida, y por favor, que esto nos parezca una crítica a esta escuela ni a ninguna en concreto, a la de una secta: primero se te comunica la existencia de un problema tremendo e inquietante, y una vez que tienes miedo, se te ofrecen las herramientas para volver a sentirte seguro… siempre que sigas dentro de la secta y respetes sus normas sin siquiera cuestionarlas.

El secreto es que ese problema tremendo e inquietante… no existe. Y el miedo tampoco. El miedo no es nada. Sólo es una disposición mental inducida que lleva a la parálisis y a la autocompasión. Sólo existe la selva que tú plantas y riegas con miedo.

Lo único cierto es que todas las tardes un montón de gente paga por meterse en una sala oscura a que le cuenten una historia. Y esas historias tiene que inventárselas alguien.

Lo único cierto es que escribir un guión es fácil. Hacerlo bien es complicadísimo, sí, pero desde el punto de vista físico, es fácil. Tan fácil como sentar tu culo delante del teclado, no entrar en Facebook, y apretar las teclas unos cuantos miles de veces.

Si ése es el personaje que quieres interpretar en el relato de tu vida, lo cierto es que nada ni nadie te lo impide. Dejad de pedir permiso. Dejad de esperar que alguien os lo encargue. Encontrad vuestro personaje, escribid vuestro relato.”


Fuente: El relato. Sergio Barrejón

17 de febrero de 2013

Ventanas ciegas

Se vive tranquilo aquí.

Sí que es verdad que es molesto el constante tropiezo con los otros. Aunque es inevitable, siempre te acabas sobresaltando porque vas tan enfrascado en tus cosas -esas que esconde tu oscuridad- que te sorprende que haya algo más allá de ti mismo. Al principio sí que intenté averiguar cuántos éramos, quiénes éramos, por qué estábamos aquí, pero pronto lo dejé.

Recorro la casa por aburrimiento, como una forma de no estar simplemente quieto, pero sus escaleras, rellanos y habitaciones, su oscuridad viscosa y yo, me parecen ser lo mismo y no sé dónde acaba ella y empiezo yo. A veces es tan raro todo.

Y es que, una vez averiguado nuestro origen, qué sentido tenía andar preguntando si nadie quiere hablar de eso. Todos nos suicidamos del mismo modo y parece que acabamos aquí juntos, sin vida ni ojos.

Calle Jesús del Gran Poder, Sevilla, Febrero 2013

13 de febrero de 2013

Sonidos

El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre. El rumor del grifo abierto. El susurro escarlata que rebosa la bañera en que está su madre. La rodadura de un cilindro de acero cayendo tras la mesa. El clic del gatillo tan cerca de su oído.

Micro participante en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio

Simultaneidad

El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre. El lamento de la soga del columpio contra la madera mientras grita: “¡más alto mamá!”

Micro participante en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio

7 de febrero de 2013

Obediencia

Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel. Cuando la incorpora abre sus preciosos ojos azules. Desenreda la melena rubia con tirones que inclinan la cabecita a un lado y otro. La sienta en la trona y le da la papilla -pobre, ni se queja a pesar de que está demasiado caliente-. Los ojos, fijos, amenazan sueño: en cuanto la tumbe se cerrarán obedientes. La deja un momento en el suelo mientras recompone las sábanas y suena un rebelde restañar de engranajes en el paso a paso hacia la puerta. La levanta de los pelos y la deja en la cuna. Y, sí, obediente, cierra los ojos.

Micro participante en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio

30 de enero de 2013

El problema es cuando necesito que afirmes por mí

Funambule
El problema es cuando necesito que afirmes por mí
cuando me voy desmoronando
y vengo reclamándote las certezas
agotada de mí misma sucumbiendo
al desánimo una vez más
al desacato
el éxito que dicen
pero es sólo lo que dicen
te pido entonces que vueles
y tú te estrellas
me miras desde el azogue
con tu rostro quebrado
acreedora y deudora
desierta y habitada
extrema siempre
deseosa
de un veredicto de locura que lo justifique todo

necesito que afirmes una tabla a la que aferrarse
en medio de este vendaval de dimes y diretes
de vaivenes
que andan regalando besos a quien no se debe
abrazos y puñaladas que no se distinguen siquiera
te necesito lúcida de una vez por todas
que las canas tengan al menos su lado bueno
la paz del que está de vuelta
de algún lugar que nadie ha pisado
y como una cobarde tras tu sombra
te miro tropezar con la vida
a tientas adelante
vergüenza ajena y propia
del error de serte siempre
de existirte desde este lado ridículo
sobre dos tacones de aguja que se balancean al caminar
como si temblaran sobre la cuerda
reconoce
que a veces me adivinas
pegada a tus pies oscuros
y que te arrojarías a cualquier otra parte
sé que me odias
pero
es que crees
que es más fácil la vida aquí?

