11 de enero de 2006

El arte de regalar


Ahora a toro pasado y siendo como he sido testigo de varias decepciones a mi alrededor (mías no, que yo estoy más contenta que unas castañuelas :) ), creo que conviene divagar un poco sobre el arte de regalar. No es que la que esto escribe sea una experta, pero sí que es verdad que me reconozco cierta habilidad para empatizar con los que me rodean y ese es el primer paso para saber regalar.

Un regalo no es sólo un objeto material que se traspasa de manos, o no debe serlo al contrario de lo que parece pensar mucha gente. Es importante que el objeto en sí esté rodeado de algún simbolismo. La primera estrategia posible a la hora de regalar es elegir algo que aluda de algún modo a un secreto común con esa persona, con alguna broma, con algún momento que hayan vivido juntos el regalado y tú. Es importante tener cuidado con las bromas de mal gusto, que las confianzas dan asco. Este tipo de regalos afianza la relación con esa persona, le hace sentirse importante en nuestra vida y ese es el regalo, el objeto en sí es indiferente. Una variante de esta estrategia es regalar algo que nos identifique a nosotros (los regaladores) claramente: por ejemplo, mi amiga Carmen me regaló una vez una piedra; como sé que ellas las colecciona y tengo asociada esa idea con ella cada vez que veo esa piedra la recuerdo; sé que me regaló algo que para ella es especial y me encantó el regalo.

La segunda estrategia (orden no vinculante) es regalar algo que se sepa que a esa persona le hace ilusión. Es lógico, ¿no?. Para eso hay que tener los sentidos alerta y buena memoria. Conviene recordar esos comentarios espontáneos (o no O:) ) que todos hacemos al ver algo que nos gusta, tipo "¡qué chulo!", y que por los ataques de sensatez que por desgracia nos dan a los seres humanos (eso dicen, yo no conozco la experiencia :P) no nos lo compramos. O sea, lo importante es apuntar directamente al capricho. Es un error que tiene mucha gente esa máxima de "regala algo útil, que si no le gusta al menos le sirve". Es bastante cobarde (y no se trata de prudencia a la hora de gastar dinero, se pueden hacer regalos geniales por muy poco; ya he contado lo de la piedra) y además al 90% de la gente le hace nula ilusión que le regalen un paquete de papel higiénico (cámbiese por cualquier otro objeto insípido y anodino) por útil y práctico que sea. Y por supuesto, está claro que los regalos típicos: colonia, corbata, pijama... están contraindicados en la mayoría de los casos a no ser que esos objetos tengan algún tipo de simbolismo en cuyo caso entran en la categoría 1; por ejemplo, si le regalara a mi novio una corbata con un pingüino probablemente le encantaría (algunos entenderéis porqué :) ).

Y la tercera estrategia (de nuevo repito lo de que el orden no es vinculante) es para aquellos que son valientes y tienen un afinado sexto sentido que les permite captar la esencia última del prójimo (absténganse todos los que no se encuentren entre esta élite). Consiste esta estrategia en regalar algo que la propia persona no sabe que quiere pero que tú, avispado regalador (regalator en inglés) sí que lo sabes. Esta estrategia es especialmente apropiada para regalados potenciales que están en búsqueda (en el sentido más espiritual de la palabra) y aún no saben de qué. Podríamos incluso llegar a enganchar a esa persona a un hobby que nunca había practicado (vale, se conocen pocos casos, pero alguna vez ha ocurrido). Este método es apropiado por ejemplo cuando se trata de hacer un regalo a un niño.

Así que al final el arte de regalar se resume en la máxima: "cómete un poquito el coco". Si lo haces, lo más seguro es que el regalo sea un éxito pero en el caso de que no sea así, al menos el regalado percibirá este interés y molestias por nuestra parte y ése siempre es, para todo ser humano, el mejor regalo.

7 comentarios:

Maxtonso dijo...

Que me lo digan a mi, que estoy más contento con mi nueva tabla de multiplicar...

Muchas gracias de nuevo.

Rosita Fraguel dijo...

XD XD

Repásate la del 9 que es la más difícil

XD

maruja de pro dijo...

Cuarta estrategia:comprarse para sí mismo algo,regalarlo a tu pareja a sabiendas que le hara poco chiste y usarlo uno mísmo porque el obsequiado no le hace puto caso!. (A mi me lo hicieron el año pasado)
Quinta estrategia: ley del minimo esfuerzo o tambien denominada "lo primero a la izquierda"...En los grandes almacenes de Nervión, depende de la entrada...(me lo han hecho este año).
Sexta estrategia: en el carton del rollo del papel higienico terminado, meter un papel que ponga..."vale por tu deseo...a canjear conmigo donde quieras. Pd: maximo 30 €"..al rollo del papel higienico se le pone un lacito!.

Lo de regalar por regalar me jode. ESo de comerme el tarro para gastar dinero no es lo mío...pero vamos, yo este año, por ahora, he salido decepcionadisima.

Anectota: el año pasado mi madre me pregunto que me gustaría y le dije: "unos pies de gato". Pues si, la mujer se estuvo informando y me regalo unas "zapatillas de tigre" de esas de andar por casa...y me dice: SON MAS SEGURAS!!

Toni dijo...

Debo ser raro, pero a mi el tabaco no me hace función 'excitante', todo lo contrario, me relaja cosa mala. Tienes razón, dejé de ir al gimnasio en verano. En cuanto acabe exámenes, vuelvo ;-)

Gracias, bexitos =P

Anónimo dijo...

despues de leer "el arte de regalar" he pensado.... no se si envolverme yo y ponerme un lacito chulo!!
Un besote y si tienes tiempo, lee mi "noche de reyes"
rosadesastre

Rosita Fraguel dijo...

Pos Rosita serías un regalo genial!!!!

Rosita Fraguel dijo...

Rosita, ya había leído Noche de Reyes y de hecho te puse un comentario en tu blog :)

Como siempre genial!