16 de enero de 2013

Billete en La nave de los locos



Rosita Fraguel ha embarcado en La nave de los locos En el blog de Fernando Valls encontraréis tres micros míos que han subido a cubierta la mar de contentos :P

Es un orgullo para mí. Me hace sumamente feliz.

13 de enero de 2013

Where are we now?



"Hay rasgos que definen a una persona más poderosamente que otros: la mirada, la sonrisa, la voz… La voz de barítono que acompañaba de fondo aquella noche a la de mi amiga, (...), me fue bajando de la cabeza al corazón, porque ya he dicho alguna vez que de las voces una puede enamorarse." Elvira Lindo


El vídeo es obra de Tony Oursler. Una de las señas de identidad de su trabajo como artista es la utilización del video sobre superficies tridimensionales, como el rostro de Bowie y de la anónima mujer en esos muñecos de trapo del video de Where are we now? Y una estética basada en la acumulación de objetos encontrados.El País le entrevista al respecto de este video.

3 de enero de 2013

Despedida

- ¿Qué hace ahí fuera Lucas arañando la ventana?

- Estáte quieta que se tuercen las coletas. Ponte derecha. A ver qué te mire.

La niña que ahora es una perfecta muñeca blanca sigue mirando de reojo a la ventana mientras la mujer le limpia un churrete de la mejilla frotando con su retorcido pulgar.

- Saldremos desde la casa y tú irás a un lado de tu padre y yo al otro. Caminaremos hasta el cementerio, no te vayas a quejar de la caminata y que no te vea sonreír.

Frente al espejo, la mujer se anuda el lazo negro que cierra el cuello de su blusa y se atusa el moño. La niña sigue pendiente de la ventana. La mujer la descubre y le advierte mientras la agarra de un brazo y la arrastra fuera de la habitación.

- Procura llorar un poco y ni se te ocurra decir que Lucas está ahí fuera.



Versión original de un micro participante en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio. La versión original supera el máximo de 100 palabras del concurso, pero la prefiero a la versión que finalmente envié.

27 de diciembre de 2012


Siempre me pregunté quién arañaba mis cristales.


Fotografía de digodugo artevisual. Si no conoces su trabajo, ya estás tardando :)

13 de diciembre de 2012

Apaño

Con cuidado para que no se les caigan los alfileres hace un movimiento lento que desentumece un poco las puntas, pero no se atreve a aletear más fuerte por si ceden los hilvanes. Un remiendo chapucero, piensa mientras repasa los churretes de la túnica y endereza como puede la coronita de latón. Cinco minutos, dice alguien que abre fugaz la puerta del camerino. Se muerde el labio frente al espejo, las bombillas crean un bonito halo alrededor de su cabeza. Consume los minutos rezando por que el apaño sea suficiente. Es el momento ya: abre la ventana y la atraviesa.

Micro participante en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio

9 de diciembre de 2012

Máscaras


Elige la de hoy. Sonriente, triste, nunca tú, salvo los ojos que atraviesan un túnel de nácar, madera y marfil. Tus dedos juguetean con el lazo en la nuca mientras preguntas: ¿hemos llegado ya?

6 de diciembre de 2012

Destiempos

Antes de que vuelva papá tengo que encontrar la forma de huir. De la tina en la que mamá está tiñendo ropa de negro he sacado un pañuelo grande para hacer un hato igualito al del Tom Sawyer de la tele. Puede que luego me dé pena haber abandonado a mamá pero tengo que irme mientras él no pueda impedirlo. Ella anda empaquetando cosas y recibiendo a las visitas entre esas lágrimas nuevas. Quizá me quedara si no repitiera tanto eso de “¿qué vamos a hacer sin él?”

Micro participante en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio

8 de noviembre de 2012

Igual que ellos

A la cola, como todo el mundo, hasta en eso tenían que igualarnos. Todavía tenía los dedos encarnados. Había elegido un nombre para mí y lo había escrito en rojo por todos aquellos muros blancos. Y ni era único: Gabriel, como el del otro.

La cola avanzaba a buen ritmo. Yo bajaba la vista hacia el hormigueo de los hombres y un escalofrío me hacía recular como si pudiera tener miedo. Cercenaban las alas que se desplomaban con sobresalto de duermevela. Cuando llegó mi turno, justo antes de cerrar los ojos y dejarme caer, creí escuchar un susurro del verdugo: ahora, igual que ellos.

Micro participante en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio

14 de octubre de 2012

Sísifo

De corazón y científicamente, con la intuición y la razón, a golpe de víscera y de neurona, estoy convencido a estas alturas de que no hay éxito ni derrota, sólo la repetición de estos intentos, el acarreo de la piedra enorme hasta la cima y el despertador a las seis de la mañana.

Micro escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio, aunque no participa en la semana correspondiente porque se me pasó el plazo de entrega a la espera de otra idea mejor que no tuvo tiempo de llegar...

11 de octubre de 2012

División por cuatro

Con esa exactitud tan característica de la ciencia supo determinar quién le había traicionado, y en quién debía confiar, la fórmula del amor, el cálculo de las mentiras piadosas y los halagos sinceros, supo despejar a quién era seguro desvelar los secretos, la probabilidad de éxito en los empleos que se le ofrecían o el punto de inflexión exacto en que convenía plantar cara a los abusos de sus jefes. Sólo le resultó inútil tanta precisión aquella noche cuando cenaba con cuatro amigos, decidieron pagar a escote y el camarero trajo la cuenta.

Micro participante en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio

2 de octubre de 2012

Chatarra que sueña

Chatarra que sueña
en las escombreras
el arrabal de la vigilia
creando mundos
para echarlos de menos

28 de septiembre de 2012

Nacimiento del Arca (microrrelato reversible)

Hasta chocarse contra una pila de maderos. Una guedeja de cabra se desliza flotando sobre el charco de leche derramada. Ya no tiene por qué temer las nubes negras sobre el Ararat de sus sueños. Noé recuerda al hombrecillo escarlata que volcó el cubo con una de sus pezuñas y recupera al fin la paz de espíritu.

Micro participante en el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio

20 de septiembre de 2012

El Escritor

Se oye un rítmico puf puf de fantasmas paridos. Abajo, en la cocina, un relampagueo de fauces de dragón. Por la chimenea cae un revoltijo de telas negras, verrugas y hebras de esparto. En el dormitorio, hay un eco de ronquidos de doncella. Una risa en el pasillo eriza los pelos al gato que huye dando taconazos. El perro aúlla en el salón con dolor humano (…) Es hora de recoger a los niños. Suelta el bolígrafo aunque no ha cumplido el capítulo diario. Se ata los zapatos en silencio. Al alejarse en coche de la casa, mira por el retrovisor y le sorprende la chimenea torcida.

Micro que envié al concurso Relatos En Cadena y que, evidentemente, no ha sido seleccionado

Chatarrero. Miguel Campello

12 de julio de 2012

Border Memorial. Frontera de los muertos

“Border Memorial. Frontera de los Muertos” es una obra de realidad aumentada creada por un equipo multidisciplinar liderado por John Craig Freeman y Mark Skwarek, ambos artistas contemporáneos, finalizada en Enero de 2012. La obra está dedicada a los inmigrantes que han perdido la vida al cruzar la frontera entre Estados Unidos y México en los últimos años. El espectador en este caso, provisto de un móvil puede visualizar a través de la aplicación unas marcas en cada punto en que se ha localizado una muerte. Estas marcas están situadas vía GPS y señaladas gráficamente a través de modelos 3D de tamaño natural de las tradicionales calacas mejicanas. Las calacas son figuras de esqueletos usadas en México durante el Día de los Muertos como decoración.

Esta obra se adscribe al contexto de las obras de arte contemporáneas basadas en el uso de la tecnología como recurso de expresión y lenguaje. Concretamente, se trata de una obra basada en prácticas de realidad aumentada. En éstas se enriquece una visión del mundo real con elementos virtuales añadidos. Además, por su propia naturaleza actúa como una instalación en la que el usuario queda totalmente inmerso en la experiencia artística ofrecida y al mismo tiempo libre para explorar la propuesta siguiendo un proceso de elección propia.

En este caso la obra participa con intensidad de algunas de las características enunciadas por Gianetti[2] para las prácticas artísticas instalacionistas de manera que la noción de proceso frente a la de obra acabada toma relevancia al permitir al espectador elegir el modo en que quiere explorar la instalación; la obra se presenta en un espacio social y público; y, adicionalmente, hay una preocupación por el papel desempeñado por el receptor en su interacción con la obra.

En cuanto a los medios empleados, como se ha comentado anteriormente, la interacción del usuario es plenamente visual. Si bien las calacas usadas como señalización de los puntos clave se han modelado en 3D, no persiguen ser una representación fidedigna o hiperrealista sino que su dimensionalidad trata tan sólo de integrar la experiencia de realidad aumentada de una forma más natural para el espectador.

Sobre los tipos y grados de interacción planteados en esta obra podríamos decir que se trata de un sistema reactivo[2] en el que el espectador puede acceder a la información ofrecida pero no tiene posibilidad de modificarla o actuar sobre ella. La interacción es externa[3] al no interactuar los objetos virtuales entre sí. La máquina utilizada es no trivial[2] y la interacción es comunicativa o cinética[2] al incorporar los movimientos del espectador como habilitadores de la visualización de una u otras zonas de la instalación.

Desde un punto de vista conceptual, esta obra actúa, como muchas de las recientes obras basadas en Realidad Aumentada, como herramienta de activismo socio-político. El grado de inmersión y la privacidad de la experiencia ofrecida hacen que esta herramienta tecnológica sea muy adecuada para mensajes políticamente incorrectos, subversivos o perseguidos.

Esta denuncia socio-política, manifiesta por su contenido y temática, se ve reforzada en una dimensión adicional por los elementos formales incorporados ya que el uso de las calacas como elementos señalizadores introduce un elemento folclórico mejicano en un territorio del que estas personas han sido excluidas. Actúa así como un elemento de conquista cultural de un espacio prohibido, como elemento reivindicativo y de denuncia ante la frontera y el espacio nacionalista impuesto sobre el valor de la vida y las personas. Por otra parte, los propios autores referencian la potencialidad de las obras monumentales conmemorativas a la hora de evidenciar la realidad de las víctimas de conflictos bélicos o sociales de una forma tangible (sensorialmente accesible) que obliga al espectador a una reflexión más profunda de la que en principio está dispuesto a hacer. Además estas obras monumentales concentran sentimientos de comunidad, nacionalidad y solidaridad, así que la inmersión de este monumento en forma de instalación de realidad aumentada en territorio americano aumenta su componente de denuncia.

Por último, el uso del mundo virtual o real aumentado para la ejecución de este acto reivindicativo incide en la tendencia a extender la propia realidad personal y nacional al mundo virtual y no sólo físico. Aumenta las fronteras de nuestro espacio vital.

[2]GIANNETTI,  Claudia,  “Estética  Digital:  Sintopía  del  arte,  la  ciencia  y  la  tecnología”, L’angelot, (2002). 
[3]COUCHOT, Edmond, “Synthèse et simulation”, Poissant, Louise (ed),  Esthétique des Arts Médiatiques, op. cit. Vol II, pp. 275‐290, (1995).


Análisis de la obra “Border Memorial. Frontera de los Muertos”
Trabajo para el Curso Prácticas Artísticas Mediante Realidad Aumentada
Universidad Internacional de Andalucía
Junio 2012

3 de julio de 2012

Entrevista a Ilan Wolff, fotógrafo con cámara oscura

Interesantísimo reportaje a Ilan Wolff con motivo de la celebración del Taller de Cámara Óscura que impartió en la Universidad de Sevilla (y que lamentablemente me perdí) en mayo de 2011. Está repartido en tres entregas, de la que la que enlazo es justo la última. En este video, a través de una interesantísima entrevista, el artista explica su visión de la fotografía, de la mirada fotográfica y de cómo los medios son secundarios a la idea artística. No os perdáis ni la entrevista ni su trabajo. Recomendado 100%.

11 de junio de 2012

Homenaje al MAESTRO


Yo también pasé allí muchas tardes, también creyó en mí, también oí su música indescifrable...
Homenaje al maestro Ángel Leiva gracias a Esperanza García Gerrero. ¡Gracias Esperanza!

27 de abril de 2012

Presentación de "El pergamino que contiene su nombre"



El próximo jueves 3 de Mayo a las 20'30h en La Carbonería tendrá lugar la presentación de los cuadernos poéticos "Devenires" de María Fernanda Trujillo y "El pergamino que contiene su nombre" de este fraguel, Rosa Yáñez, que ya sabéis que se han editado a cargo de el Centro Cultural Ángel Leiva. Quiero invitaros a todos a acompañarnos.

Presentación de "Devenires" de María Fernanda Trujillo
y "El pergamino que contiene su nombre" de Rosa Yáñez
cuadernos poéticos El Hilo Creador
Jueves 3 de Mayo a las 20'30h
La Carbonería
c/Levíes
Sevilla

9 de abril de 2012

El ruido y la furia


Había intentado tres o cuatro veces leer a Faulkner y no había podido pasar de las primeras cincuenta páginas. He tenido que pasar por Flannery O'Connor, por William Goyen, por "Lo que el viento se llevó", por "Matar a un ruiseñor", por Louis Amstrong, por New Orleans y el murmullo de los discos de pizarra (...largo etcétera...) para enamorarme perdidamente del Sr. Faulkner, sus palabras y su mundo. Hay cortejos que dan mucho trabajo.



Mañana, y mañana y mañana

Se desliza en este mezquino paso de día a día,

A la última sílaba del tiempo testimoniado:

Y todos nuestros ayeres han testimoniado a los tontos

El camino a la muerte polvorienta ¡Muere, muere vela fugaz!

La vida no es más que una sombra andante jugador deficiente

Que apuntala y realza su hora en el escenario

Y después ya no se escucha más. Es un cuento

Relatado por un idiota, lleno de Ruido y Furia,

Sin ningún significado.

Macbeth, William Shakespeare

21 de marzo de 2012

A propósito del día de la poesía

Después de leer un montón de chorradas hoy al respecto del día de la poesía, creo que estoy en la obligación moral de decir un par de cosas. Aquí una que está cansada de decir que escribe poemas e inmediatamente ver que se dibuja en quien la escucha ESA SONRISITA condescendiente. Esa que delata la imagen que se acaba de formar en su cerebro en la que aparezco yo misma dando saltitos a través de un campo de amapolas con un cestillo en el codo y un vestidito con lazo envuelta por mariposas de colores... O peor: derrotada ante una mesa llena de pañuelos usados y un par de botellas vacías (es de noche, hay tormenta, la mesa es de caoba, yo voy vestida de negro y hay un gran ventanal con cortinas púrpuras... ¿por qué? No lo sé, son los demás los que lo piensan...)

Vamos a lo que vamos: andan preguntando por ahí para qué sirve la poesía. La respuesta es simple: la poesía no sirve para NADA. Podríamos sobrevivir perfectamente sin ella. Que sí, que es verdad, que no me pongo trágica. Si no dime tú, déjate de cuentos, respóndete a ti mismo ahora que no te oye nadie: ¿cuándo leíste por última vez un poema? ¿Y te has puesto enfermo o algo por no leerlos? No, ¿verdad? Vamos, para lo mismo que la pintura, la escultura... ¿cuándo fue la última vez que fuiste a un museo? Pues eso... para nada.

Y es lo mismo con todas esas cosas que tampoco sirven para nada: pararse a oler la calle cuando ha llovido o levantar la cabeza para ver el arcoíris, detenerse a observar las arrugas del anciano que se ha sentado frente a ti en el autobús o sonreír a la cajera del supermercado, dar los buenos días por la mañana con una sonrisa que no sabes de dónde sacar. Que si no haces nada de esto, que no pasa nada hombre, que se sobrevive.

También podríamos sobrevivir sin pararnos a analizar por qué esa persona a la que creías caer mal hoy te ha sonreído o por qué en la reunión te ha apoyado el otro a pesar de su propio perjuicio, o qué extraña razón ha llevado a ese desconocido que se ha sentado a tu lado en el metro a contarte su vida con pelos y señales como si esperara algo de ti.

Y claro que podríamos sobrevivir sin mirarnos al espejo, sin pensar por qué hacemos las cosas que hacemos, si queremos o no y qué y a quién. Además, cuánto tiempo ahorraríamos, ¿no? ¿Qué más da si lo que siento es melancolía o nostalgia? ¿Si es tristeza o desesperanza? ¿Importa algo?

Y más allá, me consta que se puede vivir perfectamente sin pensar que entre palabra y palabra -de esas que decimos y escribimos, que leemos en el whatsapp y en el facebook, que nos dice quien se cruza con nosotros- hay una parte de lo que queremos decir y de lo que quieren decirnos que nunca se expresa. Que ya hay que estar aburrido para obsesionarse con esas lagunas en el mensaje y con querer cazar de algún modo esos pensamientos extraños -e inútiles y poco prácticos- que no se dejan verbalizar con el uso habitual de nuestro lenguaje. Esos que se nos acumulan hasta convertirnos en viejos. Pero bueno, se puede elegir como hobby, qué se yo, como el que colecciona sellos o hace torres de palillos de dientes. Tampoco es eso delito, ¿no? Con algo habrá que entretenerse.

Y ya digo, que para nada, que no sirve para nada. Sin embargo, siempre me he preguntado algo a lo que no le he encontrado aún respuesta, algo que siempre me ha sorprendido: el hecho de que los artistas siempre se hayan exiliado en tiempos de guerra, que hayan sido apresados, juzgados, perseguidos, y si no, como poco observados de cerca ¿tiene algún sentido? Y andando más por casa, me pregunto hoy cuando leo lo que leo por qué les indigna tanto y a tantos este hobby inocuo. Nadie odia, creo yo, al de los sellos o al de los palillos, todo lo más una burla si se acuerdan de que existen.

Y para lo que ya sí que no tengo respuesta es a por qué, a pesar de todo, de lo inútil, de lo vano, hay quien se para a oler la calle cuando ha llovido, quien considera la sonrisa del enemigo el mayor triunfo, quien se conoce tanto como para distinguir sus melancolías de sus nostalgias y quien se duele de que entre palabra y palabra se nos vayan tantas cosas, hasta el punto de creer que esas, precisamente esas, son las únicas que merecen la pena.

19 de marzo de 2012

El pergamino que contiene su nombre

Ya adelantaba algo hace unos días. Ya lo tenemos aquí. El viernes tuvo lugar una pequeña presentación en el Centro Cultural Ángel Leiva, muy bien acompañada además de mi amiga María Fernanda Trujillo y su excelente poemario "Devenires". Próximamente nos veremos en La Carbonería (Sevilla) y prometo informar cumplidamente.


Por supuesto, el cuadernito está dedicado a Ángel Leiva y Susana Jákfalvi por su confianza en mí, siempre inmerecida. Y como declaración de intenciones, el poemario se inicia con un extracto del discurso de Leonard Cohen en la recepción del Premio Príncipe de Asturias:


"And if one is to express the great inevitable defeat that awaits us all, it must be done within the strict confines of dignity and beauty"



Os vuelvo a dejar un pequeño extracto:

Levantarse un día para encontrar en el espejo
a alguien que no eres tú.

Buscarse entonces en los nuevos pliegues, en el puzle de la piel, en el color nuevo de los ojos y ese labio prominente que amenaza.

No ser capaz de descifrar la curva de la barbilla o la caída de las orejas.

Pasar las manos por las nuevas caderas y esas pantorrillas que siguieron caminos desconocidos.

Vestirse con cierta vergüenza y abandonarse sin nostalgia, como si no se perdiera gran cosa, como si no pasara nada.

Ajeno preguntarse adónde fue aquel que fuiste
y lavar esa cara de otro
y lanzarse a la calle a ver a los de siempre

que te reconocen enseguida

sin echarte de menos.

12 de marzo de 2012

Próximos proyectos...

Levantarse un día para encontrar en el espejo
a alguien que no eres tú.

Buscarse entonces en los nuevos pliegues, en el puzle de la piel, en el color nuevo de los ojos y ese labio prominente que amenaza.

No ser capaz de descifrar la curva de la barbilla o la caída de las orejas.

Pasar las manos por las nuevas caderas y esas pantorrillas que siguieron caminos desconocidos.

Vestirse con cierta vergüenza y abandonarse sin nostalgia, como si no se perdiera gran cosa, como si no pasara nada.

Ajeno preguntarse adónde fue aquel que fuiste
y lavar esa cara de otro
y lanzarse a la calle a ver a los de siempre

que te reconocen enseguida

sin echarte de menos.


Rosa Yáñez. "El pergamino que contiene su nombre"
Cuadernito de poemas que ya mismito estará a la venta...

15 de enero de 2012

Tangram. Juan Carlos Márquez.


No empiezo el año con el ingenuo propósito del pasado de volver a reseñar. Sé que el día a día me acaba pudiendo y que es imposible que mantenga un ritmo decente de reseñas -a su vez decentes, claro-, al menos por ahora. El caso es que entre mis encuentros literarios de los últimos tiempos hay algunos libros que sí que quiero destacar y comentar. Creo que merecen ser más conocidos de lo que son y que estoy en la obligación, como lectora agradecida, de impulsar el boca a oreja -si es que quedan orejas por aquí-.

El primer libro del que quiero hablaros es Tangram de Juan Carlos Márquez. Es un libro que promete ser novela pero que es en realidad una apuesta arriesgada entre géneros de esas tan difíciles de encontrar en las librerías. El título hace referencia a un juego tipo puzzle chino y, por algún extraño motivo, al librero que me lo vendió le sugirió que debía enviarme a la sección de esoterismo. Y aunque el libro se encontrara en novedades de narrativa, algo de razón llevaba el señor librero con su error, porque es un libro que lanza a un grupo de historias a conjurar una danza contra el lector en medio de un palacio de espejos. Vemos fragmentos, escorzos de estas historias e imaginamos el resto, pero nos queda siempre la certeza de que más allá debe de haber mucho más.

El autor, Juan Carlos Márquez, tiene una prestigiosa trayectoria en el género del cuento y si decir que Tangram es un conjunto de cuentos entrelazados es una desleal incorrección, también lo es decir que es una novela -o nouvelle si se quiere-. En el primer caso, estaríamos pasando por alto que la historia global sí que existe más allá de esos instantes que podemos curiosear a través de cada capítulo, es la música que bailan estos fragmentos y que está premeditada y destinada a ser descifrada por el lector. Y en el segundo caso, si dijéramos que es una novela, ignoraríamos la estructura de fotografías completas, de textos independientes capaces de expandirse, de cada uno de esos capítulos que, puestos a ser incorrectos, sólo pueden escapar de la cabeza de un cuentista o un buen fotógrafo.

La historia subyacente es un thriller contado con un refrescante humor negro, irónico y poético a un tiempo. Este aire desenfadado fue uno de los atractivos que me hizo acercarme al libro -la editorial tuvo a bien hacer público un capítulo- y otro de ellos, la precisión del lenguaje. Caigo en repetir y repetirme si digo que debería darse por descontado que un libro estuviera bien escrito, pero como todos sabemos ya que eso no es siempre cierto, pues digamos que lo bien escrito que está éste es su segundo gran punto a favor. El primer capítulo y sus personajes me parecen ejemplares en esta línea de maestría y humor y creo que es uno de los mejores fragmentos, capítulos, ¿cuentos?, del libro.

Pero creo que los primeros capítulos también resultan ser los mejores -al menos en una primera lectura, que no he repetido aún, que conste- porque cuenta a su favor con la novedad. Y es que a lo largo de la lectura empecé a tropezar con las explicaciones y un cierto ritmo de parada en los matices que me fatigaba un poco. Lo que en un principio era ingenioso y refrescante como he dicho, acababa por cansar y a veces me perdía en un exceso de metáforas y subordinadas y echaba de menos -y en esto me hago eco de otras críticas- un cambio más radical de voz para cada personaje, un ejercicio más extremo de diferenciación entre sus lenguajes y alguna aproximación más directa al meollo del asunto. Creo que también me impacientaba la intriga por desvelar el misterio, todo sea dicho.

Es un libro que hay que leer, sobre el que hay que pensar, que hay que disfrutar. Uno de esos hallazgos literarios cuya reflexión es más larga que su lectura y no digo poco. Así que, señores, cómprenlo, léanlo y recomiéndenlo.